FC BARCELONA

¿Cómo cambiaría el fútbol del Barça si vuelve Messi? Un análisis con certezas... y algunas dudas

El astro argentino termina contrato con el PSG y en Relevo analizamos qué ganaría y perdería el FC Barcelona de fichar a Leo Messi.

Leo Messi durante un partido. /AFP
Leo Messi durante un partido. AFP
Albert Blaya

Albert Blaya

Parece absurdo buscar preguntas para tratar de encajar a Lionel Messi en el FC Barcelona, algo que durante tanto tiempo (17 temporadas) funcionó de forma orgánica, como si a ratos fuesen el mismo cuerpo. El fútbol cambia y lo que ayer parecía inseparable hoy es algo difícil de encajar. El PSG no ha logrado renovar a Messi todavía y el Barça no tira la toalla, pese a que sea una operación llena de aristas. Vamos a jugar, sobre todo después de lo dicho por Yuste y los contactos con Leo. ¿Qué pasaría futbolísticamente si Messi vuelve al FC Barcelona?

Lo primero es entender el motivo. Que el club catalán contemple el retorno de Leo se puede ver como un ataque de nostalgia por el hecho de no haber podido despedir a Messi de la forma en la que todo aficionado azulgrana desearía, y porque el nombre del argentino lleva consigo una serie de momentos irrepetibles que al acercarlos a la retina del culé genera un efecto casi narcótico. Pero hay algo más importante: fútbol. Messi se ha proclamado campeón del mundo después de un Mundial sobresaliente que desmiente a aquellos que defienden que es imposible construir equipos redondos con Leo como epicentro.

¿Por qué contemplar su llegada a título futbolístico?

Porque sigue siendo un jugador absolutamente determinante en el día a día aunque el batacazo del PSG en Europa (por segundo año consecutivo) haga dudar a quienes se agarran solo a la Champions como medidor del nivel del futbolista. Solo Haaland y Osimhen participan en más goles (por 90 minutos) que Leo Messi en las cinco grandes ligas: 1,09. El argentino es el segundo veterano (más de 30 años) más productivo de Europa y el más regateador (2,17). Pese a que cumpirá 36 veranos este mes de junio, Messi sigue tiranizando en el día a día como ha hecho siempre, produciendo casi sin querer.

Desde que Messi se marchó, el ataque del FC Barcelona ha empeorado pese a los fichajes de Ferran, Raphinha o una estrella de rendimiento inmediato como Lewandwoski. El desembolso ha sido alto y los perfiles que han llegado, demandados: extremos que abran el campo y con capacidad de desborde (Raphinha), jugadores que ataquen los espacios y ofrezcan movimientos generosos (Ferran) y un delantero contrastado que dé una buena cuota de gol (Lewandowski). Pero el ataque del Barça, como analizamos en este texto hace unos días, está siendo el menos eficiente desde la temporada 2004/2005. Se marca lo que se produce y Messi es un bug en el videojuego.

Mapa de pases «que baten una línea rival» y terminan en ocasión (azul) o gol (rojo) de Leo Messi este curso en la Ligue 1.Ningún futbolista ha dado más pases que batan líneas rivales para generar una ocasión que el argentino.  StatsBomb
Mapa de pases «que baten una línea rival» y terminan en ocasión (azul) o gol (rojo) de Leo Messi este curso en la Ligue 1.Ningún futbolista ha dado más pases que batan líneas rivales para generar una ocasión que el argentino. StatsBomb

Aquí entramos en un punto crucial del debate. El Barça, como equipo, ha mutado enormemente en su forma de atacar desde que Messi no está. Su marcha dejó un hueco demasiado denso como para poder ser compensado: se había ido su generador interior, el futbolista que desequilibraba desde esa zona. Sin Messi, ningún atacante podía asumir ese rol y el equipo empezó a virar hacia fuera, tendiendo a centrar mucho más: el último curso de Messi en el Barça, el porcentaje de internadas al área rival a través de un centro era del 18%. El siguiente curso sin Leo, un 32%. Este año, un 29%. ¿Dónde quedó el juego interior?

Comparativa entre el ataque del Barça este curso (rojo) y el del último año de Messi (azul), con diferencias evidentes en la forma de atacar: se centra más y se regatea mucho menos y se dispara menos tras presión alta y robo.  StatsBomb
Comparativa entre el ataque del Barça este curso (rojo) y el del último año de Messi (azul), con diferencias evidentes en la forma de atacar: se centra más y se regatea mucho menos y se dispara menos tras presión alta y robo. StatsBomb

La pérdida de juego interior

El FC Barcelona ha perdido clarividencia en el último pase. El carril interior, siempre dominado por Messi y en el último curso del rosarino (20/21) complementado por la capacidad asociativa de jugadores como Pedri o Griezmann, ha quedado desprotegido, con pocos recursos y siendo utilizado como pista de transbordo para terminar llegando a la banda, donde Xavi se ha rendido a Dembélé. El curso 20/21, el 38% de los tiros del FC Barcelona tenían como germen el carril central. Esta temporada, solo el 32%.

Antes de recibir, Messi ya detecta dónde está moviéndose Mbappé y se perfila para pasarla sin tener que controlar y así poner a correr al francés.
Antes de recibir, Messi ya detecta dónde está moviéndose Mbappé y se perfila para pasarla sin tener que controlar y así poner a correr al francés.
¿Cómo cambiaría el fútbol del Barça si vuelve Messi? Un análisis con certezas... y algunas dudas

Esa creatividad, ese buscar paredes por dentro y alimentar a los atacantes de una forma distinta, sin necesidad de recibir siempre abiertos o al pie, es algo que el Barça ha perdido. Solo Pedri (el líder en este tipo de acciones esta temporada pese a su lesión) es capaz de ello con precisión. Juntarse dentro permite dos cosas: la primera es reducir distancias, pues los futbolistas se agrupan en espacios reducidos y quedas más protegido ante la pérdida, y la segunda es dar rienda suelta al talento y creatividad del jugador. El Barça ha ido perdiendo perfiles que junten al equipo en pos de un juego más jerarquizado en el que las distancias suelen ser más largas.

Guardiola siempre habla de la importancia de contar con futbolistas que desborden desde zonas interiores. Allí donde se acumulan más cuerpos y hay menos espacio. Iniesta -y Messi- en su Barça o Foden en el City, perfiles que asuman riesgos desde el regate y puedan abrir puertas en espacios que el rival trata de cerrar a toda costa. En un Barça que desde la partida de Leo ha ido chocando contra escollos parecidos, esa pérdida de regate es troncal.

¿Dónde y cómo encajaría?

La pregunta que se hace todo el mundo es la siguiente. ¿Cómo encajarlo? ¿Qué piezas mover? Tan cierto es que el Barça es menos letal y más previsible sin Messi como que están cuajando un año muy sólido a nivel nacional (las opciones del triplete en ámbito local están intactas) y que un posible retorno de Leo obligaría retocar dinámicas y mover piezas.

¿Qué jugadores serían los más beneficiados? Mis nombres son el de Pedri y Gavi. El canario ya fue uno de los socios principales de Messi en su primer año en el Barça, y solo con 18 años su comprensión del fútbol del rosarino dejó sobre la mesa el potencial de Pedri a la hora de establecer relaciones socioafectivas en espacios reducidos. Gavi, que por naturaleza es mucho más abrasivo y nervioso, disfrutaría de la pausa y la sapiencia de Leo para permitirle un fútbol más tranquilo sin perder su esencia.

Pero hay más. Ferran o Ansu, jugadores que no están pasando por un buen momento, disfrutarían con un pasador del nivel del argentino para alimentar sus diagonales. Ante la ausencia de una confianza que resalte sus virtudes y en un Barça que les sobreexige más de lo que pueden dar, la presencia de Messi en el carril interior sería un bálsamo para dos futbolistas que entienden y leen cuándo y cómo desmarcarse.

Recepción de Messi en el perfil zurdo, con el equipo asentado en campo rival y Hakimi como amenaza en el otro perfil.
Recepción de Messi en el perfil zurdo, con el equipo asentado en campo rival y Hakimi como amenaza en el otro perfil.
¿Cómo cambiaría el fútbol del Barça si vuelve Messi? Un análisis con certezas... y algunas dudas

Pero existen dudas razonables. La primera y más evidente es cómo encajarlo con Lewandowski. ¿Es compatible una delantera con dos piezas que ya han disputado sus mejores 50 partidos y que lo querrán jugar todo? El debate aquí gira alrededor de si es factible juntar un Barça de "cuatro centrocampistas" con dos delanteros que van a querer la pelota al pie, dentro y que no son amigos de esfuerzos largos. ¿Cómo juntarlos sin perder agresividad y amenaza cuando el rival te viene a buscar?

Messi hace mucho que no es un extremo y que situarlo allí, aunque solo sea de inicio, carece de sentido y necesita ser compensado. En un equipo que ha encontrado en su línea defensiva su foco de dominio liguero, lo que suceda en ataque sería menos relevante al ya tener una base sobre la que construir. Compensar posibles carencias con el Balde, Araujo, Kounde y Christensen es más coherente que hacerlo tocando otras cosas.

Con el equipo de este curso, esta sería una forma de integrar a Messi en un once, con Dembélé y Balde en amplitud y siendo Leo ese nexo entre la zona de interior y la delantera, con Pedri cerca suyo. ShareMyTactics
Con el equipo de este curso, esta sería una forma de integrar a Messi en un once, con Dembélé y Balde en amplitud y siendo Leo ese nexo entre la zona de interior y la delantera, con Pedri cerca suyo. ShareMyTactics

¿No es un once demasiado ofensivo? Hay varios prejuicios alrededor de la faceta defensiva de Messi. Sin ser un jugador que esté constantemente activo, es mucho más inteligente que el resto, sus momentos de activación suelen ser exitosos y eso es más valioso que tener a un futbolista con más movimiento pero menos acierto. Es decir, no es un futbolista para jugar presionando, pero sí para activarse los primeros cinco segundos.

Este curso, Leo ha ganado siete contrapresiones (recuperación de su equipo cinco segundos después de una pérdida), cifra que le situaría como el atacante del Barça con más contrapresiones ganadas. Mbappé, por poner otro ejemplo, no ha ganado ninguna. Otro dato interesante es que el argentino ha robado 120 pelotas en Ligue 1, un dato que le situaría como el atacante con más recuperaciones del Barça este curso. Lewandowski ha sumado 75.

No es extraño que pese a que exista la percepción de que el Barça "defiende más como bloque" sin Messi, los datos atestigüen que con Leo se realizaban más disparos tras robo alto. ¿Por qué? Presionar cuando tienes a los futbolistas cerca, algo que Messi permite, es más sencillo, a la vez que una vez recuperas tienes al rival desordenado, por lo que la calidad del argentino suele imponerse con más facilidad.

Es probable que todo este texto quede en nada en unos meses, solo como un juego futbolístico, una hipótesis que nunca se dio. Porque en esta pieza no se pretende analizar el impacto de un posible regreso en todas sus esferas, sino solo en la parcela deportiva, en un juego incompleto que busca entender qué evolución ha tenido el equipo y cómo podría virar con Leo en él. El fútbol da y quita la razón a la velocidad de la luz, por lo que solo queda tratar de encajar las piezas sin mayor pretensión que la de pasarlo bien.