El 'capote' de Quique Sánchez Flores a Baraja en su peor momento y que no ha olvidado
El técnico del Sevilla reforzó el mensaje del 'Pipo' cuando el Valencia peleaba por no bajar.

Quique Sánchez Flores y Rubén Baraja se reencuentran en los banquillos mañana en lo que será un apasionante Valencia CF - Sevilla FC. Más allá de la tensión del duelo, marcado por el no fichaje de Rafa Mir, Flores y Baraja se fundirán en un abrazo profundo, pues no hay que olvidar que El Pipo fue discípulo del madrileño cuando éste entrenó al Valencia allá por el 2007 y, como reconoció hace justo un año, en su librito hay "mucho mamado" de lo que aprendió con Quique.
Y es precisamente hace un año cuando hay que remontarse. Baraja acababa de llegar a Mestalla con el equipo al límite del descenso y su gran preocupación era conseguir que la afición disociara entre la batalla contra la salida de Peter Lim y el apoyo al vestuario para sacar al club de esa situación. Él mismo lo dijo en sala de prensa en su presentación: "Espero que Mestalla esté conmigo, respeto la opinión del que protesta pero en esta situación concreta quiero jugármela con mi gente de mi lado". Y su gran obsesión era que ese mensaje calara. De hecho, las personas que le asesoran le incidieron en que machacara esa idea.
"El descenso fue un trauma, espero que la gente se ponga del lado de los jugadores"
Técnico del SevillaY entonces, Rubén se encontró un 'capote' tan intenso como inesperado. Fue de su mentor y amigo Quique, quien en primera persona quiso poner en la perspectiva de la tremendamente compleja situación que atravesaba el conjunto de Mestalla: "Es una situación difícil, yo como jugador del Valencia pasé por la situación de perder la categoría, fue un trauma, un trauma. Tienen que cambiar las cosas, no soy quien para decir cómo. Ojalá los valencianistas se pongan del lado de los jugadores porque son muy jóvenes y van a tener una responsabilidad enrome", expresó tras el partido.
Aquella cita acabó con un debut amargo de Baraja: derrota en los últimos minutos ante un rival directo por el descenso. El siguiente partido que afrontaba el entrenador era nada menos que la Real Sociedad en Mestalla, lo hacía con un clima de crispación máximo y tras haberse estrenado con derrota. Pero ese capote de Quique, el cual esa misma noche Rubén le agradeció vía telefónica, ayudó a Baraja a poner en perspectiva la situación que vivía el club y, evidentemente, la grada respondió.
No hace falta, casi un año después, poner en valor lo que hizo la grada de Mestalla a continuación, aunque nunca está de más recordarlo: el estadio lleno pese a sufridas derrotas, desplazamientos masivos a Almería, Cádiz, Elche, Sevilla, etc. Para apoyar al equipo en un momento de dificultad histórica. Todo eso sin cesar en las protestas contra el máximo accionista antes y después de cada partido. Baraja, un valencianista confeso y que sería el primero que quisiera que Lim se fuera para tener un Valencia mejor, consiguió su objetivo y lo hizo contando con el apoyo de Quique, quien curiosamente 365 días después vive una situación parecida con el Sevilla.