La charla inédita entre los dos Ancelotti: "El secreto del éxito ha sido la química en el vestuario"
Ayer se presentó el libro 'La Decimocuarta. La Champions de las remontadas', escrito por nuestro colaborador Enrique Ortego, editado por Espasa y que incluye una entrevista con Carlo y Davide.

Ayer se presentó el libro 'La Decimocuarta. La Champions de las remontadas', escrito por nuestro colaborador Enrique Ortego y editado por Espasa. Con prólogo de Florentino Pérez, a lo largo de 221 páginas la obra recuerda el camino del Real Madrid hacia su última Champions y la conquista de la Liga 35, repasa la historia del club, hace un retrato de los campeones e incluye una entrevista inédita con Carlo Ancelotti y Davide, su hijo y ayudante. Ambos quisieron saltar a escena al tratarse de un libro oficial que rememora la gesta de la 14ª. A continuación, reproducimos un extracto de la charla.
Padre e hijo. Entrenador y segundo entrenador. Carlo Ancelotti (63 años) y Davide Ancelotti (33). De sus conocimientos, de su trabajo, de sus estrategias futbolísticas, nacieron este puñado de títulos ganados de una temporada inolvidable. No se prodigan juntos hasta el punto de que se puede escribir que este mano a mano, con La Decimocuarta como testigo de excepción, es una conversación inédita que traspasa los ámbitos puramente balompédicos para entrar también en su relación profesional y personal.
Carlo: Davide, profesionalmente, ha tenido que convivir mucho con el hecho de ser mi hijo. Poco a poco ha aprendido a ello, se ha acostumbrado. Le ha ayudado, le ha motivado, le ha servido para estar concentrado en su trabajo. Es correcto que él no tenga ventaja por su apellido, pero también es correcto que no tenga desventajas. Él tiene que ser juzgado por lo que es. Y nada más.
Davide: Nunca me gustó que se me ayudara por el hecho de ser el hijo de Ancelotti. De hecho, las pocas veces que él ha sentido que se había hecho una injusticia conmigo y ha querido saltar en público yo le dije que si decía algo le retiraba la palabra. Era una amenaza, sí, pero lo que quería realmente era que no se metiera por medio.
Cuando Davide comenzó a jugar en las divisiones interiores del Milán, allá por la temporada 2007-08, tuvo como entrenadores a compañeros de su padre: Evani, Franco Baresi, Filipo Galli…
Davide: Sí y luego le tuve a él. Me subía a entrenar con el primer equipo y le decía que no me subiera porque fuera su hijo, que me subiera porque le faltara un jugador de mis características para completar los entrenamientos o por razones futbolísticas.
Carlo: Llegó a debutar en el primer equipo del Milán en un amistoso en Kiev, en septiembre 2007. Era el debut de Pato, el brasileño que fichamos, y salió unos minutos. Como jugador tenía buena técnica. Era zurdo, mediocampista, lento, muy lento. Entendió rápidamente que no podía llegar a un nivel alto y empezó a estudiar. Primero para ser preparador físico y luego ya para obtener el carné de entrenador. El fútbol siempre le gustó. Me lo llevé a vivir a Milán por un aspecto personal, no me gustaba el ambiente del pueblo, pero el nivel de la cantera del Milán era muy alto para él. Lo entendió muy bien desde el principio.

Davide: No fue nada traumático dejar de jugar. Tenía 19 años y mi ilusión ya entonces era ser entrenador. Siempre me gustó ese aspecto del fútbol. Cuando jugaba ya veía el juego como un entrenador. Escuchaba sus entrevistas (mira a su padre), sus conferencias de Prensa. Lo tenía muy claro. El gusto de jugar lo podía seguir probando con los amigos. No quería hacer el sacrificio de entrenarme cinco veces por semana durante muchos años y luego llegar a los 35 o 36 y no tener nada. Por eso decidí estudiar el fútbol desde el principio.
Carlo: Me pareció bien que se focalizara en estudiar. Hemos ido poco a poco. En el PSG trabajó en la cantera. Después vinimos al Real Madrid, en la primera etapa, y ya trabajó con el primer equipo todavía en el aspecto físico. Fue en el Bayern donde ya dio el salto como técnico.
Davide: Comencé la temporada como segundo asistente. Clement era su primer ayudante y cuando Paul se fue a Inglaterra ya salté a primer asistente. Seguí en el Nápoles dos temporadas, en el Everton y ahora en el Real Madrid. Todo ha sido muy natural. No ha habido saltos raros. Todo ha estado siempre muy encaminado. Como llegará el día que seré primer entrenador y tendré que estar solo.
Carlo: El paso de preparador físico a segundo entrenador no fue complicado para él. En mis equipos tenemos la costumbre de controlar el aspecto físico desde y con el balón. No fue un cambio radical.
"Las pocas veces que Carlo sintió que se había hecho una injusticia conmigo y quiso saltar en público, yo le dije que si decía algo le retiraba la palabra"
Davide: Es normal que cuando se llega a un vestuario nuevo los jugadores al principio estén expectantes con las personas que llegan. Parece que te están avaluando, probando. En mi primera etapa en el Real Madrid llegaba como preparador físico y era el hijo del entrenador. Entiendo que hubiera esa duda sobre mí, sobre mi figura. Estaban jugadores como Cristiano, Ramos, Casillas… y es normal que quisieran comprobar si era un profesional capaz o no lo era. Un día, Iker me dijo de repente que quería continuar su trabajo de campo en el gimnasio y que le dijera qué ejercicios debía hacer específicamente para su posición de portero. Me lo dijo sobre la marcha, no me había preparado nada. Entendí que era como ponerme a prueba. Él era una leyenda, yo acababa de llegar y creo que fue una buena prueba para mí.
La sospecha de nepotismo o favoritismo mal entendido siempre acompañó a Davide y curiosamente fue en Italia, en el Nápoles, donde posiblemente más lo sintió.
Davide: No es que yo lo pasara peor en Nápoles. Allí fue donde más críticas hubo contra él porque yo trabajaba a su lado. Yo no lo paso mal porque al final estoy acostumbrado y creo que he ganado esa batalla, pero donde más ruido se hizo con la situación fue allí… Y fue el segundo año porque los resultados fueron peores. También aquí en España salió algo en ese sentido cuando perdimos un par de partidos, pero luego no se ha hablado nunca más de forma negativa de que sea su hijo y trabaje con él.
Carlo: Siempre digo que lo importante es la inteligencia del jugador. Al jugador inteligente, serio, profesional, humilde, le da igual que le hable yo o que le hable Davide. Si hablo yo y digo tonterías tienes que evaluarlas lo mismo que si las dice él. No es que él porque sea más joven diga más tonterías. Él tiene la responsabilidad, como la tengo yo. Le pido que diga cosas, que participe. Después está la inteligencia del jugador en entender esto. No es que lo que diga él tenga menos importancia que lo que diga yo. Tiene la misma. El trabajo de un staff técnico no es que solo haya uno que hable. Quiero que hablen todos, porque les doy responsabilidad a todos. Nunca entro en la preparación física, ni entro en la preparación de los porteros. Davide tiene la libertad en el balón parado o en los aspectos técnicos y tácticos y en este sentido tiene que tener la misma importancia que yo. Si él dice un día una tontería, yo sería el primero en decirle que ha dicho una tontería.

Davide: La obligación del cuadro técnico es poner en dudas a Carlo, en hacerle pensar, no decirle "sí señor" a todo. Al menos es lo que a mí me gustaría que me pasara cuando llegue a ser primer entrenador. Si tienes un cuerpo técnico que siempre te da la razón te estancas, no evolucionas, al final es como estar solo. A Carlo le metemos bastante caña todos, no solo yo. Cada uno tiene su tarea.
Carlo: La discusión es diaria. Cada día tenemos que preparar los entrenamientos, los partidos. Ellos proponen una cosa, yo otra. Se discute, se habla todos los días. Hablamos mucho de la estrategia de los partidos. Cuándo tenemos que presionar arriba, cuándo tenemos que esperar en un bloque más bajo… Me gusta discutir. Todo lo que concierne al aspecto técnico lo hacen ellos, yo intervengo más en el aspecto táctico cuando hacemos once contra once, o en un determinado momento que se plantea una situación más táctica. No estoy todo el tiempo interviniendo. Ellos tienen más fuerza, más entusiasmo para dar intensidad a un ejercicio y que el jugador lo entienda. Ellos meten caña a los jugadores. Dai, dai, vamos, vamos… Yo no lo puedo hacer todos los días, me canso.
"Si Davide dice un día una tontería, yo sería el primero en decirle que ha dicho una tontería"
Davide: Lo que sí me gustaría decir es que Carlo como entrenador es mucho más que un buen gestor de vestuario, que es por lo que más se le reconoce. Muchas veces pasan desapercibidas sus otras virtudes como técnico, su versatilidad táctica a lo largo de su carrera. Ha estado en muchos clubes y ha utilizado muchos sistemas distintos. Ha sabido evolucionar en su metodología. Y no es fácil cuando se gana tanto.
Carlo: Ahora en el Real Madrid estoy insistiendo en el 1-4-3-3 porque creo que por las características de los jugadores que tenemos es el sistema al que se pueden acoplan mejor, donde puedes encajarlos mejor. Al final no es tanta la diferencia. Si me preguntas cómo jugamos la final de París, si 1-4-3-3 o 1-4-4-2 te diré que no lo sé. Si pongo de extremo a Valverde, sus características siempre serán distintas a cuando meto de extremo a Rodrygo. Esas características distintas de los jugadores es la que te cambian la estrategia del partido, pero no es lo más importante, digamos.
Davide: Aunque pueda parecer mal porque lo dice su hijo, precisamente esa manera camaleónica de jugar y que él contempla es extremadamente moderna. Nosotros cambiamos a lo largo de la temporada, cambiamos en una eliminatoria de ida y vuelta, cambiamos en un mismo partido…. Por eso me molesta que digan que Carlo es uno de la vieja escuela. No lo es. ¿Qué es la vieja escuela?
Carlo: Lo más importante es que puedo decir que merecimos técnica y tácticamente ganar la Champions y la Liga. Lo que ha marcado la diferencia es la química, la relación, que hemos sido capaces de construir en el vestuario, en Valdebebas. Entre los jugadores, los veteranos, los jóvenes, el grupo técnico y la química, el cariño, el respeto con la afición, con el estadio. No lo había vivido en la primera etapa en la que trabajé aquí.
La vuelta de Carlo Ancelotti al Real Madrid en esta su segunda etapa surgió de una llamada a José Ángel Sánchez, director general del club, para pedirle algún jugador cedido para el Everton, equipo al que entonces entrenaba (hablamos de mayo 2021).
Carlo: Entonces no me podía imaginar que aquella llamada pudiera acabar como ha acabado. Comenzamos a charlar porque sabía que estaban buscando un entrenador y en broma le dije: "Tú tienes que encontrar el mejor para el Real Madrid". Me dijo que había hablado con dos o tres y no estaba convencido. Yo insistí: "Cuidado ahí, que tienes que elegir el mejor". Entonces me preguntó: "¿Y quién es el mejor para ti?". Y le dije: "¿Ya te has olvidado de lo que hice en 2014?". Le dije que el mejor era yo, claro.
La respuesta fueron la Liga y la Champions.
Carlo: Comenzamos bien la temporada y la terminamos mejor. No tuvimos problemas. La plantilla era muy exigente, jugadores como Hazard, Bale, Marcelo…, jugaron muy poco por esa exigencia, pero nunca tuvimos problemas en manejar la situación.
El 4 de mayo fue el día de la remontada ante el Manchester City. Ese día padre e hijo se dieron un abrazo al finalizar el partido y llamó la atención la intensidad, la emoción del momento.
Davide: Era una fecha especial para nosotros. Además del contenido deportivo, de haber remontado ese partido, estaba el lado personal y por eso fue más emocionante de la cuenta. Ese día era el cumpleaños de mi madre, Luisa. Ella, antes de morir, nos dijo que volveríamos a entrenar al Real Madrid y pocos días después sucedió. En la vida a veces ocurren cosas increíbles.

Cuando en la Liga el Real Madrid perdió 0-4 con el Barça, ¿es cierto que usted, Carlo, le puso un mensaje al presidente Florentino Pérez diciéndole que estuviera tranquilo, que iban a ganar la Liga y la Champions?
Carlo: Nos vimos aquí, en Valdebebas. Normalmente después de los parones del campeonato, el presidente siempre quiere comer conmigo y con José Ángel y ese día lo hicimos y hablamos de ello.
Davide: Después de aquel partido fue cuando el presidente fue más cariñoso con nosotros. En eso él es el mejor. En la gestión de los minutos después del partido. Cuando todo va bien, te mete un poco de caña y cuando el equipo está hundido, te apoya. En eso el presidente es el número uno. Yo he visto muchos presidentes después de los partidos que no saben gestionar esos momentos.
"Mi madre Luisa, antes de morir, nos dijo que volveríamos a entrenar al Madrid y pocos días después sucedió"
Carlo: A veces, después de esos encuentros, no digo que se digan tonterías, pero se dicen cosas que te dejan de engrandecer. La verdad, después de aquella derrota, era que los equipos con los que nos jugábamos los títulos estaban peor posicionados que nosotros. Teníamos nueve puntos sobre el segundo en la Liga. El Liverpool y el City no los tenían. Por eso, le dije al presidente que teníamos ventaja y él, la verdad, es que estaba muy tranquilo y sabía que iba a pasar algo bueno. También a los jugadores les dije que habíamos jugado muy mal contra el Barça, que no había salido el partido, pero la llave iba a estar en el próximo, que era el de Vigo.
Davide: Él ese día tenía COVID-19 y les habló a los jugadores por la cámara desde su casa. Teníamos Vigo y Londres contra el Chelsea. Él no estuvo contra el Celta. Estuve yo en el banquillo. A Londres llegó el día del partido por la mañana. El entrenamiento previo lo hice yo. El día de Vigo me ayudaron muchísimo los veteranos. Estaba un poco nervioso, sí. Y eso que normalmente solía hablar con el equipo de asuntos tácticos y tenía ya una experiencia de diez años. Pero en el momento de hablarles de manera emocional, ese instante de estar delante de ellos y tocar los temas motivacionales, fue difícil. Por lo que se refiere puramente del partido no tuve problemas para manejarlo porque ya lo hacía. Era la primera vez y sabía que era un partido importante porque veníamos de lo del Barça. Una vez, con el Nápoles contra la Roma, ya había estado en esa situación porque habían expulsado a Carlo, pero ahí la charla la dio él. En Vigo no estaba, hice todo yo.
"Si los jóvenes se sienten veteranos tenemos un problema. Si pasa eso estamos muertos"
La plantilla del Real Madrid, desde fuera, se antoja que es la mezcla perfecta. Unos veteranos que responden (Modric, Kroos, Benzema, Marcelo…); unos jóvenes con talento (Vinicius, Rodrygo, Militao, Valverde, Camavinga…) y en el medio está el núcleo español con los Carvajal, Nacho, Lucas Vázquez…
Carlo: Los españoles están más cerca de los veteranos, se sienten veteranos. Lo importante para el futuro es que los jóvenes no se sientan demasiado veteranos porque los veteranos no pueden sentirse jóvenes. Si los jóvenes se sienten veteranos tenemos un problema. Tenemos que evitarlo y se lo voy a decir a los jugadores. Si pasa eso estamos muertos.