OPINIÓN

Lo de Carvajal es tan macabro que Florentino Pérez debe actuar ya

Carvajal, desolado, es consolado por sus compañeros./EFE
Carvajal, desolado, es consolado por sus compañeros. EFE

Para quien puso la primera piedra de Valdebebas (Dani sabe cómo se sacó esa foto del baúl de los recuerdos y cómo Mourinho se la enseñó la única vez que le convocó con el primer equipo), esta es seguramente la más grande que se ha encontrado en el camino. Aunque le llegue con seis Champions y una Eurocopa en su museo, acariciando la capitanía del Real Madrid, incluso con plaza en la mesa donde se sientan los que pelean por el Balón de Oro. Carvajal rompió a llorar cuando sintió que su rodilla dijo basta, después de sumar ya casi mil minutos esta temporada y alcanzar los 4500 la pasada temporada.

Falta conocer el alcance exacto de la lesión, si la gravedad se queda en un cruzado con el que soñar con volver en la primavera-verano, o si la detonación de la articulación nos lleva a empezar a hablar de 11 meses, los que lleva Gavi parado. Lo que ya va asumiendo el Madrid, la Selección y el propio Dani es que la temporada se ha terminado para él, consolidadísimo como pilar de ambos, seguramente en el prime de su carrera.

Nos aventuramos a escribir que el Madrid se moverá con celeridad y renovará ya a su mirlo preferido, el chico que lleva toda la vida vistiendo, sufriendo y ganando y de blanco, a excepción del año que Mourinho decidió, sin que nadie fuera capaz de convencerle de lo contrario, que se fuera a Alemania. Nunca tuvo que irse, porque no hay otro color para Carva que el blanco, excepción hecha del rojo de la Selección, por supuesto. El de Leganés acaba contrato en 2025 y ya entra en la norma de que pasados los 30 (cumple 33 en febrero), renovará año a año. Si firma antes de entrar en quirófano, mejor. Florentino debe actuar ya, con él y con la explotación de sus jugadores, exprimidos hasta el punto de que no dan para más. El show no es, no puede ser, eterno.

"Van a caer como moscas", me aventuró una voz autorizada este mismo viernes. Macabro es que quienes alzan la voz contra el calendario y la extenuación a la que están sometidos los jugadores, como Rodri o el propi Carva hace apenas unos días ("La huelga es una posibilidad. No se cuenta con los jugadores y somos los que tenemos que alzar la voz"), sean los que sufren lesiones de gravedad. Pero claro, no solo ellos. Ter Stegen, Traoré, y otro punto de lo más preocupante, los jóvenes: Marc Bernal, Joan Martínez y César Palacios. La cosa no es de ahora, el año pasado cayeron Courtois, Alaba (todavía no ha vuelto), Militao, Gavi, Silva, Arambarri, Yeremy Pino… Lesiones de gravedad ha habido siempre. Tantas en las piernas que más sometidas están a un calendario extenuante, no. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que otras tres o cuatro rodillas de los mejores del mundo salten por los aires? ¿Todavía es necesario perder una temporada a Vinicius, Lamine, Nico o Julián para que se le ponga freno a esto?

Carva lleva más de 10 años estando en el top 3 de su puesto en el fútbol mundial. En muchas ocasiones, el top 1. Le costó entender a su cuerpo, tanto que se lesionó en dos finales de Champions, y con otro puñado de roturas que hicieron dudar sobre su excelencia. No se sabe si es la dieta, el kickboxing o haber formado una familia. Seguramente todo junto a otras variables que se nos escapan. Pero Dani, Carva, Carvaluti, el Pitbull de Leganés, encontró su estado óptimo y se colocó como uno de los mejores jugadores de la historia de España. Y aunque para bien o para mal le pueda la sangre caliente, como cuando estrecha la mano al presidente del Gobierno como quien saluda a un apestado, Dani volverá, como siempre ha hecho, incluso después de una pericarditis que amenazó con retirarle. No existe antídoto que pueda con Carvajal.

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Esta opinión se escribió horas antes de que el Real Madrid, con buen criterio, renovase a Carvajal hasta 2026, tal y como adelantó Relevo al mediodía de este domingo. Su leyenda continuará.