Una casa paranormal y una pesadilla nunca contada por cuatro jugadores del Betis: "Un colchón ardió sin motivo"
Juanito y Pedro Curtido, excanteranos verdiblancos, reviven esta curiosa historia para Relevo.

Publicaba José Manuel García en las páginas de El Correo de Andalucía, hace algo más de un año, una conversación con un periodista deportivo en la que se contaba que cinco canteranos del Betis estuvieron alojados en una casa en la que sucedían cosas extrañas. Un episodio que los protagonistas no han aireado porque no fue una buena experiencia. Relevo se ha puesto en contacto con algunos de ellos para rememorar unos días que ninguno olvidará jamás.
Verano del 98. Cinco jugadores del Betis B, todos ellos gaditanos, se ponen de acuerdo para compartir una casa, aunque a los pocos días uno de ellos, el portero José Manuel Pinto, se marcha al Celta. Son Juanito (leyenda bética, internacional y campeón de la Eurocopa), Pablo Niño (Betis, Numancia o Mérida), Pedro Curtido (un clásico de la Segunda B andaluza) y Manuel Robles (ex del Murcia). La casa estaba situada en Sevilla Este, concretamente en una zona que se llama Ciudad Blanca.
Cuatro chavales de Cádiz, de entre 18 y 21 años, compartiendo vivienda en Sevilla y soñando con llegar a Primera en el filial bético. Un escenario óptimo. Hasta que empezaron a suceder episodios paranormales. "Nos pasó un poco de todo. Uno de los días que estábamos para acostarnos, escuchamos un ruido que venía de la planta de abajo. Sonó como si se rompiera algo. Cuando bajamos, se había roto un juego de té en el salón, pero de manera inexplicable ya que la bandeja estaba en su sitio y sólo se cayeron las piezas", relata Juanito, el que fue central Betis, hoy director deportivo del Córdoba.
"Nos pusimos a mirar por toda la casa y vimos unas marcas, como unos arañazos en la pared de la entrada de la casa. Estábamos asustados. No sé ni cómo pudimos dormir, pero nos echamos. Uno de mis compañeros se levantó a media noche y nos dijo que había escuchado unos susurros. Ese día ya no aguantamos más y nos fuimos a dormir a casa de otros compañeros", prosigue. El temor era tal que ya no querían regresar. "Uno de los días previos a dejar la casa, le enseñamos a un amigo las cosas que nos estaban pasando. No se las creía. Ese mismo día salió ardiendo el colchón donde yo dormía. Y de una mesa camilla, que estaba desenchufada, salió una llama y empezó a arder. Estábamos muy asustados", añade.
Fuego, humo blanco...
"Estuvimos un tiempo tomando pastillas para poder dormir. Mi padre tuvo que venir junto a mi hermano para ver que aquello era cierto. El dueño de la casa pensaba que nos estábamos inventando una excusa para dejarla", cuenta Pedro Curtido. Juanito añade: "El padre de Pedro también era algo reacio a todo lo que le contábamos. Un día se vino a casa. Empezó a salir fuego en una parte de la casa. Cuando lo apagamos, comenzó a salir desde la habitación de Pedro un humo blanco. Nadie quería subir a ver qué pasaba. Cuando terminó, subimos y la habitación estaba perfecta. Como si no hubiera pasado nada. Eso nos dejó descuadrados. Fue la gota que colmó el vaso".
"El padre de Pedro Curtido nos acompañó cuando fuimos a hablar con el propietario. Dejamos la casa y el propietario seguía sin creerse nada de lo que le contábamos. ¡Hasta los cuadros se habían dado la vuelta! Nosotros nunca veíamos cómo pasaban las cosas en directo. Estábamos en una parte de la casa y sucedían en otra", continúa Juanito. "Cuando dejamos la casa, al tiempo, preguntamos a unos vecinos y nos dijeron que ellos no habían visto nada. Nos marcó. Fueron episodios muy extraños y cogimos miedo". Unos hechos que, incluso, suscitaron la incredulidad entre los compañeros. Entre ellos Aurelio Santos, excentral del Castellón, entre otros: "Es verdad que muchos no nos lo creíamos. Yo nunca fui, pero algunos compañeros sí y vivieron situaciones extrañas", recuerda.
Una de esas historias que marcan y no se olvidan. Que crean hermandad entre los que la sufren, para volver sobre ella con esa mezcla de miedo lejano, incredulidad y alguna risa, aunque sea un poco nerviosa. Hoy, 25 años después, con la perspectiva del tiempo, hablan por primera vez públicamente del suceso, después de que en su día distintas televisiones trataran de dar con sus testimonios sin éxito. No ha sido fácil para quien cada vez que oye un sonido extraño en casa, su cabeza se vuelve a marchar hacia Sevilla Este…