OSASUNA - BETIS

El Chimy regresa a El Sadar, el estadio que celebró sus goles y que sufrió sus excesos

El argentino ha entrado en la convocatoria de Pellegrini y volverá por vez primera al estadio como exfutbolista de Osasuna.

Chimy Ávila celebra un gol con Osasuna./EFE
Chimy Ávila celebra un gol con Osasuna. EFE
Samuel Silva

Samuel Silva

Ezequiel Chimy Ávila no deja indiferente. Ni en Huesca ni en Pamplona olvidan a ese futbolista rebelde que jugaba con el corazón. Y también fuera del campo, protagonista de múltiples escenas extradeportivas, con actos solidarios y también alguna indisciplina. "Es indomable", dicen sobre el argentino, que este sábado volverá por vez primera a El Sadar como exfutbolista de Osasuna. El año pasado una inoportuna lesión muscular le impidió entrar en la convocatoria del Betis, pero en ésta las molestias que sufrió el miércoles no han frenado su regreso a una de sus casas.

En Pamplona el Chimy vivió el cielo y la tierra. De su ilusionante puesta en escena, cuando se convirtió en el futbolista de moda y se puso en la órbita de los grandes de LaLiga, al sufrimiento de esas dos graves lesiones de rodilla, que los obligó a renacer, como en tantas otras veces de su vida. Como en esos inicios de Empalmes Graneros, su barrio pobre de Buenos Aires, donde la pelota seguía a las balas. Y donde el Chimy se convirtió en un hombre y futbolista de la calle, con sus cosas buenas pero también las negativas.

"Hay que pedir perdón porque esto no es Osasuna. No es la primera vez ni la segunda y hay poco más que decir", le dijo Jagoba Arrasate tras una expulsión del Chimy en El Sadar en un Osasuna-Athletic, que incluso provocó una tángana en el terreno de juego. "Me gusta ir al choque, forcejear, lanzarme. Eso sí, si hay una cosa de la que me arrepiento es de aquella entrada a Nico Williams, porque ese día se me fue la olla y podía haberle hecho daño a un chico que tiene además mucho futuro", dijo Chimy a El País tras aquella acción. Tres rojas directas y una por doble amarilla acumuló el argentino durante su periplo en Osasuna, donde, además de esas broncas con el entrenador, también vivió una relación de amor-odio con la grada.

Braulio Ortiz sobre la salida del Chimy de Osasuna.

"No se espera nada especial, aunque seguro que su presencia no pasa inadvertida cuando aparezca por el campo", cuentan desde Pamplona, donde se habituaron a esas salidas de tono del Chimy. Como cuando salió en las redes sociales con una camiseta con el rostro de Santiago Abascal, el líder de Vox, lo que sí abrió una grieta entre el futbolista y los Indar Gorri, el sector más radical de El Sadar. "Llegué a pensar en irme", reconoció el argentino entonces, después de recibir los pitos e insultos de ese fondo en el siguiente partido.

"Yo no entiendo de política", se justificó Chimy, que superaría a medias aquel episodio. Aunque tampoco fue el peor, o eso cuentan voces anónimas desde Pamplona, donde la vida fuera del campo del argentino también generó polémicas. "Que en Osasuna no volveríamos a ver al mejor Chimy también estoy convencido por muchos motivos que algunos conocéis y otros no. Esto son ciclos y uno cuando piensa en irse ya se ha ido. El Chimy aquí ya no estaba. A nivel mental él ya no estaba aquí por motivos que no puedo contar aquí, va a ir al Betis y seguro que lo va a hacer bien, pero aquí no creo que pudiera", expuso Braulio Ortiz, director deportivo, tras el traspaso del argentino al club verdiblanco, y también unas críticas a la actuación de su agente, que se presentó en las oficinas del Betis.

Y es que Braulio resumió a la perfección lo que supuso el Chimy en Pamplona. Del fragor de los goles al dolor de cabeza diario para Arrasate o el club. "La salida del Chimy Ávila me deja una sensación agridulce porque es un jugador que fichamos hace unos años, que creo que ha tenido un rendimiento extraordinario, que le ha pasado de todo, que ha sido un vaivén emocional y de sensaciones con él. Se salió con nosotros en la primera vuelta en el primer año, sabéis que iban a pagar la cláusula. Después se rompió el cruzado, le acompañamos en ese proceso de recuperación, y se lesionó otra vez del cruzado. Se va un jugador importantísimo a nivel deportivo, pero creo que su ciclo tanto en Osasuna como en Pamplona había terminado", añadió el director deportivo sobre esa trayectoria de Chimy en el Osasuna.

123 partidos, 29 goles y diez asistencias acumuló el Chimy de rojillo, aunque su luz se fue apagando poco a poco. Entre polémicas en el campo y también fuera del mismo. Y hasta cuentan que Arrasate dio un respiro cuando se confirmó su venta al Betis el último día del pasado mercado invernal. Osasuna cifró la operación en seis millones de euros, en un traspaso en el que el Betis abonó cuatro millones de euros más otros 700.000 en variables -350.000 euros por cada 22 partidos disputados-, un 10% de la propiedad de Raúl García de Haro -pasó del 65% al 75%- valorado en un millón más otras cantidades que perdonó el argentino. Además, el conjunto rojillo se reservó un 20% de la plusvalía de una futura venta. Con esa propuesta, Osasuna dio luz verde a su traspaso al Betis, con el que este sábado volverá a El Sadar. Un reencuentro especial para el argentino y seguro que también para una grada que lo idolatró en su mejor momento.