Así ha logrado Míchel que el Girona sea líder de LaLiga
Los catalanes ganaron al Villarreal y suman seis victorias y un empate en este inicio de Liga.

Hace dos años, el Girona de Míchel iniciaba la temporada en la Segunda División española perdiendo, sumando malos resultados y con la sensación de que el premio que recibía el equipo era escaso para lo que estaba proponiendo. Y nadie en el club ni el en City Group dudaron del técnico de Vallecas y su trabajo, avalando su continuidad apoyándose en sensaciones y en la estadística avanzada, que mostraban que el Girona debía haber marcado más goles y sumado más puntos de los que llevaba. La confianza y la tranquilidad en una época en la que se suele apostar por la inmediatez le han regalado al Girona lo que tiene ahora: el equipo que mejor juega de la Primera División. ¡Y líder!
Tras un verano en el que el Girona perdía a su pieza angular, Oriol Romeu, el club se preparaba para un inicio con más dudas, intentando paliar la ausencia de su jerarca con otro tipo de juego. La clave de Míchel es que ha demostrado querer mejorar y saber cómo hacerlo cada semana, añadiendo recursos, variantes y matices a un Girona que suma 19 puntos de 21 posibles, una cifra que le sitúa como líder de la tabla a la espera de recibir al Real Madrid.
Una estructura que supera a la del contrario
En este inicio de curso, no hay equipo que esté generando tantos remates de calidad en el área pequeña como el Girona. Los de Míchel son el equipo de LaLiga que más xG por disparo suman (0,14), y han marcado ya diez goles desde el área pequeña, la cifra más alta de todas en este inicio de curso. No existe en nuestra liga equipo que ataque mejor un bloque replegado, que use mejor a cada futbolista y que entienda cómo conquistar los espacios que el rival trata de negarle. En una competición que a veces premia lo rácano, Míchel demuestra que la vanguardia también gana.
La última modificación de Míchel ha sido situar una línea de tres centrales (David López, Eric García y Daley Blind) para atacar, construyendo su ataque de forma asimétrica dependiendo de los perfiles que tenga. Ante el Granada lo hizo con Miguel Gutiérrez de interior izquierdo, con Sávio de extremo, mientras que en el otro sector era Yan Couto el que daba amplitud, siendo el teórico extremo, Tsygankov, el que quedaba por dentro. ¿Objetivo? Mover al rival, ganar metros teniendo siempre un pase que abra una puerta y encontrar a los jugadores más decisivos del equipo allí donde pueden hacer daño.
A partir de ahí, no hay equipo que use tan bien a sus teóricos laterales como el Girona, dándoles un rol distinto a cada uno de ellos: en derecha Couto es un extremo, en izquierda, Blind es un tercer central que hace de interior. Sin Arnau Martínez ni Miguel Gutiérrez, sus dos laterales titulares, Míchel es capaz de seguir generando ventajas y potenciar el talento de cada uno de ellos para que la suma de todas las partes mejore al todo.
El juego del Girona se podría resumir en que, teniendo a dos grandes extremos y laterales inteligentes y de muy buen pie, Míchel sabe sacar el máximo provecho de sus bandas para que el Girona ataque con muchos jugadores el área sin perder el equilibrio. Es el equipo que más balones mete en el área a la vez que el cuarto que menos xG concede por partido. Atacar bien para defender aún mejor.
Uno de los aspectos importantes en el Girona es que, a diferencia de muchos equipos que buscan meter a sus laterales por dentro desde un inicio, Míchel no sigue este patrón. Las ventajas tienen un punto más natural y normalmente, Miguel Gutiérrez se para dentro después de conducir, pero no desde un inicio. El matiz es importante, pues otorga mayor libertad a la toma de decisiones del futbolista. Cuando el lateral se sitúa dentro es sobre todo en campo rival, para que Sávio pueda entrar en contacto con mayor recurrencia.
El Girona progresa junto, construyendo una arquitectura que parece empujar a la contraria hacia su punto de penalti, ganando metros y situando a enormes pasadores como Eric o Blind en disposición de hacerlo con más facilidad. Aleix Garcia, que está siendo el mediocentro del equipo, puede moverse por todo el eje horizontal porque, al tener a centrales como Eric o Blind en los perfiles, siempre habrá un pasador que empuje al Girona 10 metros más arriba. Nadie está quieto, nadie es pasivo; es un equipo que se mueve y que agita constantemente al rival desde el pase y el desmarque.
Yangel Herrera sano supone un salto de calidad importantísimo, porque su presencia se hace notar tanto a la hora de ganar duelos para presionar o minimizar espacios como para atacar el punto de penalti. Con Yangel y un Iván Martín que está muy fino entre líneas y jugando a espalda del centro del campo rival, Míchel dispone de dos interiores distintos que se amoldan al espíritu del equipo: flexible, siempre pendiente del entorno para ajustarse y ser mejores.
Es el momento más dulce del Girona. Ni el 5-3-2 del Mallorca, que es sólido y se hace muy fuerte en área propia, pudo parar el juego posicional de los de Míchel, que están enseñando al resto que más que los recursos de los que uno dispone, lo que marca la diferencia es la intencionalidad y el mensaje. Sin lo primero, cualquier recurso parece menos, y sin la fuerza suficiente en lo segundo, no hay buena intención que cale. Míchel lleva a sus jugadores a jugar como si en España no existiese mejor equipo que ellos. Y ahora es líder de Primera.