Puro cholismo para hacer perder la cabeza al Real Madrid
Tres cabezazos, dos de Morata y uno de Griezmann, arrebatan a los de Ancelotti el liderato.

El Atleti de las mil caras ganó al Madrid. Capaz de lo peor, como en Roma o Mestalla, pero también de lo mejor, en la 13ª temporada de Diego Pablo Simeone en el banquillo rojiblanco. Un triunfo en el derbi tiene el aroma de un título. No lo es, pero los ingredientes para cocinar una nueva victoria ante el Real Madrid lo degustarán los aficionados colchoneros durante toda la semana. Eso es un derbi. Que los seguidores rojiblancos se vayan a la cama pensando que el sufrimiento y desgracias anteriores valieron la pena. El Atleti quitó el liderato al Real Madrid, disfrutó con su autobús-volador, se reenganchó a LaLiga y Morata y Griezmann hicieron perder la cabeza a Ancelotti y Bellingham, que acabó propinando una patada a destiempo a Correa cuando la grada del Metropolitano cantaba olés.
Cómo es el fútbol que el delantero más discutido en el Atlético de Madrid, y posiblemente en España, resucitó al cholismo, entendido como ese concepto de juego donde es tan importante defender como crear ocasiones de juego reales, no sólo tener la pelota. Morata estuvo de diez, con un doblete de cabeza. Recuerden que este Atlético había mutado en estilo desde el Mundial de Catar y la última derrota en el Metropolitano data del 8 de enero, ante el Barcelona, y encadena ya 11 triunfos ligueros consecutivos en su propio feudo. Griezmann también anotó con la testa. El Atlético tuvo cabeza, no sólo para marcar, sino para plantear un partido de principio a fin. Regaló el balón, se echó descaradamente atrás, pero la novedad respecto a otros encuentros es que no sufrió. Al menos, hasta el gol de Kroos, donde el Atlético lo pasó verdaderamente mal y donde Alberola Rojas decidió que la balanza de este derbi no iba a ser para el Real Madrid.
Simeone ha firmado 11 triunfos (Copa y dos Supercopas incluidas) y 14 empates en los 40 duelos contra el Madrid, poniendo fin a las 19 derrotas y las seis tablas anteriores a su llegada. Eso es lo que reivindica el cholismo, que durante estos días se impondrá al ancelottismo, pese a que en las Champions hubiera otros resultados. Pero la vida, y el fútbol, es presente y manda el último resultado. La felicidad y amargura se sienten igual de fuerte por más títulos que se ganen o pierdan.

Inicio frenético
Los planteamientos de los partidos, practiques el fútbol que practiques, siempre son mejores con un gol a favor en el minuto 3. Como cuando vas a cenar a casa de tus padres, a mesa puesta, siempre es más cómodo todo. El cabezazo de Morata, esa primera oportunidad que suele marrar, entró. Y cómo entró. Lino anticipó, desde el principio, lo que iba a ser la noche-tortura para Lucas Vázquez. Una banana medida, con testarazo milimétrico del '19' rojiblanco, junto al fallo en la marca de Alaba.
Ese tanto, sin tiempo para acomodarse en la mesa, sirvió para que el Atlético se echara descaradamente atrás. Para algunos, una temeridad; para los cholistas, el enésimo ejercicio de resistencia y fe. El árbol de Navidad dispuesto por Ancelotti, ese 4-3-2-1, salió con la vieja guardia, sin Joselu arriba y con los clásicos de la fiesta contra el Atleti, Modric (de enganche) y Kroos, en el centro del campo. Así el Madrid, durante los siguientes 15 minutos, dominó al equipo rojiblanco, pero no es lo mismo dominar que someter. Para dominar necesitas el balón y para someter, oportunidades.

Los únicos sobresaltos que sufría la defensa rojiblanca eran las pérdidas incomprensibles en el centro del campo. Sobre todo las de Molina, tres flagrantes durante la primera parte, pero lo que Nahuel te quita por ese lado, te lo da por otro (de ello da fe Fran García, que fue señalado por Ancelotti en el 56' cuando le sustituyó por Mendy). Antes del gol, eso sí, Mario Hermoso salvó uno de esos fallos en el centro del campo con un tackle que Alberola Rojas no interpretó como falta.
Eso sí, la pizarra del Cholo daba sus frutos: las ocasiones eran del Atleti. Para el espectador con el paladar no hecho para el fútbol del Cholo, la sensación es incomodidad total; pero ese viaje en autobús, en apariencia desagradable, se convierte en emoción vertiginosa cuando de repente desde la tela de araña salta el arácnido para embestir a su presa. Lino, Molina, Llorente, Griezmann y Koke cogían el traje de alas para acelerar como ardillas voladoras. Así llegó el tanto de Griezmann, en el 17', otra jugada cocinada con centro desde la banda, en esta ocasión de Saúl (qué cambio), para otro cabezazo de Griezmann.
Los siguientes 15 minutos se repitió el guion. El Madrid sólo llegaba a Oblak con disparos desde lejos del área (Modric o Camavinga) o jugadas a balón parado (un córner cabeceado por Valverde a las manos del esloveno). En el 30', el conjunto rojiblanco acarició el 3-0, con otra maniobra de contraataque, donde Kepa salvó los muebles con una gran intervención a disparo de Saúl.
Esa fue la última gran ocasión colchonera antes de que el equipo de las mil caras volviera a ofrecer la de Roma. La fatídica. La de echarse atrás, sufrir y maldecirse. En el 34', Kroos, con amago de disparo con la zurda y zurriagazo con la diestra desde la frontal, puso contra las cuerdas al Atlético. A partir de ese momento entró en juego el factor Alberola Rojas, a diferencia de Gil Manzano o Soto Grado, decidió a favor del Atlético dos jugadas decisivas cuando los 'cholitos' achicaban agua por todas partes.
El árbitro anuló el 2-2 por fuera de juego de Rudiger que, justo después de que la acción quedara invalidada y antes de que Camavinga marcase, sufrió un penalti de Mario Hermoso. Y en el tiempo añadido, en otra de esas perdidas sin sentido de Molina, con previa colaboración de Marcos Llorente, Rodrygo sufrió una durísima entrada de Giménez, cuando el brasileño iba solo en tres cuartos de cancha y con Savic en la retaguardia. "Amarilla justísima y gol bien anulado", reconoció Mateu Lahoz en la sintonía de Tiempo Juego.
La segunda mitad dejaron los cambios de Witsel por Koke, que había regresado al once después de su lesión muscular, y el de Joselu por Modric, que puede evidenciar algo más que un cambio táctico (ojo que la transición puede acabar mal). Como sucedió en el inicio del encuentro, pero esta vez con apenas unos segundos en juego, Saúl colgó desde la izquierda, Alaba falló por tercera vez en la marca, y Morata cabeceó al fondo de las mallas. Hoy los atléticos no tendrán quejas de él: tal vez todos los fallos anteriores compensen esta noche de gloria ante el eterno rival.
Con 3-1, Ancelotti movió ficha en los banquillos. Señaló a los laterales, en lugar de los centrales, aunque todos estuvieron tan mal por igual. Nacho por Lucas Vazquez, Mendy por Fran y Tchouameni por Camavinga. El Atleti remaba río abajo. Dos goles de ventaja, Bellingham anulado y el Madrid desnortado. El balón era de los blancos, pero, como en la primera parte, el peligro venía de disparos lejanos (Rüdiger y Tchuameni). En tareas defensivas, cómo no, destacaba el soldado Griezmann, sacando muchos balones desde su propia área y Giménez liderando ese plan defensivo hasta que el cuerpo le aguantó (minuto 86). Ese fue el Atleti, un EQUIPO aculado atrás y que atacó con todo cuando le tocó salir a la contra.
FICHA DEL ATLÉTICO 3-REAL MADRID 1
ATLÉTICO DE MADRID: Oblak; Molina (Azpilicueta, min.65), Savic, Giménez (Correa, min.86), Hermoso, Lino (Javi Galán, min.87); Koke (Witsel, descanso), Llorente, Saúl; Morata (Memphis, min.82) y Griezmann.
REAL MADRID: Kepa; Lucas Vázquez (Nacho, min.57), Rüdiger, Alaba, Fran García (Mendy, min.57); Camavinga (Tchouameni, min.57), Kroos (Brahim, min.70), Valverde, Modric (Joselu, descanso), Bellingham y; Rodrygo.
GOLES:
1 - 0, min.4, Morata.
2 - 0, min.18, Griezmann.
2 - 1, min.35, Kroos.
3 - 1, min.46, Morata.
ÁRBITRO: Alberola Rojas (C.Castellano-manchego). Amonestó a Giménez (min.45+1) por parte del Atlético. Y a Modric (min.45), Mendy (min.67) y Bellingham (min.95) en el Real Madrid.
ESTADIO: Cívitas Metropolitano. 69.082 espectadores.