Crónica de una jornada de decepción y gloria en Valdebebas
El Juvenil A de Arbeloa ganó 5-0 al Atlético de Madrid de Torres, mientras que el RSC perdió y se quedó sin ascenso directo a Segunda RFEF.

No era un día cualquiera en Valdebebas. Más coches, más sol, más familiares, más aficionados, más agentes. Se respiraba en el ambiente. En la cantera blanca el domingo 23 de abril era una fecha marcada en rojo en el calendario. El RSC, próximo Madrid C, se jugaba el ascenso directo a Segunda RFEF con todo a favor. En casa, en racha, dependiendo de sí mismo. Por la tarde, el Juvenil A de Arbeloa se medía al Juvenil A de Fernando Torres, empatados a puntos; quien ganase dejaría casi atado el campeonato, en un clima de máxima tensión.
"Son dos partidos que no se pueden poner en una balanza y elegir. Son los dos igual de importantes. Hay que ganar los dos", comentaba gente muy cercana al Real Madrid, entre campo y campo de su Ciudad Deportiva. Las gradas estaban llenas pese al calor. Algunos curiosos que ayer asistían a ver al RSC por primera vez lo hacían como si fuesen a presenciar un ascenso a la carta. Nada que ver con la realidad.
El RSC se enfrentaba al Paracuellos Antamira, el filial del Rayo Majadahonda, que llegaba al campo 6 de Valdebebas con los playoffs en juego. Lo demostraron en cada segundo del partido. Desde el inicio, cuando se adelantaron, hasta el final. El RSC empató rápido, pero tras una temporada entera a remolque del liderato les sacudieron todos los nervios de golpe. Con todo en su mano, después de 17 jornadas sin perder, no pudieron.
Postes, ocasiones fallidas, no era el día. En la zona noble de las gradas, los máximos mandatarios de la cantera del Real Madrid sufrían, pero elegantes. Con sus americanas, intranquilos, en silencio, viendo cómo algo que estaba tan cerca, se va, y se va. Así se les clavó el gol de Markus, el definitivo 1-2, que condenaba a los dos equipos a lo mismo pero no: unos desesperantes playoffs de ascenso a Segunda RFEF para el RSC, y unos ilusionantes playoffs de ascenso a Segunda RFEF para el Paracuellos, con el Ursaria festejando el campeonato.
Entre los que más sufrieron, junto a los jefes de La Fábrica, también estaba Luis García. Hasta hace veinte días entrenador del RSC, ahora ya del Espanyol, vino a Madrid para apoyar a los suyos. En cada carrera de Víctor Muñoz por la banda, Luis García también empujaba. No pudo ser, y Valdebebas, tan blanco, se quedó pálido.

Un amigo que vino de visita le restó importancia al disgusto. El fútbol pasó a un segundo plano: "Yo vine a ver futbolistas y me voy enamorado de esa chica, la que estaba en los asientos de al lado". Al salir de la Ciudad Deportiva del Real Madrid sólo había unos pocos aficionados felices. Los que se quedaron esperando en la rotonda, porque este domingo también entrenaba el primer equipo, y Valverde y Tchouameni frenaron sus coches para firmarles autógrafos.
A la una y media muchos salieron para comer y después volvieron. A las cuatro jugaba el Juvenil de Arbeloa: el equipo de cantera favorito del club y también de los fieles de Valdebebas. Antes del inicio del duelo contra el Atlético, la gente aún comentaba la decepción del RSC. "De acabar la temporada en abril a esperar al mes de junio. Con lo duros que son los playoffs de Tercera a Segunda Federación". Una persona del club aceptaba el chasco y a la vez mostraba naturalidad: "En el fútbol pasan estas cosas. No hay que darle más vueltas. Ahora tenemos otra oportunidad". Un agente seguía su discurso. "Para los chavales no hay golpe emocional. Tienen que demostrar su superioridad".
El RSC se enfrenta a tres eliminatorias a doble partido para ascender. Y el club, a un parón en su planificación para el próximo curso. Hasta junio no sabrán en qué categoría jugarán sus filiales el año que viene. Los periodistas tendrán que esperar un poco más las noticias de fichajes y renovaciones de cantera; veremos cuánto aguantan entrenadores y futbolistas, con su futuro en duda.
El recital del Juvenil de Arbeloa
Entre los debates de sobremesa, el Juvenil A empezó a jugar. Es un equipo que no cansa, como una bolsa de patatas fritas. Mientras, sus rivales se ahogan. El Atlético de Madrid de Fernando Torres fue su última víctima. Los de Arbeloa mezclan todo el fútbol: talento, físico y actitud. Manuel Ángel abrió la bolsa, Palacios atacó de dos en dos y Nico Paz salió como los postres, con Yusi y David Jiménez agitando los laterales. Para lo último, lo mejor. 5-0. Una manita que escuece en el Atleti y suaviza a los jefes de cantera merengues.
En el Atleti faltó su mejor futbolista: Adrián Niño, que vivió lesionado el partido en la grada, en silencio, junto a un amigo de su familia. Sus compañeros no contestaron al recital del Juvenil A del Real Madrid, que se guardó más de media Liga. Tres puntos de diferencia y uno más extra en caso de empate, a falta de dos jornadas.
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— Cantera Real Madrid (@lafabricacrm) April 23, 2023
💪 Juvenil A 5-0 Atlético de Madrid#LaFábrica pic.twitter.com/7SRWjPPPCT
Solari fue el primero que se marchó tras la función redonda de Arbeloa. Salió a la carrera, como Simeone cuando gana sus partidos, y el resto se quedó, dándose abrazos, hablando de fútbol. En la Ciudad Real Madrid sobre todo se ven familias, y la del Juvenil A sigue dando pasos para seguir muchos años más en Valdebebas.