Las otras cuentas del Betis: de las rotaciones de Pellegrini a la Copa
El club desvió en más de diez millones su gasto en plantilla deportiva debido a los bonus por partidos jugados y también al título copero.

La Junta de accionistas del Betis de la temporada 21-22 será recordada como una de las más tranquilas de los últimos tiempos, sin apenas voces discrepantes con el consejo de administración y con el trofeo de la Copa del Rey junto a la mesa presidencial. Pero también la exposición del balance anual dejó explicaciones a esos 38 millones de euros de pérdidas que erosionan las cuentas de la entidad heliopolitana. Desde las rotaciones de Manuel Pellegrini, en una situación inédita, hasta el título copero supusieron un gasto extra para la entidad, que incluso ha provocado que se esté planteando una nueva reformulación de los contratos de los futbolistas de la primera plantilla de cara al futuro.
Así, si la entidad verdiblanca tenía presupuestados 83 millones de euros para esos gastos relacionados con el primer equipo, finalmente se fue por encima de los 95, una diferencia que castigó las cuentas. Los motivos son variados pero todos relacionados con el buen funcionamiento del equipo. Así, las rotaciones implantadas por Pellegrini, que mejoraron las prestaciones del conjunto en todas las competiciones, provocaron que la mayor parte de los jugadores recibieran un bonus que tienen en contratos al superar un número de partidos. Normalmente, este premio se coloca por encima de los 22 encuentros por temporada -de titular o participando en más de 45 minutos-, para así evitar que computen de inicio en el límite salarial.
No sólo esta cuestión afectó a ese incremento del gasto, sino que también el título de la Copa del Rey supuso una merma para la economía de la entidad debido a los premios por objetivos que aparecían reflejados en los contratos de algunos jugadores pero también con otros clubes con los que se cerraron traspasos en años anteriores. Como cantidad a pagar por bonus, y así rebajar las pretensiones iniciales, el Betis colocaba esos pagos por títulos, una cuestión que tuvo que abordar esta campaña después de 17 años. "Mantener una plantilla competitiva era una inversión", justificó el presidente, Ángel Haro, durante la junta, ya que en su discurso expresó que no se podía desligar la situación económica de la deportiva.
Otra gran parte de la deuda llegó por las nulas plusvalías por ventas de jugadores. "Lo que nos han ofrecido era una porquería", llegó a decir de manera gráfica José María Pagola, consejero encargado del área económica. Ante esas propuestas a la baja, el Betis optó por mantener la plantilla de cara a un mejor rendimiento deportivo, aunque eso supusiera no alcanzar el objetivo presupuestado de 30 millones de euros por los traspasos de jugadores. "Si hubiéramos malvendido tendríamos mejores números pero no éxitos deportivos", aseguró Haro sobre ese otro aspecto que castigó los números del balance.
De cara a la próxima temporada, el Betis ha rebajado en su presupuesto esas cantidades a obtener por ingresos extraordinarios, entre los que se encuentras los traspasos, que ahora se cifra en 11,5 millones de euros. Además, una tercera parte de los mismos ya se han obtenido con el dinero que el club ingresará por los mundialistas (1,5 millones de euros), el traspaso de Fabián al PSG (casi 1 millón de euros) y las cantidades a recibir por la Supercopa (un mínimo de 750.000 euros).