VALENCIA CF

Dani Cuesta, el valencianista retenido en Singapur, ya ha declarado y el Gobierno pide discreción para resolverlo rápido

La familia también desea que se genere el menor ruido posible para que Dani pueda regresar a casa lo antes posible.

Dani Cuesta el aficionado retenido en Singapur. /Twitter.
Dani Cuesta el aficionado retenido en Singapur. Twitter.
Nacho Sanchis

Nacho Sanchis

En toda España se conoce ya la situación que vive Daniel Cuesta, el aficionado del Valencia CF que se fue de luna de miel a Singapur y acabó siendo retenido por protestar en la vivienda de Peter Lim. La noticia, tan pronto como saltó, no tardó en correr como la pólvora y esa situación precisamente ha complicado el asunto. Fuentes políticas reconocen a este medio que el talante de Singapur "ha cambiado", desde que se hizo público el asunto. De hecho desde el Gobierno llevaban trabajando en ello desde el pasado viernes con total discreción.

Ahora, camino del quinto día retenido, Dani Cuesta ya ha prestado declaración ante las autoridades y le queda esperar unos días más para ver qué tipo de sanción puede llegar a caerle. Según la ley de Singapur este tipo de acciones puede penarse con una multa que llega hasta los 3.000 euros, una multa que si finalmente 'solo' queda en eso evidentemente sería el menor de los males viendo la situación.

Y es que las leyes en Singapur son tan peculiares que, por ejemplo, por escupir en la calle pueden multarte con 1.000 euros o incluso si una persona es reincidente en vandalismo público (no es el caso), puede llegar a haber azotes.

Por todo ello, al igual que el Gobierno, desde la familia de Daniel se insta a la máxima discreción con este asunto, teniendo en cuenta ya lo mediático que es. Nadie quiere que esto trascienda a un conflicto España-Singapur o que los asiáticos interpreten que España se les está imponiendo de alguna forma. Lo único que preocupa a la familia de Daniel y Mireya, y al Gobierno, es que vuelvan a casa sanos y salvo. De hecho, en su declaración, Daniel Cuesta ha hecho caso a todos los consejos del Gobierno y la Embajada, que le instaban a tener una actitud de arrepentimiento para cerrar cuanto antes el conflicto.

Evidentemente la situación es para denunciarla puesto que si bien no está nada bien poner pegatinas en casas ajenas, evidentemente la retirada del pasaporte y restricción de libertades como están viviendo ellos es algo impensable en un país desarrollado democráticamente como España. Pero es precisamente por ese subdesarrollo en las leyes y libertades que ha demostrado Singapur en este asunto, que lo primordial es traer de vuelta a España a los afectados, y no buscar más conflicto.