Diego Costa: "Hay muchas cosas en las que me equivoqué; una, mi salida del Atleti, el Cholo no lo vio"
El delantero repasa en Relevo, en dos entregas, su carrera. En la primera, habla de sus años de rojiblanco, admite errores y revela su sentimiento al reencontrarse con Simeone: 'Cómo quiero a este cabrón'.

Hace años que Diego Costa (Lagarto, Brasil, 1988) no concede entrevistas. Las críticas que recibió tras decidir que defendería a la Selección española le dolieron porque eran "para hacer daño". Desde entonces, ha ido metiendo goles allí donde ha estado. Mientras, espera tranquilo en su casa de Madrid a que llegue la que puede ser su última aventura en el fútbol.
Es allí donde recibe a Relevo, rodeado de sus cinco perros y varios amigos con los que 'se pica' cada día jugando a futvoley. Este es su hogar, así lo siente, y tras un intenso entrenamiento, nos lo abre de par en par para que conozcamos las causas de este rebelde goleador. En esta primera entrega (mañana publicaremos la segunda mirando al global de su carrer), afronta el balance de lo que fueron algunos de sus mejores años, en el Atlético de Madrid. Admite que se arrepiente de cómo fue su última salida del club, o al menos esperaba otra reacción de Simeone, al que sigue queriendo.
Llegaste a Europa en 2005, con apenas 18 años. Primero a Portugal y luego esos primeros años en el Celta de Vigo, Albacete, Valladolid… ¿Te costó mucho adaptarte?
Fue muy difícil, pisé Portugal y sentí una hostia muy fuerte, pero soy un tipo que aguanta y al que le gusta sufrir a solas, no me gusta transmitir a la gente que estoy mal. Quería demostrar a mi familia que estaba fuerte, pero les echaba mucho de menos, en un país extranjero la gente te mira distinto. Luego fui conquistando el espacio, cuando uno va a otra cultura o a casa del otro, hay que respetar. Fue muy duro, pero sabía que había algo muy grande detrás, que es mi familia. En la vida no se puede tener todo. No pensé en volver porque no quería sentirme un fracasado, no hubiese sido una vergüenza querer estar con tu familia, pero en la cabeza tenía eso. No un fracaso para mi padre sino para toda la gente. A veces la gente te condiciona mucho, lo que pueden pensar de ti, y tus padres van a estar contigo en las buenas y en las malas. Quería darles orgullo.
¿Te importaba demasiado el 'qué dirán'?
No por la gente, sino por lo que podía sentir mi padre si otras personas le decían cosas. Yo sé quién soy y de lo que soy capaz. Yo soportaba bien pero aún hoy, cuando hay una crítica, me duele más por ellos. Yo sé que mi trabajo es así, aunque ahora ya están más acostumbrados. Les decía que no contestaran, que la vida da muchas vueltas.
¿Cómo fueron sus primeros tiempos en el Atlético de Forlán y el Kun?
Sabía que tenían delanteros muy top. Pero esa competencia no la tomaban, era entre ellos dos. Yo estaba disfrutando porque fueron de los más grandes y me encantaba verlos jugar. Aprendí mucho de la convivencia que tenían, la pelea sana que mantenían.
¿Qué aprendiste?
Que cada uno tiene lo suyo y su espacio, de nada valía estar ahí esperando y pensando que ojalá no metan uno, sino que deseaba que metieran dos, les cambiaran para que les aplaudieran y así salir yo. En ningún momento tuve competencia con ellos, yo estaba en una transición más despacito. La gente se equivoca si piensa que la competencia no debe ser así.
¿Hay algo que te haya enfadarte contigo mismo?
Ahora mismo hay muchas cosas que me equivoqué. Una no fue por mi culpa: mi salida del Chelsea. La segunda, la del Atleti. En ese momento yo estaba pasando por algo personal, y el Cholo no lo vio, pensó en él y en el equipo y es normal. Pero nosotros teníamos un trato apalabrado sobre algunas situaciones que podían pasar, en el que habría un respeto mutuo, porque me la jugué mucho para estar con él y hemos ido siempre de la mano. Yo doy todo y quiero recibir lo mismo, pero normalmente nunca recibes lo que das y no debemos hacer las cosas esperando. Pero nos encontramos el otro día y nos dio mucha alegría. El sentimiento era de 'cómo quiero a este cabrón', y sé que era mutuo, hasta me pagó la cena, ja ja ja. Cuando me fui del Atlético y me quedé en Brasil, me llamaban todos los días los compañeros para que volviera, y podría haberlo hecho porque tenía contrato. Hasta que en diciembre rescindí.
¿Echaste de menos más comprensión?
Fue mi culpa, de nadie más.
¿Qué recuerdo tienes de la noche de Lisboa?
Un sentimiento extraño, me quedó una sensación agridulce, es que era nuestro momento. Dios lo quiso así. Lo que pasó conmigo, con Arda, el gol del Madrid en el último minuto… Nosotros teníamos muy claro porque físicamente veníamos de una temporada muy larga, no haber ganado la Liga en los últimos dos partidos… Estábamos en el límite, sabíamos que, si íbamos a la prórroga, nos mataban. Ellos crean dinámica y nosotros vamos muy intensos, y eso desgasta mucho más. Cuando sufres un gol en ese minuto, es peor. Si te marcan antes, aguantas el tirón porque tienes más fuerza. Pero física y mentalmente ya estábamos hundidos para empezar la prórroga.
¿Por qué forzaste para estar si ya venías de romperte en el Camp Nou?
Sabía de la responsabilidad, lo intenté, no cambio nada. Tenía un Mundial en Brasil y me daba igual si me lesionaba. Yo quería jugar la final. Me pidieron que lo intentara y lo hice, a veces con un hueso roto jugué cuatro partidos anestesiado porque el Cholo me lo pedía, nunca me tiré del barco. Por eso la relación con Simeone siempre fue especial. Unos días antes hice sprint muy fuerte a ver si me rompía. Si hubiera ganado, nadie hubiese dicho nada.
"Me pidieron que jugara en Lisboa y lo hice, jugué cuatro partidos con un hueso roto porque me lo pidió el Cholo"
¿Crees que los árbitros te tenían tomada la matrícula?
La gente me buscaba, y muchas veces yo intentaba que lo hicieran, porque sabía que algún rival estaba amonestado y entraría menos fuerte… Era un juego de cabeza también con los demás. Cuando juego aquí en la cancha con amigos, les intento provocar para que sientan rabia y se empiecen a equivocar. Es mi carácter y no me arrepiento de nada. Los árbitros me tenían manía. Gil Manzano mintió claramente. Nunca más le vi, pero ojalá me lo encuentro por la calle para preguntarme a ver si me dice a la cara que yo le dije eso. Los árbitros tienen mucho poder. Ninguna cámara me pilló diciendo lo que él puso en el acta. Lo hizo con mala leche, es mala persona porque sabe que yo no le dije eso. Ocho partidos es hacer mucho daño. ¿Por qué no salió mi voz? Le dije al club que, si se demostraba, yo pagaba lo que fuera y pagaba disculpas, pero yo tenía muy claro lo que había dicho.
Entonces, ¿no le dijiste lo que dijo en el acta?
No, yo no digo 'me cago en tu puta madre'. 'La puta madre que me parió' puede ser, pero en su madre no me cago. Es mi culpa, si no hubiera estado ahí no pasaba, yo tampoco soy un ángel. La federación también quiso joder, cuántas veces he escuchado a los grandes decir cosas muy feas y palabrotas, y los árbitros hacían como que no veían porque eso iba a complicar la cosa.
¿Qué tiene el Cholo?
Sabe llevar al grupo, es muy listo, quiere ganar y lo primero es él. Es difícil cogerle la confianza. Cuando un jugador recién llega, el Cholo es muy jodido porque hay que trabajar mucho y no todo el mundo está preparado para eso. Nunca critica a sus jugadores o echa la mierda a los demás cuando pierda el partido. Si lo escuchas eso de un jugador es porque ya sabe que quiere que se vaya. Nunca va en contra del futbolista, sino que se come toda la mierda.
"El Cholo es jodido para un jugador recién llegado. Nunca va en contra del futbolista, se come él toda la mierda. Si lo hace es porque ya sabe que quiere que se vaya"
¿Eso es lo que le ha podido pasar a jugadores como Cunha, compañero tuyo estos meses en la Premier?
Estaba muy ansioso por el Mundial, tenía la necesidad de jugar y creo que estaba más preocupado de jugar que por trabajar para jugar. Cunha es muy bueno, cuando fichó por los Wolves íbamos últimos, y yo le fui muy sincero. Creo que en el Atleti no tuvo paciencia, es joven y tiene que darse tiempo.
Mañana jueves 3 de agosto publicaremos la segunda parte de la entrevista con Diego Costa.