Jorge Larena y la comparativa con Valerón: "Nunca me la tomé mal. Ahora pasa con Moleiro y Pedri"
El exjugador del Atlético y Celta, entre otros, recuerda su trayectoria en el mundo del fútbol.

"Os presento a la superación de Valerón a plazo fijo. Estoy convencido de que viene aquí con mucha ilusión y que siente los colores", afirmaba Jesús Gil en la presentación de Jorge Larena, el 27 de agosto de 2002. Pero la comparativa, aunque nunca le molestó, influyó en la proyección y carrera de un futbolista que aterrizó, por aquel entonces, en un Atlético de Madrid muy diferente al actual, donde el drama no consistía en quedar eliminado de la Champions sino en ni siquiera clasificarse para Europa.
"Pasa mucho lo de comparar. Ahora lo hacen con Moleiro, que está en Las Palmas, y Pedri. La gente compara, pero cada uno es diferente. Cuando se hace una comparación, para uno de los dos requiere algo más de presión y parece que tienes que demostrar", explica el canario, de 41 años, que se retiró del fútbol profesional en el año 2019.
Muchos de los jugadores con los que coincidió en el Atlético son hoy entrenadores: Simeone, Mono Burgos, Sergi Barjuan, Fernando Torres, Santi Denia, Salva Ballesta, Paunovic… "Todos los años había muchos cambios en el Atleti que viví yo. Si no se conseguía entrar en Europa, había una limpia de jugadores y entrenador", rememora el canario, que soportó durante tres años la presión extra de la comparativa con Valerón.
Tras pasar por las manos de Aragonés, Manzano y César Ferrando, Jorge Larena se marchó cedido al Celta, porque Fernando Vázquez le pidió. En su primera temporada, consiguió lo que no logró en el Calderón: clasificarse para Europa. Pero el descenso al año siguiente también marcó su trayectoria, que se desarrolló durante seis temporadas consecutivas en Segunda uniendo luego sus etapas en Las Palmas, Huesca y Recreativo de Huelva.
Curiosamente, el fútbol le demostró que el éxito en la vida lo marca realmente uno mismo y no lo que diga el resto. En Chipre (su particular Ítaca), en sus cuatro últimos años en activo, disfrutó plenamente con el balón, donde participó tres temporadas consecutivas en Europa. Sin presión, sin comparativas y sin las expectativas que muchos pusimos sobre él cuando apenas tenía 20 años. Es el camino que se encuentra disfrutando Jorge Larena, el de sonreír con el viaje que le regala la vida…

Te encuentras en tu isla natal, entrenando a los cadetes del Maspalomas y gestionando un club de pádel…
Antes, cuando jugaba al fútbol en los últimos años de Chipre, lo único que hacía era un poco de pádel, más allá del tema del gimnasio y correr, que era lo que te marcaban en la época de vacaciones. Hace un año y pico abrimos un club en el sur de la isla y desde septiembre tenemos disponibles cuatro pistas. Aquí viene mucho turista y mucha gente aficionada al pádel, que está muy de moda.
¿Dónde juegas en el pádel, en el drive o en el revés?
Mi pareja habitual es Adrián Pollo, que jugó en el Atlético B y debutó en el primer equipo y también en Las Palmas. Le tuve que aguantar en el fútbol y ahora en las pistas también (bromea). La gente se mete a veces conmigo un poco de broma porque evidentemente sé más de fútbol y poco de pádel, al que me aficioné hace tres años y es todo un boom. Me gusta mucho también el baloncesto. Soy abonado del Gran Canaria y voy con mi padre y mi hijo. El Gran Canaria es un equipo humilde, que entró en Copa este año y donde se vive un ambiente diferente al fútbol. Hay una acción cada 24 segundos y el show que se genera para mí es muy atractivo. Puedes ir perdiendo un partido por 12 puntos, pero no es descabellado acabar con una remontada.
En tu vida como futbolista retirado, ¿tienes alguna ocupación más que tu familia y tu club de pádel?
Estoy entrenando a niños de 14 y 15 años en el Maspalomas. Es un club en el que trabajan otros exjugadores como Adrián Pollo, Cobas, Javi Martel… Tengo una muy buena relación con Tonono, de Las Palmas, que me han propuesto ir para allá varias veces, pero ahí tendría que ir por las tardes y ahora mismo con dos hijos me resulta complicado. Tengo tres días de entrenamientos, más el partido, y apenas les veo. No me imagino teniendo que coger una hora el coche de ida y otra de vuelta todos los días. Ojalá algún día pueda ir al club de mi vida, donde crecí de los 9 a los 20, pero ahora mi etapa es formarme como entrenador.
"En mi época en el Atleti coincidí con el Cholo de jugador. Me hubiera gustado tener una mejor actuaciones tanto individual como colectivamente"
Exjugador de fútbol¿Hiciste el curso de la Federación para exprofesionales?
No, aunque podía haberlo hecho porque estuve más de ocho temporadas en Primera. Pero en el momento que inicié esto de entrenador no sabía realmente qué deseaba hacer. Hice el UEFA C y el UEFA B, me queda el A. Todavía no sé si es realmente lo que quiero. Me gusta estar en el fútbol, que es donde siempre he estado.
Eras muy bueno como futbolista, pero tu carrera estuvo marcada por la comparación con Valerón…
Sí, como fui al Atlético de Madrid, como él, y Jesús Gil, que en paz descanse, me presentó como el nuevo Valerón o algo así... Es el que sacó la comparativa. Pero es normal. Pasa mucho. Ahora sucede con Moleiro y Pedri en Las Palmas. La gente compara, pero cada uno es diferente. Yo nunca me lo tomé mal porque Valerón es una referencia. Era y es un crack, y lo seguirá siendo. Obviamente, como jugador joven, siempre te fijas en los referentes y, en ese sentido, él era un referente para mí. Siempre que te comparen con jugadores buenos es un halago.
¿Me puedes recitar alguno de los nombres con los que coincidiste en el Atleti?
Mono Burgos, Simeone, Albertini, Emerson, Sergi Barjuan… Fui allí con 20 años. No tiene nada que ver este Atleti con el que estuve yo. Yo jugué tres años y no participé en Europa, imagínate. Es la espinita clavada que siempre me quedó. Es un club espectacular y lo que mueve es increíble. La repercusión que tenía todo: la gente, la Prensa… Vivimos algunos momentos buenos, como una semifinal de la Copa, pero no llegábamos para clasificarnos a Europa. No te puedo explicar lo que siento por un club en el que estuve tres años, es especial por todo. Me hubiera gustado tener mejores actuaciones tanto individual como colectivamente, pero mi carrera siempre quedó ligada al Atlético. La gente me sigue recordando por ello.
Jugaste tres temporadas y contaste con tres entrenadores: Aragonés, Manzano y Ferrando. Ahora, con Simeone y diez campañas seguidas en Champions, el Atleti parece atravesar una crisis existencial. ¿Qué es lo que viviste tú entonces?
(Ríe) La gente no tiene memoria en el fútbol. Pasó con Casillas o con Raúl. Puede llegar un momento que las cosas no salgan bien, pero, en el caso del Atlético, Simeone ha cambiado la historia de la entidad. Era un club histórico, pero sin ganar nada. Con él, ganaron Ligas, Copas, Europa Leagues y llegaron a dos finales de Champions. Compitió de tú a tú con Madrid y Barça. Eso no es fácil.

¿Qué recuerdas del Cholo jugador con el que compartiste vestuario?
Estamos hablando de hace 20 años, pero era un jugador que ya vivía intensamente los partidos en el banquillo: se levantaba muchas veces a dirigir y veía los partidos del rival la noche anterior. Yo tuve mucha suerte porque todos esos veteranos me trataron súper bien. Y con Fernando Torres, de la misma quinta, me lo hizo todo más fácil porque estábamos todo el día juntos, éramos compañeros de habitación y me presentaba a todo el mundo. Cuando llegas a un sitio nuevo, siendo un chaval como yo, siempre necesitas la ayuda que él me brindó. Ahora ambos tenemos familia y hemos perdido el contacto un poco, pero hace un año o dos estuvo por aquí de vacaciones y nos juntamos. Quiero un montón a Fernando.
Fernando Torres, otro que apunta a una gran carrera como entrenador…
Él siempre tuvo un carácter ganador y era un jugador al que le gustaba dar su opinión, cuando sólo tenía 20 años y era capitán del equipo. Posee ese carácter de entrenador que demostró como jugador. El año pasado hizo un muy buen año con el Juvenil y este año pinta igual. No sólo por el nombre que tiene, creo que es un tío muy válido. Va a llegar donde quiera. Es un referente del club y pocos jugadores han tenido ese carisma y el amor que se tienen mutuamente. Lo normal es que sus caminos, el del Atleti y Torres, se junten en el futuro en el banquillo del primer equipo.
"Un aficionado gritó en un entrenamiento a Aragonés: '¡Hay que darles caña!'. Entonces se giró y dijo: "¿Y a usted quién coño le da caña?"
Exjugador de fútbolTorres tiene ese carisma como Luis Aragonés. ¿Cómo era 'El Sabio'?
Estuve un año con él. Lo llevaban los mismos representantes que a mí. Al jugador joven, como a Torres o a mí, nos trataba muy bien. Nos exigía, pero, sobre todo, siempre defendía al grupo. De puertas para adentro a lo mejor nos pegaba una rajada increíble, pero de puertas para fuera todos éramos los mejores. Se lo escucho a Xavi y a más gente: cómo quitaba la presión a los jugadores. Por algo le llamaban el mago…
¿Alguna anécdota con él?
Parecía que no estaba en los entrenamientos. Recuerdo un día, mirando para abajo con el pito y el preparador físico dirigiendo el entrenamiento, que de repente algún aficionado soltó: "¡Hay que darles caña!". Entonces se giró y dijo: "¿Y a usted quién coño le da caña?" (risas). Parecía ausente, pero estaba a todo. Defendía a todos y al grupo por encima de todo. Si surgía un problema con el presidente, él salía; si existía un problema con la Prensa, él salía. Tuvimos la mala suerte de no tener buenos años, porque en aquella época, si tú ves las plantillas, cambiaban todos los años 10 ó 12 jugadores más el entrenador. La base del éxito es mantener un bloque, como le ocurrió en los mejores años del Cholo, al Madrid ahora o en los mejores años del Barça.
¿Por qué no triunfaste en el Atleti?
Un poco por lo que te estoy comentando. Todos los años se producían muchos cambios. Si no se conseguía entrar en Europa, había como una limpia. Yo firmé por el Atleti cinco años y al tercero surgió la oportunidad con Vázquez, en el Celta, que me pidió cedido. Ese año llegaba Carlos Bianchi al Atlético, y yo tenía aún 23 ó 24 años, pero el entrenador habría dicho que no tendría minutos. En el Celta estuve con Canobbio, Oubiña, Silva, Gustavo López, Pinto, Esteban y llegamos a Europa. Es de los años que mejor recuerdo guardo a nivel deportivo. Muy bonito. Las cosas iban bien y muchos jueves nos juntábamos a tomar algo casi todo el equipo. Era una buena dinámica. Si existe eso, generas estados de ánimo que te acercan al objetivo o, al menos, consigues que en los malos momentos el grupo esté unido.
Madre mía, con Silva, que sigue luciéndose actualmente en la Real Sociedad…
Es un poco más joven que yo. Me llevo muy bien con él. Somos los dos canarios. Hemos mantenido buen rollo y cuando viene de vacaciones por aquí nos vemos. Es un tío súper humilde. En ese sentido, aparte de lo que hizo en el City, ahora está demostrando en la Real Sociedad lo bueno que es…
"Quiero un montón a Fernando Torres. Lo normal es que en un futuro sea entrenador del primer equipo"
En el Celta también le dirigió Hristo Stoichkov...
Sí, tuvimos muchos entrenadores porque el año que jugamos en Europa, descendimos. Teníamos un equipazo con Diego Costa o Mario Suárez, pero fue un desastre aquel año porque quedamos a mitad de la tabla. Fue mi último año en Primera en España, luego estuve cinco años en Chipre, que a nivel deportivo es donde más he disfrutado y donde más me he sentido valorado. Era querido. Con 37 años jugué la Europa League y se me valoró mucho. Se me apreció por cómo era. Ahí tenía ya mis dos hijos y relativizas lo que es realmente importante. Tienes alegría en el fútbol y en casa. Y contábamos con un entrenador y director deportivo español y diez jugadores también españoles. Es de los mejores recuerdos que tengo porque tenía la ilusión de que mis hijos me vieran jugar al fútbol.
¿Y cómo va a ser el Jorge Larena entrenador?
Mi filosofía como futbolista era intentar tener el balón y tocar. Por eso soy tan aficionado al Barcelona. Es una filosofía que comparto y entiendo. El mejor entrenador que he tenido es Imanol Idiakez, que ahora está en el Leganés. Estuvo tres años conmigo y no es que me gustara porque yo jugara mucho, sino por el trato personal y por cómo vive el fútbol. Yo era más mediapunta y me puso a jugar de mediocentro; me lo razonó y disfruté un montón. Yo intento mantener valores de respeto y educación. Mantenerme, sobre todo, cercano a ellos, que era lo que me gustaba que hicieran conmigo, como Luis Aragonés, que en momentos de presión, te gastaba una broma. Y, futbolísticamente, lo que siempre me gustó fue tener el balón y asociarse. Por eso, el Barça es el mejor equipo para mí, aunque no gane.