OPINIÓN

La estrategia de Florentino Pérez con el 9 hay que leerla entre líneas

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid./GETTY
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. GETTY

Hoy es 23 de junio. Conviene escribirlo y verbalizarlo para recordar que quedan 70 días de mercado, con sus 70 noches, los 50 programas especiales de Campoy y Moretto y las doscientas mil portadas por publicar. Decir hoy que el Madrid ha cerrado filas en torno a su plantilla es, cuanto menos, atrevido. Entre otras cosas porque el club desea sacar a Odriozola, Vallejo y Mendy, y alguien deberá ocupar los puestos que se liberen. Y, sobre todo, porque no sería la primera vez que Florentino Pérez filtra una mentira piadosa con tal de llevar a cabo su estrategia. Si algo le encanta es que los planes le salgan bien, como decía el coronel del Equipo A Hannibal Smith.

El presidente sabe armar como nadie el relato. Sin necesidad de que a su lado aparezcan gurús de la comunicación, asesores a lo Iván Redondo o aprovechateguis con pócimas secretas como tienen otros dirigentes de nuestro panorama deportivo. Tendría sentido que se cumpliera lo que argumenta en cuanto a fichajes. No gastar ahora y esperar a realizar la gran inversión con Mbappé en 2024 es lo más prudente, es lo que aireó en la última cumbre en Valdebebas con Ancelotti y fue, además, lo que en gran parte publicamos en Relevo. No existe otra obsesión más allá del francés. Otra cosa es que se quede ahora, mientras, de brazos cruzados. Ahí, entran unas dudas razonables. Cada vez que intento visualizar a un Madrid con Joselu como único delantero centro, con Rodrygo jugando como alternativa entre centrales como odia y sin el 9 en ninguna camiseta y tienda, y con un estadio nuevo de por medio, no lo creo. Me viene a la memoria aquel 'never, never, never' antes de la llegada de Beckham y entiendo que todo forma parte de un plan milimétricamente calculado.

En la estrategia percibo tres líneas de actuación evidentes.

La primera es la de no querer disparar los precios de mercado. Decir abiertamente que el Madrid busca un sustituto de Benzema, como todo el mundo ve y piensa, equivaldría a que cualquier club del mundo que descuelgue el teléfono pida cien millones para empezar a negociar. Disimular y que no se huela la necesidad son dos mandamientos. En las ventas se seguirá el mismo criterio. Mendy, por ejemplo, pasará a ser estos días el mejor lateral izquierdo que han visto nuestros ojos, reñido con Roberto Carlos, un atleta que jamás se lesiona y un profesional sobre el que nunca hubo dudas médicas. Revalorizarlo, y ponerlo de titular en el Clásico de Dallas, es la hoja de ruta para traspasarlo en cuanto se pueda. Si todo fuera lo que parece, Juni Calafat y su guardia pretoriana estarían ya de vacaciones y no comiendo un tupper, si es que les da tiempo, encima de un teclado que echa humo.

El segundo motivo de Florentino para decir que no habrá nueve tiene como destinatario a Mbappé. El Madrid ya ha realizado su trabajo en la sombra en este asunto. Ha convencido al chaval y a su madre, ha perdonado un par de infidelidades y ha apartado una buena suma de dinero, guardada bajo llave, para afrontar un traspaso ahora o una prima de fichaje más tarde. Decir que no habrá novedades hasta la próxima temporada también supone calibrar las ganas del delantero de forzar una salida antes de tiempo.

Kylian no tiene prisas de ningún tipo. Que conste. De hecho, parece que es el que menos agobiado está en este enredo. La prima de fidelidad por seguir en París (70 millones), su sueldazo (no me atrevo ni a teclearlo) y el hecho de que puede recibir en el futuro un buen plus por llegar sonriente y libre, hacen que no se estrese demasiado. Sin embargo, cuando vea lo que tiene alrededor y que Haaland vuela con sus títulos hacia el Balón de Oro, igual se agita, agobia y aprieta porque el tiempo pasa y no vuelve. Dejar el 9 libre es un buen e inteligente canto de sirena. Pura psicología.

La tercera razón nos lleva a Ancelotti. Darle justo todo lo contrario a lo acordado en la última gran cumbre sobre el futuro y la planificación es la manera ideal de evaluar su grado de paciencia y compromiso, con Brasil llamando sin disimulo a su puerta. ¿Quieres otro portero? Nos gustaría que siga Lunin. ¿Deseas tener dos laterales top? Fran García y Nacho como apagafuegos. Davies otro día. ¿Te gustaría entrenar a Kane o, en su defecto, a Osimhen (Nápoles), que es el que más te agrada de esa lista B que manejas? Rodrygo es delantero y Vinicius hace de todo. ¿Que se han ido Karim, Asensio, Hazard y Mariano? De momento, mejor pagamos 500.000 euros y que vuelva Joselu.

Por mucho que Ancelotti ya tenga un preacuerdo con la Canarinha y su gente le apriete para aceptarlo, el míster nunca ha roto su contrato y Florentino tampoco lo va a mandar a paseo. Y eso que el presidente sabe que hay ronroneo de verdad, veremos si cuernos. Si no tuviera consentimiento del italiano, el mandamás de la CBF (pentacampeona y no una selección cualquiera dispuesta a quedar en evidencia) no hablaría como habla ni estaría sin un director de orquesta tantos meses. Pero Florentino tirará de calma y explotará los silencios en esta partida de ajedrez. Destituirlo sería contradecir la postura que mantuvo frente a la pataleta de Rubiales cuando fichó a Lopetegui estando en Rusia. Y, además, sería quedarse sin escudo por si de verdad estamos ante un año de transición y los resultados no llegan.

Quedan 70 días, con sus 70 noches y sus 70 medias verdades. Yo dudo, luego existo.