Getafe y Betis rescatan un punto en sus deficiencias
Los verdiblancos se adelantaron nada más empezar con un gol de Marc Roca y Mayoral igualó después. Los dos equipos muestran problemas en las áreas.

Cuando no se acumulan méritos para ganar, al menos empatar. Eso enseña el manual de los entrenadores y a eso se aferrarán José Bordalás y Manuel Pellegrini para justificar ese punto que Getafe y Betis sumaron en un partido en el que exhibieron sus deficiencias. Fragilidad defensiva y poca efectividad es una combinación a la que es complicado sobreponerse y que ambos la mostraron en el Coliseum.
Ni adelantarse en el primer minuto, con un gol de Marc Roca, le sirvió al Betis para manejar el duelo. Con numerosos cambios en el once, el cuadro verdiblanco es ahora mismo un equipo poco fiable. Como le ocurriera ante Granada o Alavés, la ventaja le duró poco. Le bastó al Getafe meter una marcha para llegar al área bética y que el peligro empezara a asomar. Un centro de Diego Rico encontró la testa de Mayoral para establecer el empate. De la defensa bética, con Pezzella incluido, ni rastro.
El empate sirvió para equilibrar el duelo, pero a lo bajo. Con imprecisiones en cada equipo y numerosas tarjetas. Hasta ocho enseñaría Soto Grado -seis a los locales- ante esa estrategia de los dos equipos de no dejar correr. Ni las protestas de Bordalás, que también se llevó otra, sirvieron para que el colegiado perdonase a un Getafe víctima de sus errores con la pelota.
Tampoco el Betis está para mucho más. Con una defensa que sufrió cada vez que el balón apareció en sus alrededores y también con problemas en ataque. Sólo hay que visionar la última ocasión de Borja Iglesias -antes ya dispuso de varias más que perdió por errores propios- para comprobar esa falta de confianza que exhibe el gallego por más que Pellegrini esta vez le dejase el partido completo.
Pero el Getafe también evidenció dificultades, tanto defensivas -con Djené sancionado y Duarte lesionado- como en ataque. Ni las facilidades que el Betis le ofreció en la defensa para que acumulase contragolpe tras contragolpe se tradujo en algo positivo. Al final, todos contentos, menos los espectadores, que vieron como ambos equipos rescataron un punto entre sus deficiencias.