El secreto de un Girona que rompe el statu quo y revoluciona LaLiga: "Míchel es la piedra angular: cada minuto es único para el equipo"
Los más viejos del lugar viven "emocionados", como Salamero, extécnico en 2009 y 2012, con el fútbol total y la primera vuelta de los rojiblancos: "Solo el Real Madrid fue superior".

Iván Martín persiguió un balón imposible en el minuto 91, se metió en el área, recortó y no sabe cómo envío un derechazo a la escuadra. 4-3. El balón fue teledirigido y en ese momento hubo un terremoto en Montilivi. La gente saltó de las sillas, gritó, se abrazó y vio una epopeya más del Girona de Míchel, que despide la primera vuelta con 48 puntos y un fútbol mágico. "No sé cómo acabará, pero esto ya no nos lo quita nadie", dijo Javier Salamero, quien saltó de alegría y a quien se le saltaron casi las lágrimas desde la tribuna de prensa. Él sabe lo que es el barro. Entrenó al equipo gerundense en 2009 y 2012. Los jugadores dieron la vuelta de honor, como la suya en la Liga.
"Mira, mis sobrinos (dos bebés) con la camiseta del Girona. A mí me compraban la del Barça", explica Tatiana Pérez, periodista del Diari de Girona, que vive como los 13.804 espectadores un partidazo del equipo de su ciudad. Otro más. A su lado, Salamero. "Plantamos la semilla", dice orgulloso de ver cómo al descanso el equipo de Míchel le está ganando al Atlético de Madrid con un juego bello, trepidante, de ida y vuelta, un broche de oro a una primera vuelta de ensueño rubricada por Iván Martín. "Podría identificar desde aquí a los aficionados que estaban en Primera Catalana. Hemos vivido tener un presidente en la cárcel, impagos, campos vacíos e incluso robaron a los jugadores en el vestuario", añade Salamero, ahora comentarista para La Xarxa.
Tiempos pasados. El Girona está siendo un terremoto en la Liga, en fondo y forma. Su ritmo de puntos es descomunal (48 en 19 partidos), lo que le encamina a una cifra récord, próxima a esos 100 puntos que solo están al alcance de los mejores, de los Barça, Real Madrid, Manchester City, Liverpool... Y ha sido líder o colíder en 12 de 19 jornadas. Pero en Montilivi se respira un ambiente especial, el tiempo no corre mientras rueda el balón, las miradas apuntan al césped, las camisetas se agotan en las tiendas y el cartel de "entradas agotadas" luce en las taquillas.
«¿Quiénes eran antes Savinho, Martín, Dovbyk o Tsygankov?»
Bajo el paraguas del City Group, con Pere Guardiola como copropietario, con el ojo clínico de su director deportivo, Quique Cárcel, en Girona consideran que el factor diferencial esta temporada lo ha dado Míchel ("Míchel catalán", le cantaban) después de su periodo de construcción. "El año pasado perdían mil balones en campo propio, en juego organizado, ahora ya menos", apunta Salamero, que señala las claves de este crecimiento y estado de confianza. "Míchel es la piedra angular, ha creado un grupo humano que compite, con unos valores de ambición increíbles. Para ellos cada minuto o cada instante es único y juegan igual siempre, da igual que vayan ganando o perdiendo", explica. El grupo humano que ha formado el técnico madrileño es cristalino, todos se implican: "en Vila-real Christian Stuani y Juanpe, dos históricos que juegan menos, se encargaron de llevar las bolsas de los utileros", explican.
El Girona ha reventado el statu quo de la Liga. Se impuso en el Camp Nou por 2-4 en una exhibición de efectividad, le metió tres a Getafe y Alavés, cuatro a Granada y Osasuna y cinco al Almería y Mallorca. "Solo el Madrid le ganó bien", dice Salamero, conocedor de la casa y de lo que se cuece, que explica otros secretos de Míchel. "El estilo de juego es claro: posesión, progresión y presión. Ataca por las bandas, donde desequilibra. Es muy observador y analiza muy bien a los rivales. ¿Quiénes eran Savinho, Dovbyk, Tsygankov, Yangel, Iván Martín antes? Les ha dado el medio adecuado y la confianza", añade. Es futurólogo, habla de Iván Martín, protagonista merecido de una página más.
El Girona no tiene miedo a las alturas. Con 3-3 en el marcador, Aleix Garcia perdió un balón comprometido cerca del área que estuvo a punto de dejar a Morata de nuevo solo ante Gazzaniga. Lejos de afectarle, corrió rápidamente a pedir nuevamente el balón en situación de riesgo pero filtró un pase por dentro que provocó otro ataque de los rojiblancos. "Estamos emocionados, se nos ponen los pelos de punta", cuenta Salamero con una pasión a raudales. "No sé dónde acabará esto, pero lo que hemos vivido es tremendo", repite, mientras la gente se va a sus casas después de haber vivido otro partido Premier del Girona de los 100 puntos.