El Granada resiste y amarga la Champions del Athletic
Los bilbaínos se empotraron ante un conjunto andaluz que sacó petróleo de un tempranero gol en propia puerta de Iñaki Williams.
El Athletic volvió a lamentarse en San Mamés, por segunda jornada consecutiva. El sueño de la Champions se le está escurriendo entre los dedos a los rojiblancos, sobre todo tras un nuevo empate ante el Granada cuando mereció mucha mejor suerte. La heroica defensa granadina, con una exhibición de honor pese a saberse prácticamente descendidos, fue un muro imposible de superar para los locales, que lo intentaron de todas las formas pero fueron incapaces de remontar tras un tempranero gol de los de Sandoval. Golpe duro para las ilusiones vascas, que ahora afrontarán las últimas seis jornadas con un objetivo cada vez más complicado.
La grada acabó nuevamente desquiciada. No hubo grandes polémicas como el día del Villarreal, pero los aficionados locales no entendieron la manera de dirigir el choque por parte de Iglesias Villanueva y estallaron en los minutos finales cuando este se acercó lentamente a amonestar a Ernesto Valverde, fuera de sí como pocas veces. La sensación era de impotencia. De haberlo intentado de todas las maneras y no haberlo conseguido pese a que tuvieron varias ocasiones claras para superar a Batalla y remontar definitivamente el tempranero gol de los visitantes, en una acción rocambolesca en el primer córner del encuentro.
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Cuando las cosas no quieren salir, no salen. Y lamentablemente para los intereses del Athletic les ha sucedido en las últimas temporadas en este tipo de encuentros. Cuando reciben a un rival prácticamente descendido, o incluso matemáticamente como el Elche la temporada pasada, los fantasmas vuelven a aparecer. Esta vez fue el Granada de Sandoval, que ha recuperado la fe en su juego en estas semanas y que compitió de manera heroica para sobrevivir. El empate no les vale de mucho, aún a diez puntos del Celta (con un partido más), pero su afición puede estar orgullosa de la imagen ofrecida desde que llegó el nuevo técnico.
Sin brillo y ritmo
Le costó mucho más de lo que se podía imaginar al Athletic, que no fluyó como acostumbra en San Mamés. Unai Gómez fue la novedad en el centro del campo junto a Galarreta, pero el canterano no cuajó un buen partido. Intenso como siempre, pero demasiado precipitado con balón y sin darle velocidad al juego. Los rojiblancos fueron más previsibles, quedando únicamente en manos de un Nico Williams inspirado pero que no era suficiente para romper la defensa del Granada. Los andaluces llegaron a Bilbao con un plan defensivo que se intensificó aún más tras abrir el marcado a balón parado en una jugada desafortunada para los locales.
Gumbau demostró su buen golpeo, pero si el gol subió al marcado fue por el leve toque de Iñaki Williams en el primer palo, que superó a Unai Simón cuando este hacía ya el gesto de despejar de puños. Se quedó helado el estadio rojiblanco, aunque pronto reaccionó la grada para devolver los ánimos sobre el césped. Al minuto 13, todos entonaron el cántico del 'Famoso Athletic' que popularizó Muniain y que trae recuerdos de grandeza a esta afición y este grupo de jugadores. Con él, si inspiró el equipo.
Mejoraron los de Valverde por momentos, primero con una ocasión de Sancet y después con la jugada del gol de Guruzeta, previo a otra acción individual de Nico, que salvó el fuera de juego por centímetros. El delantero guipuzcoano fue el más listo, como casi durante toda la temporada, para reventar la portería de Batalla y sumar otro gol a su cuenta personal. Ya van 14 en LaLiga y otros dos -muy importantes- en la Copa del Rey. Era los mejores minutos de los del Txingurri e incluso el propio 'Guru' pudo adelantar a los suyos a la media hora, pero Ignasi Miquel salvó en la línea el remate del goleador rojiblanco.
El segundo tiempo fue un monólogo de los locales, pero una vez más sin acierto y sin claridad en los últimos metros. Todo quedaba en manos de individualidades, ya que ni siquiera Ander Herrera fue capaz de darle más sentido al juego. En las botas de Iñaki Williams tuvo el empate el Athletic, primero con un gran golpeo desde la frontal con su pierna izquierda que desvió Batalla y después rematando en el corazón del área tras una serie de rechaces en un córner. Nada. No era el día.
Se esfumaron los últimos minutos. Tampoco Raúl García, que recibió una gran ovación tras anunciar su retirada a final de curso, pudo rozar un solo remate. Se perdió el conjunto local en protestas los últimos minutos, con un estadio desquiciado con Iglesias Villanueva y con la sensación de que la Champions League se escapaba. La temporada es de matrícula de honor, regresando a Europa después de siete temporadas y con un título bajo el brazo, pero estos dos partidos dejan un regusto amargo porque este equipo ha demostrado que es capaz de todo. Seguro que no se rendirán, como este Granada de Sandoval que necesita un milagro para mantenerse.