El boomerang de la comunicación de Flick que en Alemania señalan como su talón de Aquiles: "Sufre cuando la conexión no es buena"
Los que lo conocen lo describen como un entrenador que cuida y domina el discurso, pero necesita sentirse respaldado, que el grupo vaya a una.

Si hay algo por lo que destaca Hansi Flick es por el trato humano. Cuando tomó las riendas del Bayern, cambió el ecosistema que Niko Kovac no había logrado que floreciese. Para el entrenador alemán es capital tejer buenas relaciones con el vestuario, sobre todo con las vacas sagradas. Thomas Müller y Manuel Neuer fueron los primeros en reaccionar cuando Flick anunció que dejaría el Bayern a final de temporada, en 2021.
En Barcelona, su primer gran reto será conectar con la plantilla, transmitirles la fe y sentir que creen en él. "Ha tenido problemas cuando ha sentido negativismo en el grupo, cuando no ha habido conexión", comenta una persona que le conoce bien con relación a lo sucedido en el Mundial de Catar, cuando la política y el fútbol se unieron para criticar las condiciones del país de Oriente Medio. O durante su choque con Salihamidzic que desembocó en su salida de Baviera. En el punto de las relaciones también será clave que supere la barrera idiomática, mejorando su inglés y aprendiendo español.
"Es un hombre que quiere crear una buena atmósfera, que todo el mundo se entienda y haya buen ambiente", apunta la misma persona, desde Alemania. Tiene la habilidad para gestionar el vestuario y siempre invita a los jugadores a acudir a él cuando tengan dudas sobre su rol u otras incomodidades. Desde Alemania remarcan que su talón de Aquiles es esa misma gestión del discurso cuando las cosas se vuelven en contra. Y como ejemplo están sus dos salidas de los dos grandes proyectos que ha dirigido: Bayern y selección alemana.
La crisis externa durante el Mundial de Catar
Justo antes del primer partido en Catar, contra Japón, Alemania tuvo la iniciativa de que sus jugadores se taparan la boca en señal de protesta. La FIFA les había amenazado con sancionarles en caso de utilizar el brazalete One Love. "Prohibirnos llevar el brazalete es impedirnos hablar", justificó la federación. El inicio del Mundial estuvo más marcado por la política que por el fútbol. El país le pedía a su selección ser algo más que un equipo de fútbol.
Durante la preparación del duelo contra Japón, cuando Flick se disponía a analizar a los rivales, cortó su discurso. Pidió a sus futbolistas desmarcarse de todo lo ajeno y centrarse en el balón. Nadie podía concentrarse al 100% en lo deportivo. A pesar de que su mensaje era optimista, no pudo manejar una situación que trascendía lo futbolístico. Alemania perdió el primer partido, empató contra España y se quedó fuera en fase de grupos a pesar de remontar contra Costa Rica.
En una de las charlas, Kimmich pidió al seleccionador trabajar más algunas cuestiones tácticas, como la presión del centro del campo o la línea de cinco atrás. El entrenador escuchó y lo aceptó. Sin embargo, toda la presión exterior ya había envuelto a la selección. Tanto Flick como los jugadores que salían a hablar en las ruedas de prensa, preparaban sus discursos junto al equipo de comunicación de la federación.
Un tiempo antes, una situación así le empujó a salir del Bayern. Salihamidzic le dijo a Jerome Boateng que no le renovaría el contrato al acabar la temporada. El central era una pieza que Flick consideraba fundamental. Se dice que fue el detonante de su relación. Y para el entrenador, también una muestra de falta de apoyo por parte del club que tuvo su repercusión. "En la adversidad, sufre cuando la conexión no es buena", otra persona. Él es el primero en proteger al grupo, pero necesita sentir el apoyo.
Antes de debutar en Catar, Flick puso una pequeña película motivadora a la plantilla. Utilizó la metáfora de los gansos, de sus grandes vuelos, para marcar la hoja de ruta del equipo. "No tienen nada que ver con nosotros. Pero si se ponen todos en fila, pueden volar un 70% más lejos", explicó. Personas del mundo del fútbol cercanas a Flick remarcan su habilidad en el discurso, pero también que si empiezan a salir dudas en el proyecto, le incomoda no tenerlo todo bajo control.