Un "me gustaría jugar en el Barça" del capitán del Girona fue la conjura para asaltar Montjuic
Míchel recordó las palabras de Aleix García tras el triunfo: "Le dije que nos venían muy bien para juntarnos más".

"Me gustaría jugar en el Barça". Palabras que resonaron con fuerza, pronunciadas por Aleix García a cuatro días de disputar un duelo clave por el liderato en Montjuic. Palabras, además, de capitán. De un capitán del Girona que no supo decir que su prioridad era jugar en su club. Y que no gustó nada a Míchel... O al menos eso hizo ver en la comparecencia previa al duelo de Copa del Rey ante el Orihuela. Porque, en el postpartido, no tuvo reparo en reconocer que sabía que aquel posible error de su futbolista era, en realidad, un plus para los chicos.
"He sufrido mucho en el partido y lo he disfrutado a la vez. Me alegro por la afición, que jugamos para ellos y queremos que se sientan representados. Que valoren que estos jugadores tienen alma y sentido de pertenencia. Le dije a Aleix que sus declaraciones nos venían muy bien para juntarnos más. Así ha sido", reflexiona el técnico del líder de LaLiga.
Así fue. Una motivación para todos. Un tema, un enfoque que copa portadas de medios de comunicación, pero que no fue más que una inyección de moral para el grupo. Un motivo de unión. Una charla, asumir un error y seguir adelante. Unos días después, ahí está: triunfo rotundo, tres puntos y liderato en la clasificación.
Continúa el técnico: "Ha hecho un partidazo Aleix y hay que reconocer el nivel de estos jugadores. Estamos haciendo historia y queremos continuar haciendo historia. Nuestro techo nos dice que podemos seguir rompiendo barreras y queremos llegar lo más lejos posible".
Míchel especificó que no quería mirar las estadísticas. Probablemente, mirarlas no sería especialmente relevante tras el triunfo, ya que el Barcelona acabó empujando y rematando decenas de veces en busca de recortar diferencias o poner las tablas en el electrónico. Aun así, los datos de Aleix García son significativos y dignos de elogiar: 83 toques, 66 de 71 en el pase, ocho pases largos completados, dos disparos bloqueados, un robo... Una exhibición que no se puede reflejar en números, sino en la sensación de ser un mediocentro capaz de imponer su fútbol en Montjuic y ante uno de los grandes de la competición.
Quién sabe si salió motivado por ser consciente de que se equivocó o incluso por su vínculo sentimental con su rival. "Obviamente me gustaría jugar en el Barcelona. Es el club que he seguido desde pequeño y el que siempre me ha gustado. ¿La decisión de Romeu? Cualquiera hubiera hecho lo mismo", expuso a principios de semana en Movistar+.
Y su técnico le abroncó en público, aunque en privado lo usara de conjura. "Para mí se ha equivocado y ya está. Espero que la gente del Girona -poco a poco- sea solamente del Girona. Este es mi mensaje para nuestra afición. Necesitamos gente que sea del Girona al cien por cien. Yo me acuerdo mucho de cuándo jugaba en las categorías inferiores del Rayo, en los partidos en Vallecas contra el Real Madrid y había más gente que celebraba los goles del Madrid que del Rayo", expuso Míchel en sala de prensa. Antes de que supiéramos, por su testimonio, que también encontró otro enfoque.
Stuani, otro de los capitanes y voz autorizada en el vestuario, le quiso restar importancia tras el triunfo y lo aprovechó para tirar flores a su compañero: "Con esto, nadie puede dudar del compromiso de Aleix con el Girona, le defiendo a muerte, le veo cómo quiere crecer. A veces se puede cometer algún error que la gente se lo puede tomar a mal, pero no tuvo la intención de ofender a nadie. Estamos a muerte con él, eso ya es pasado".
Y tanto que es pasado. No hay más que ver el recital de Aleix García con la camiseta del Girona en Montjuic, en el asalto con puño de hierro que el líder de LaLiga ha perpretado en uno de los fortines del campeonato. Sus números, su dominio... Un capitán para un barco que va lanzado a por la historia. Una noche inimaginable que empezó por un... "me gustaría jugar en el Barça".