El hostelero que metió más de 200 goles en el fútbol de barro y que ahora los celebra en el fondo de Mendizorroza: "De jugador ya servía cañas"
El trotamundos Jito Silvestre goleó con el Girona y el Alavés.

De camino a Mendizorroza, la última caña se toma en el Café Verode, el bar más cercano al estadio del Deportivo Alavés. Con un poco de suerte, la tirará Juan José Silvestre Cantó (Barcelona, 1980), conocido por todo el mundo como Jito, dueño del negocio y exjugador del Glorioso, con el que marcó más de una veintena de goles a lo largo de sus dos temporadas de babazorro.
Las paredes de su local, con camisetas, fotos y cuadros, atestiguan su paso por el club de fútbol más popular de la ciudad de Vitoria, que ha adoptado a este barcelonés, originario del barrio obrero de Ciudad Meridiana, donde empezó a patear balones hasta que el FC Barcelona lo descubrió y se enroló en la Masia. Allí coincidió con Xavi Hernández, y de tantos goles que marcaba, le comparaban con Rivaldo.
Delantero de raza, apodado Ibrijatovic por su efectividad, anotó más de 200 dianas en el fútbol semiprofesional español. Lo de obrero del gol y Pichichi del barro nunca estuvo tan justificado, pues jugó en los cuatro grupos de la extinta Segunda B y fue máximo anotador en tres de ellos. Su currículum es inacabable: Barça C, Oviedo Vetusta, Palamós, Almería, Lorca, Cartagena, Gavà, Figueres, Sant Andreu, Orihuela, Portuense, Girona, Cultural Leonesa, Alavés, Eibar y Sestao River.
16 equipos distintos en 19 temporadas lo convierten en una suerte de 'Loco' Abreu español, un auténtico trotamundos. Las ha visto de todos los colores: coincidió con Piterman en el Palamós, sufrió impagos en varios de los clubes por los que pasó y tocó el cielo en 2008 con el histórico ascenso a Segunda del Girona, cuyo presente no se entiende sin ese gol de su amigo Migue ante el Ceuta.
Jito solo disfrutó el profesionalismo en Montilivi, donde todavía guarda buenos amigos. En el Alavés se quedó a las puertas, y puso la semilla para que el Glorioso alcanzara la élite años después. Ahora, desde el fondo de Mendizorroza, celebra los goles que antes marcaba él, cuando termina su jornada en el Café Verode. Y lo cuenta a Relevo, a las puertas de un Girona-Alavés que es de Primera División.
Tienes dos negocios ahora, ¿verdad?
Sí. Tengo un negocio de encurtidos en el mercado de abastos, Aceitunas Jaras, y también un local de hostelería que está muy cerca de Mendizorroza, que es donde se suelen hacer las previas en el barrio. Se llama Café Verode, que digamos que es el último local antes de llegar a Mendizorroza.
Entonces, la última antes de entrar al campo se toma ahí.
Podríamos decir que sí (ríe). Pero ya de antes que lo llevara yo ¿eh? Por la ubicación en la que está es punto de referencia para las aficiones. El otro día con el Rayo Vallecano se juntó muchísima gente de ambos equipos. También con él Espanyol. Cuando viene el Girona, también. Es que está a 500 metros al campo.
¿Viene afición local y visitante?
Sí, sí, normalmente más local, pero cuando hay desplazados también suelen pasarse por aquí.
P a r t i d u e g u n a ! !#animopues pic.twitter.com/8hRiBg9yoc
— 🄹🅄🄰🄽 🄲🄰🅁🄻🄾🅂🔺 (@alavesjcg) November 26, 2022
Como tus clientes, tú también sueles ir a Mendi como aficionado.
Sí, yo soy socio del Deportivo Árabes y suelo ir a Mendi. Entro en el minuto cinco o diez, cuando termino de recoger un poco y me lo permite el trabajo. Pero sí, no suelo fallar. Voy con mis hijas que son socias y nos ponemos en la zona de Iraultza, donde el grupo de animación. Y también hacemos algún desplazamiento, dos o tres al año con la familia. Es una manera de conectar, conocer alguna ciudad y disfrutar del Alavés, que a todos nos gusta.
Vitoriano de adopción, pero eres nacido en Barcelona.
Sí, soy de Ciudad Meridiana, en Nou Barris. Todo mi familia es de ahí. Empecé a jugar a fútbol en el Ciudad Meridiana y de ahí me firmó el Barça.
¿Cuándo?
Jugué benjamín y alevín B en Ciudad Meridiana. El Barça me firma como alevín A, y ahí estuve nueve temporadas.
El Ciudad Meridiana tiene estadio nuevo.
Exacto. Lo han hecho arriba, en la zona de colegios. Antiguamente, estaba abajo, al lado de las piscinas. Y era de tierra. Ahora es de césped artificial.
En el Barça coincidiste con Xavi.
Con Xavi Hernández, en el alevín A, con Asensi de entrenador. En el Barça también jugué con Mario Rosas, Jofre Mateu, Migue… sí, sí. Eran del 80 como yo.
Hubo un año en el Barça en el que metiste un porrón de goles.
98. Fue en el infantil de primer año.
Y te llamaban Rivaldo.
Sí, bueno, como estaba metiendo goles él en el primer equipo, pues así me apodaban.
"He jugado en los cuatro grupos de Segunda B y he sido Pichichi en tres de ellos. Habré pisado todos los campos míticos de Segunda B… los de barro barro"
¿Cuándo te marchas del Barça?
En el primer año de amateur me voy al filial del Oviedo, al Vetusta. Estuve solo una temporada, era muy crío… y tenía añoranza. Así que volví a Cataluña para jugar en el Palamós de Piterman. Llegué a final de temporada para jugar un play-off de ascenso a Segunda B contra Onda, Orihuela y Atlético Baleares. No subimos. Y después ya me fui al Almería.
Claro, es que estuviste en 16 equipos distintos a lo largo de tu carrera. Lo de que eres el 'Loco' Abreu español ya te lo habrán dicho varias veces, ¿no?
(Ríe) Sí, sí, me lo han dicho. Es que he dado muchas vueltas. Durante algunos años firmé por dos equipos distintos en la misma temporada. Sí que es verdad que cuando me hice mayor, con una familia, ya tuve un poco más de estabilidad.
¿Cómo lo llevabas lo de cambiar de equipo cada año?
He disfrutado mucho y he conocido muchas ciudades, muchos compañeros. Hasta que tuve familia lo llevé muy bien. Conocí a mucha gente, muchos sitios. Y al final, cuando te retiras, es con lo que te quedas, con todas esas amistades y experiencias.
¿Tu mujer te acompañó siempre?
Sí. Es de Ciudad Meridiana, de mi barrio. Y lleva 25 años conmigo. Menos en Oviedo, que me fui solo, siempre ha estado conmigo.
Primero en el césped y ahora en la grada , orgulloso de pertenecer a esta historia. Zorionak Alavesistas#100AñosGloriosos pic.twitter.com/Vu2MvN7sgW
— Jito Silvestre (@jitosilvestre) January 23, 2021
¿Qué tipo de delantero eras?
He metido goles en todos los equipos que he estado. En algunos me han salido mejor las cosas que en otros, pero bueno, sobre todo era un delantero con mucho olfato de gol. Eso era lo queme diferenciaba. Donde he estado, el sello del gol me ha perseguido siempre.
Lo tuyo siempre fue el fútbol de barro. Te conocías todos los campos de Segunda B.
Sí, sí, yo he jugado en los cuatro grupos de la antigua Segunda B. Y he sido Pichichi en tres de ellos. He jugado en casi todos los campos y ahora veo muchos equipos con los que he jugado en esa categoría que ahora están en Primera, otros en Segunda… otros han desaparecido. Pero sí, habré pisado todos los campos míticos de Segunda B… los de barro barro.

¿Cómo recuerdas tu paso por el Girona?
Fue una gran experiencia. Estuve dos temporadas y disfruté mucho del fútbol estando cerca de casa. Bueno, es que en mi primer año, en Segunda B, vivía en casa y subía a Girona cada día. El segundo ya cambió la cosa porque era en Segunda A y nos obligaron a vivir allí. Y fue la primera vez que yo pisé el fútbol profesional. La ciudad es espectacular y dejé grandes amigos allí, muchos de los cuales todavía los mantengo. El primer año, que subimos, tuvimos problemas institucionales a final de temporada pero los pudimos salvar ascendiendo al equipo. Y en Segunda A, siendo profesional, lo disfruté como un enano. El recuerdo es impresionante.
Te fichó Raül Agné.
Sí, había sido compañero mío en el Palamós; compañeros de habitación, así que nos conocíamos mucho y teníamos amistad. Yo venía del Portuense, de jugar playoff de ascenso a Segunda A y de meter 15 goles. Me propuso volver a Cataluña y, aunque tenía ofertas de Andalucía, como iba a ser padre por primera vez, pues firmé. También había otros compañeros que ya conocía… el caso es que fue un acierto.

Decías que fue casi un milagro ascender con el Girona.
Sí, sí. Raül hizo un equipo con gente que venía de ascender de Tercera División a Segunda B: los Chechu, Miki Albert, José Martínez, Dorca... y luego se apoya en una serie de jugadores con algo más de experiencia, pero tampoco grandes figuras en Segunda B. Hablo de Migue, Rangel, Jito, Arnal… y bueno, logra ahí un cóctel de gente nueva en la categoría con algunos que teníamos más experiencia y le sale perfecto. Entre unos y otros, y, sobre todo, el mando de Raül Agné que hace un papel impresionante a nivel deportivo y también de psicólogo. En los últimos meses, tuvimos problemas económicos, y si no ascendíamos, podíamos perder el dinero que se nos adeudaba. Al final, quedamos líderes y ascendimos en el mítico partido contra el Ceuta en casa.
El gol de Migue.
Exacto.
¿Cómo lo recuerdas?
Con muchos nervios porque sabíamos que había mucha incertidumbre, que si no ascendíamos, pues ya te digo, incluso se hablaba de que el club podía desaparecer porque no había apoyos institucionales ni económicos. Y la única vía que nos daban para poder cobrar los tres o cuatro meses que nos debían y poder mantener los contratos que teníamos en Segunda División era ascender. Éramos un equipo muy fiable, sobre todo defensivamente, y en la primera eliminatoria empatamos en Barakaldo y ganamos en casa. Paró Rafa Ponzo un penalti en el 70 y pico, que si hubiera sido gol hubiera cambiado la historia no solo nuestra, si no yo creo que del Girona, de todo el club.
Luego marca Xumetra el 2-0 y pasamos a la final contra el Ceuta. También empatamos 0-0 allí, y ganamos 1-0 en Montilivi con el gol de Migue, que había empezado conmigo en el Barça el primer año de Alevín. Un currela del fútbol que se hizo un nombre en Segunda y que es uno de los jugadores que más veces. Y con ese gol entró en la historia del club.
"Si no ascendíamos incluso se hablaba de que el Girona podía desaparecer. La única vía que nos daban para cobrar los tres o cuatro meses que nos debían y mantener nuestros contratos era subir a Segunda"
Sufristeis impagos, tuvisteis muchas reuniones con la propiedad. ¿Se hizo muy duro?
Yo me acuerdo de a final de temporada, que nos estábamos jugando terminar campeones, que te daba la opción de jugar el partido de vuelta en casa y enfrentarte contra un cuarto de otro grupo, que era más asequible… y estar más pendiente de los viernes, de las reuniones, que del partido. Por eso te decía que el papel de Raül también fue un poco de psicólogo, de intentar aislarnos de las reuniones y centrarnos en lo deportivo. Creo que el grupo supo diferenciar una cosa y otra, y todo llegó a buen puerto.
Fíjate como ha cambiado el Girona.
Joder... viendo partidos del Girona este año en la Champions me acuerdo de la grada enfrente de tribuna, que era todo cemento. De estar jugándonos el liderato contra el Alcoyano y que hubiera 1.800 personas en el estadio. Gracias a Dios, ahora el club y la masa social han crecido de la mano y da gusto ver donde están. Girona es una ciudad preciosa que tenía hambre de fútbol profesional, y que tantos años estuvo en Tercera y Segunda B.

¿Del Girona te vas directamente al Alavés?
No, me voy a la Cultural Leonesa. Ahí fui Pichichi, también jugamos contra el Barça de Guardiola en la Copa del Rey. Y de ahí ya me firma el Deportivo Alavés dos temporadas. Aterrizo en Vitoria, después estoy una en el Eibar, que también logramos el ascenso, y tres más en el Sestao. Pero siempre residiendo en Vitoria porque mis hijas se estaban haciendo mayores y, por circunstancias de la vida, pues voy montando algún negocio que otro aquí en Vitoria y al final me quedo a vivir.
La ciudad de Vitoria te convenció, entiendo.
Hicimos unas amistades maravillosas, la gente del norte es cojonuda. Es una ciudad muy parecida a Girona porque es pequeñita, muy manejable digamos, y con costa cerca. Y decidimos echar raíces aquí. Los negocios nos van bien, seguimos mucho al club por tener el local tan cerca, nos hacemos socios y ese sentimiento hacia el Deportivo Alavés va creciendo. Estamos super contentos en Vitoria.
¿El primer negocio que montaste fue la cervecería Zadorra?
Sí, la monté en Vitoria cuando estaba jugando en el Eibar.
Y estuviste echando una mano en la barra si era necesario.
Sobre todo cuando jugaba en el Eibar, que era un club más humilde, no tan profesional, y alternaba el negocio con el fútbol, vamos.
O sea, que igual metías goles, que ponías cañas, ¿no?
Así es, alternaba las dos cosas. De jugador ya servía cañas (ríe).

¿Y qué recuerdo guardas de tu época en el Alavés?
Bueno, llegué en una temporada difícil porque venía el club de descender a Segunda B. También el primer año tuvimos problemas de impagos. Jugamos playoff, pero no logramos el ascenso, pero ya entró el grupo Baskonia con Querejeta a la cabeza y en la segunda temporada fue todo distinto. Había calma institucional aunque deportivamente no nos salió bien, pero se empezaron a poner los cimientos del proyecto que a día de hoy está en Primera División. Se hizo un equipo muy bueno en Segunda B, pero no se logró el ascenso. Y yo ya ahí marché. Y a la temporada siguiente ascendió el club… y todo ha sido como el Girona, digamos. Segunda B, Segunda A y Primera, estando siete años en Primera División. Luego se bajó y se volvió a subir.
Y la verdad es que es un club especial, una manera de seguir al equipo distinta porque el sentimiento que tiene aquí la afición hacia los colores es impresionante; la gente está esperando el fin de semana para ir al partido. La cultura del fútbol aquí en Victoria es muy diferente a muchos sitios en los que he estado. Da igual que el equipo vaya arriba o abajo, que la afición apoya, anima hasta el último segundo del último partido.
Tú que lo conoces bien. Para que el Alavés se salve el factor Mendi va a ser crucial, ¿verdad?
Sí, en la historia del Alavés Mendi es crucial. Pero este año se están sacando más puntos fuera que en casa. Es difícil de entender, pero está claro que por ahí pasa la salvación.
Que manera de sufrir
— Jito Silvestre (@jitosilvestre) March 19, 2022
Que manera de vivir
Que bonito es ser @Alaves pic.twitter.com/qAnG8skgEy
¿Cuántos goles has metido a lo largo de tu carrera? Sin contar los del fútbol base.
En Segunda B metí 147, si no me equivoco. En Segunda A metí alguno también con el Girona. Y en Tercera, en Palamós, Lorca y Gavà, algunos más. Entre todas las categorías, más de 200 goles.
Si tuvieras que elegir uno, ¿con cuál te quedas?
Por el momento y lo especial que fue, pues uno que metí en Mendizorroza contra el Logroñés, que supuso la victoria 2-1. Fue en el 87' y en la portería del fondo que hoy en día es donde me pongo a animar. Hay mucha rivalidad con el Logroñés y fue muy especial.
Para cerrar, dime un recuerdo bueno y uno malo en tu carrera.
De bueno me quedo con el ascenso a Segunda A con el Girona. Y malo… pues no haber podido ascender a Segunda con el Alavés, cuando hicimos playoff. Viviendo en Vitoria y yendo cada 15 días a Mendizorroza, esa es una espinita que tengo clavada.