Iker Zabaleta: "Imagínate a miles de personas riéndose de tu hermano al que han matado y que no pase nada"
El hermano de Aitor Zabaleta recuerda para Relevo la figura del joven aficionado de la Real en el 25º aniversario de su asesinato.

Iker Zabaleta hace de tripas corazón para recordar la figura de su hermano en el 25º aniversario del asesinato de Aitor Zabaleta. No hay día que no le eche de menos. "Era mi mejor amigo", reconoce emocionado en la entrevista concedida a Relevo. Ha encontrado la manera de seguir adelante, como lo ha hecho el resto de su familia, aunque reconoce que no ha sido sencillo. Hoy, como cada año, acudirá al Aizkorri junto a sus seres más cercanos para visitar el monolito en recuerdo de Aitor para posteriormente celebrar una comida en su honor. Hoy, 8 de diciembre, no será un día especial. Será uno más.
25 años sin tu hermano...
25 años es un número redondo, pero para nosotros este año no es más importante que el anterior, ni menos que el siguiente. Como siempre que llega el 8 de diciembre, nos juntaremos toda la familia, iremos al monte Aizkorri, que es donde está el monolito y luego haremos una comida. Pero es una mochila que llevas todos los días. Digamos que el 25 es que como un número más especial, conmemorativo, pero para nosotros es un año más.
¿A la familia le hace bien o mal que cada 8 de diciembre se recuerde el asesinato de Aitor Zabaleta?
Nos hace bien. A ver si me explico. No es que nos haga bien. Es algo que hay que recordar porque es parte de nuestra historia y las cosas que se olvidan pueden volver a repetirse. Hay que recordarlas para que no vuelvan a suceder.
"El tiempo también te va curando las heridas. Rehaces tu vida, pero el mazazo es bestial. Yo hablo como hermano, pero imagínate lo que han pasado los aitas. Lo que han pasado mis padres es terrible".
Hermano de Aitor Zabaleta¿Cómo te sientes?
El tiempo también te va curando las heridas. Rehaces tu vida, pero el mazazo es bestial. Yo hablo como hermano, pero imagínate lo que han pasado los aitas. Todo el mundo que tiene un hijo te lo dice, que nadie quiere imaginar esa situación. Lo que han pasado mis padres es terrible. Siempre hemos sido una familia muy unida y hemos contado con un apoyo social tanto en Euskadi como fuera que nos ha ayudado a llevar esa carga.
¿Has estado en la grada de animación 'Aitor Zabaleta'? ¿Qué has sentido?
Es un honor. Es algo simbólico, súper potente. Deportivamente para el club es una grada de un empuje terrible y como familiar, es un orgullo que esté ahí para siempre el nombre de tu hermano, que se coree su nombre y se mantenga en el recuerdo. Para mí es muy grande. En El Sadar, el otro día, comenzaron a gritar también su nombre, y vas a San Mamés y también y en Vitoria. Fue algo que sucedió en un evento deportivo, pero fue algo extradeportivo. Fue una caza al vasco y la víctima pudo ser de cualquier club.

El aita ya falleció hace unos años, pero la ama sigue al pie del cañón. ¿Cómo está?
Como los demás. Nos hemos mantenido unidos y tiramos hacia adelante. Somos una cadena y aunque se haya roto un eslabón, lo hemos vuelto a soldar y seguimos. Estamos continuamente con la ama. Lo que he dicho antes. El trago es muy duro, pero tienes que seguir hacia adelante no solo por ti, sino por los que están a tu alrededor.
¿Cómo recuerdas aquel 8 de diciembre?
Yo estaba trabajando. Entonces no había ni móviles ni nada. Las noticias fueron llegando a cuentagotas por lo que veías en la televisión y por lo que te contaban por teléfono. Nos dijeron que le habían pinchado a Aitor, pero pensábamos que había sido un altercado. Según pasaban las horas se empezaron a acercar al restaurante familiares, amigos… Todo eso se convirtió en una situación de tensión, de dolor…
¿Se puede explicar qué sentías?
Tampoco te quieres creer que le fuera a pasar nada a tu hermano. Pensabas que no era tan grave.
¿Qué relación tenías con él?
Era mi mejor amigo. Un hermano acojonante. Era alguien muy trabajador, amigo de sus amigos, súper aficionado al deporte y a la Real. Con cualquiera que hables te lo va a poner ahí arriba porque era un tío grande, de tamaño y de corazón. Era muy de la Real. Era un show verle aquí durante los partidos. Estaba el bar lleno gracias a él.
¿Te imaginas lo que vivieron ese día y esa noche en Madrid tanto Aitor como el resto de aficionados de la Real? ¿alguien te lo ha contado?
El relato de Maider es bestial. ¿Qué sintieron? Pánico. Han quedado marcados todos de por vida, todos. Hay gente que no quiere ni salir ni aparecer, que se despierta con eso y se acuesta con eso, todos los días de su vida. Yo me acuerdo casi todos los días de Aitor. Fue un ejemplo para todos los de casa. Vivimos como él vivía, somos del estilo y seguimos con esa forma de ser y está presente en nosotros. Hay cosas que ocurren en la vida del día a día que te hacen acordarte de él, pero es algo que está ahí siempre.
Y llegó la confirmación de la muerte. ¿Cómo te enteraste?
Nos llamaron a casa. Estaba con mi mujer, que en aquel entonces era mi novia. Fue durísimo. Imagínate. Me acuerdo que le pegué una hostia a una barandilla de acero de una torre y le hice mella y todo. Ese momento lo mantengo muy fresco en la memoria tanto tiempo después. Es imborrable. Además yo no pude ir a Madrid. Alguien se tenía que quedar aquí. Es algo que no se lo deseo a nadie. En el entierro hubo mucha gente, una pasada. Nos sentimos muy queridos. Eso nos ayudó mucho durante años, el apoyo de la gente.
¿Qué fue peor, la incertidumbre por no saber qué había pasado o el conocimiento de la noticia?
No sabías qué estaba pasando, no se supo hasta pasados unos días. Cuando te dicen que han pinchado a tu hermano, piensas que está herido, no piensas en que vas a perderlo.
Esa fue la primera pesadilla, enterrar a tu hermano, y luego llegó otra, la del juicio…
El juicio fue una pantomima. Si un juicio es para hacer justicia, ahí no se hizo ninguna. Fue una injusticia en todo, en sentencias, en condenados, salieron todos de rositas.
¿Cree que se hizo justicia?
Para nada. Los testigos y las víctimas parecían los acusados, tenían que ir con protección de la Ertzaintza, se les amenazaba, se reían de ellos, entraban por la misma puerta verdugos y víctimas. Fue macabro y muy duro. Yo no fui porque no sabía cómo iba a reaccionar. No fui, pero fue lamentable, sentirte tan mal después de lo que te han hecho y encima, que se rieran de ti… Fueron mis padres y mis hermanos. Pasaron un trago muy desagradable. Las víctimas parecían los acusados. Ahí se veía que los asesinos campaban a sus anchas. Es así, jugaban en casa y tenían todo a su favor. No hay más que ver la sentencia.
El hecho de que pasaran los años y la grada del Vicente Calderón siguiera mancillando el recuerdo de Aitor Zabaleta, ¿qué te hacía sentir?
Fueron muchos años, pero con eso no puedes vivir. No puedes estar pendiente de esas cosas. Sabes que pasan, te lo cuenta gente que ha sido testigo directo… Eso no lo tatareaban cien personas, lo hacían miles. Pero intentaba hacer off, seguir mi camino y hacer las cosas lo mejor que podía. Estamos aquí gracias a eso. Tu vida no puede depender de cuatro desgraciados. Eso no te va a hacer más daño del que te han hecho. Eso es morralla, paso. Pienso que tanto el mundo deportivo como el judicial tenía que haber tomado cartas en el asunto. Hoy en día, si se le insulta a alguien de color, el club pasa miedo porque la sanción puede ser de mucho dinero o que te cierren el campo. Eso, por un energúmeno que le haya dicho algo a algún jugador. Imagínate a miles de personas, riéndose de tu hermano al que han matado y que no pase nada. Y eso durante muchos años.
¿La familia se sintió desprotegida en ese sentido?
Totalmente. No se tomó ninguna medida respecto a eso. Nadie se involucró, nadie tomó parte, nadie denunció.
"Seguimos viendo violencia en el fútbol y sale gratuito destrozar una ciudad o dejar heridos. El mundo deportivo y el judicial deberían meter mano. Esto no se va a acabar nunca"
Hermano de Aitor Zabaleta¿Qué te pareció el comportamiento de la Real?
Bien. Pienso que a veces tiene que primar la vida antes de los intereses deportivos y económicos. Hay momentos en los que hay que plantarse. Le ha tocado a otro, pero si es el hijo de alguno de ellos, hubieran dicho: 'No juego ese partido' O si escuchan insultos, hubieran decidido no jugar. Si no se toman esas medidas… Hoy en día seguimos viendo violencia en el fútbol y sale gratuito destrozar una ciudad o dejar heridos, cuando no hay muertos de milagro. Sale gratis. La gente que no quiere ir al fútbol a disfrutarlo, pues fuera, pero es que no hay que dejarles ni que se acerquen a la provincia. Se sabe quién viene y a qué viene. Tanto el mundo deportivo como el judicial deberían meter mano. Esto no se va a acabar nunca.

Este no es el fútbol que le gustaba a Aitor, ¿no?
Por supuesto que no. Creo que la Real puede presumir de ser un club que es querido en todos los lados. Su afición es buena, no, lo siguiente y le acogen con los brazos abiertos porque es gente que va, se divierte, consume, canta… Y así tiene que ser. Tú no puedes ir escondido a un partido. ¿Por qué? Que no puedes llevar tu bufanda, tu camiseta… Es ridículo y que eso se tome como normalidad, es que no puede ser. Lo mismo que antes cuando te ibas a comer, te tomabas una botella de vino y cogías el coche, pues hoy te das cuenta de que no puede ser. Son cosas que se han hecho mal y se siguen haciendo mal. Hay que tomar medidas.
¿Hay solución?
Claro que la hay. Nosotros aportamos nuestro granito de arena, pero no está en nuestras manos. Ahí están los clubs y la Ley, que está por encima de ellos y es la que tiene que aplicar las leyes para que no pasen acontecimientos de este estilo, que pasa continuamente. Es así.
¿Alguien te ha pedido perdón?
No, que yo sepa no. Además me da igual. No perdono.
¿Cómo fue el comportamiento del Atlético de Madrid?
Muy malo, horrible porque era un caldo de cultivo que habían criado ellos. No le tengo ningún apego. Me imagino que las cosas habrán cambiado. No lo sé ni me importa tampoco. No tengo ninguna constancia de que nadie del Atlético de Madrid en aquella época se dirigiera a nosotros.
"El comportamiento del Atlético de Madrid fue horrible porque era un caldo de cultivo que habían criado ellos. Me imagino que las cosas habrán cambiado, pero ni lo sé ni me importa"
Hermano de Aitor ZabaletaMaider Gorostidi habla de un policía que mandó tanto a Aitor como a todos los al bar …
Sí, les mandó a la boca del lobo. Esta gente estaba allí totalmente indefensa. Maider lo cuenta, que cuando se acercó a un policía de allí para explicarle lo que estaba pasando, le espetó un ''te jodes hija de puta'. Si te va a proteger ese. Era todo así.
¿Te acuerdas de la última conversación con Aitor?
Sí. No fue una conversación. Sabía que se iba a Madrid y le dije que anduviera con cuidado.
¿Eres tan futbolero como lo era tu hermano?
Soy futbolero, pero menos que él. He estado muchos años totalmente apartado del fútbol porque me llevé bastante desengaño. He retomado y ahora estoy disfrutando mucho con la Real. A ver hasta dónde ha llegado.
En una conversación de hace unos años con su otro hermano, Xabier, me dijo que no tenía fuerzas para ir a Anoeta y ver la grada de Aitor Zabaleta. ¿Ha conseguido ir?
Sí ha estado. Y yo cuando puedo, voy. No soy socio porque con el oficio que tenemos… Muchas veces tengo el partido puesto en la tele y no puedo verlo. Yo, cuando voy, lo hago con tiempo para disfrutarlo, no para ir estresado. Cuando puedo voy porque me gusta mucho.
El Aratz es un restaurante de referencia de la gastronomía no solo de Donostia, pero ¿tiene la sensación de que la gente que entra siente que es un lugar especial por lo que le pasó a Aitor?
Llevamos 35 años aquí y nosotros llevamos desde el primer día. El Aratz es un clásico en Donostia, pero también es normal que te identifiquen con la figura de Aitor. Era mi hermano y estaba aquí trabajando. Se le echa de menos. Nosotros somos como somos y cómo era Aitor, y todo eso hace poso.
¿Qué es lo que más echas de menos de Aitor?
Qué haría o cómo actuaría ante determinadas situaciones. Echo de menos sus consejos. Era más joven que yo, pero era más responsable.