Los inexplicables nueve minutos que hundieron al Barça y sacaron de quicio a Flick
Los blaugrana se marcharon de Vigo con el mal sabor de boca de dejar escapar dos puntos, pero también con la sensación de que la actuación no fue nada buena.

El Barça rozó la excelencia goleando a Real Madrid o Bayern y los ritmos del proyecto se desvirtuaron. Los blaugrana quisieron instalarse en otra pantalla, pero el Celta de Vigo avisó de que no va a ser tan fácil y Hansi Flick apretó las tuercas al vestuario. Primero en rueda de prensa y luego en el vestuario, donde entró para hablar con sus jugadores. En nueve minutos el Barça pasó de acariciar el 0-3 en un tiro al palo de Raphinha a ver como se le caían dos puntos del bolsillo.
En el minuto 77, el brasileño se topó con el poste. En el 82, Soto Grado expulsó a Marc Casadó después de que el pivote se viera obligado a tumbar a Ilaix Moriba. Un minuto después, el Celta recuperaba el pulso con un gol debidamente anulado, pues el balón había salido. En la siguiente acción, Iñaki Peña ya sacó en largo. El Barça, desde el tiro al palo, ya no encadenó cinco pases seguidos. En el 84, el 1-2. Y dos minutos después, el empate.
Tan cierto es que la derrota en Anoeta y el empate en Balaídos tuvieron en común la ausencia de Lamine Yamal como que el Barça estuvo muy lejos de las versiones mostradas hasta hace algo menos de un mes. "No solo han sido los últimos diez minutos. Hoy hemos jugado un muy mal partido", espetó Flick en caliente. Si hay algo que destacan del alemán en el vestuario es su franqueza, es muy directo.
14 pérdidas más que de costumbre
En Balaídos, el Barça perdió 43 balones. Un dato muy por encima de la media (29) y solo empeorado en la derrota ante Osasuna (44). "No hemos tenido control del balón, hemos cometido muchos errores. Tenemos que hablar sobre ello y cambiarlo", incidió Flick. De este Barcelona destaca su efectividad, pero no fue suficiente para marcharse con los tres puntos de Vigo. Y es que la sensación es que atrás es un equipo menos seguro.
Aseguraba Claudio Giráldez en la previa que la elección de Douvikas en punta venía decidida por el plan de atacar la espalda blaugrana, aun sabiendo lo cómodo que se siente el Barça lejos de Iñaki Peña. Fue el encuentro en el que el rival más situaciones generó entre los centrales y el portero blaugrana. No estuvo mal Peña: el Celta tuvo ocasiones como para marcar 2,6 goles (por 1,72 xG del Barça).
El Celta decidió competirle al Barcelona de tú a tú y los culers no siempre se encontraron cómodos en el frenesí. Sí que, como de costumbre, fueron efectivos arriba. Pero la presión no fue motor en ningún momento y esto permitió a los de Giráldez correr, ordenándose en el caos. Dijo Gavi, siempre temperamental, al final del partido que "no nos pueden expulsar a un jugador" y que "el primer gol es una tontería".
Y aunque Flick prefirió 'culpar' a todo el grupo, la realidad es que el Barça estaba haciendo un partido justito que le valía para llevarse tres puntos. Al final se lleva un punto que puede ser algo 'más' si sirve para devolverles al clima de exigencia absoluta que integraron en el mes de agosto.