'Jago', un "enfermo del fútbol" convertido en icono osasunista
Jagoba Arrasate se ha colocado como el entrenador con más partidos con Osasuna en el siglo XXI. Jon Ansotegui, amigo del pueblo y ex jugador de la Real, analiza al técnico con Relevo.

Jagoba Arrasate ha escrito recientemente su nombre en la historia de Osasuna. El técnico vasco se ha convertido en el entrenador con más partidos del siglo XXI en el club rojillo (178) y ya es el tercero de toda la historia del club. Jagoba es un líder del osasunismo, un entrenador respetado en LaLiga española y el artífice de que el club navarro haya pasado en cuatro años de estar en Segunda División a pelear por Europa.
Un técnico diferente al que hay que conocer de la mano de uno de sus mejores amigos. Jon Ansotegui y Jagoba Arrasate se conocen "de toda la vida". Comparten cuadrilla, pueblo, gustos y, durante algo más de un año, compartieron equipo. Arrasate como entrenador novel en la Real Sociedad y 'Anso' como uno de los veteranos de aquel equipo txuri-urdin. Aquellos días fortalecieron su relación, pese a que finalizaron con "meses duros" y con unas críticas desmesuradas en opinión del ex central txuri-urdin. Ahora, el ex futbolista cuenta anécdotas, radiografía a la persona y el entrenador y repasa la experiencia del técnico.
"Cuando estás en un sitio tanto tiempo y la gente te llega a querer tanto quiere decir que estás haciendo muchas cosas bien", inicia Ansotegui en conversación telefónica con este periódico. Desde la distancia él también está disfrutando del buen arranque rojillo, que en su opinión está haciendo que Arrasate se convierta en un "icono" y en "una persona muy importante en la historia de Osasuna". "Tanto por lo que se ve en el campo, como por cómo es él y cómo trata a la gente", apunta.
Jon, quien hoy forma parte del staff de Imanol Alguacil, es canterano txuri-urdin y en sus piernas acumuló 226 encuentros con el primer equipo, suficientes para conocer bien cómo funciona el mundo del fútbol y cómo cada vez extrañan más las actitudes normales y cotidianas. Al acabar los partidos, es habitual ver al entrenador sentado en una terraza, tomando algo con su staff y familiares, intentando pasar desapercibido, con cierta vergüenza. "Yo conozco al Jagoba cercano, al Jagoba amigo. Y ese sigue siendo el mismo de siempre, no ha cambiado ni va a cambiar", considera Jon.
Un profesor en el banquillo
Arrasate es un perfil extraño en el fútbol. Un trabajador como cualquiera de los que cantan su nombre cada dos semanas en el Sadar. Sin haber sido futbolista de primer nivel ha llegado a la élite. Atrás quedan los años en los que compaginaba su vida como profesor de sexto de Primaria con los entrenamientos en clubes humildes, como el Elgoibar. Conseguía sacar tiempo en los recreos para preparar los partidos, suficiente para llamar la atención de Bittor Alkiza, hoy su segundo entrenador y entonces uno de los responsables de Zubieta.
"Si hay una enfermedad del fútbol, Jagoba la tiene. Es un obsesionado, se sabe todos los resultados, alineaciones... Es exagerado"
Exjugador de la Real y amigo de ArrasateLlegó al Juvenil de la Real y su escalada fue muy rápida. Pronto estaba en el primer equipo, haciendo un máster como ayudante de Philippe Montanier y ganándose la confianza de un club que apostaría por él cuando más complicado parecía. Con la Real clasificada a la previa de la Champions. "Para mí no fue una sorpresa porque conocíamos sus capacidades, llevaba dos años en el primer equipo, nos conocía a todos y era una forma de darle continuidad a lo que se estaba haciendo pero con un sello diferente, de casa", recuerda Ansotegui. En el entorno sí extrañó. No era una figura conocida, "podía parecer arriesgado", dice Jon, pero el tiempo ha confirmado que tenían razón: había un entrenador de primer nivel en ciernes.
"Si hay una enfermedad del fútbol, Jagoba la tiene", bromea 'Anso'. "Llegaba cada lunes a entrenar y recitaba las alineaciones de Segunda B, de Tercera, de Preferente… Se sabía todos los resultados. Era exagerado". Una persona que se pasa 24 horas pensando en fútbol. Un apasionado de la estadística y del análisis de datos, de las sesiones de vídeo como herramienta clave, un convencido de la mejora continua del futbolista.
En el trato, es un entrenador amable. Cercano. Tanto hacia fuera como hacia dentro. Un hombre de fútbol accesible. "Es un tío muy social, un tío que ha caído bien en todos los sitios. Ser entrenador también consiste en eso, en que el jugador te quiera, te escuche y te tenga respeto. Y eso él lo consigue muy rápido". Osasuna refleja en el campo ser una familia en el vestuario. Un equipo que compite bien, con mucha intensidad, siempre en una misma línea, algo que Ansotegui cree que Arrasate consigue desde la naturalidad y la cercanía. "Hace piña con los jugadores y te das cuenta de que te quiere ayudar", explica, insistiendo en que esto compromete al jugador a 'defenderle' en el campo.

Berriatua, su refugio
Ansotegui y Arrasate compartieron equipo, pero sobre todo comparten cuadrilla. Ese grupo de amigos de toda la vida en el que son dos más, como cualquier otro. 'Jago', de los pocos que no tiene mote en todo el pueblo, sigue paseando por Berriatua, un municipio vizcaíno de menos de 5.000 habitantes, con la misma normalidad que lo hacía cuando entrenaba a equipos humildes. "Allí nos conocemos todos y todo sigue igual", dice Jon, extrañado ante la pregunta de si ha cambiado algo con el éxito deportivo de Arrasate.
Cada vez coinciden menos porque el fútbol les absorbe mucha parte de su vida, pero los momentos de desconexión en Berritxu son únicos para ellos. Los mejores planes son "los de toda la vida": Una buena reunión en la sociedad que tienen en el pueblo, una escapada a fiestas de los pueblos cercanos en verano o algún concierto por la zona. Pero, sobre todo, lo que es sagrado es un viaje al año que suelen hacer al finalizar la temporada, cuando Ansotegui y Arrasate están más liberados.
Los momentos duros
Para entender al Jagoba de ahora hay que remontarse al 7 de junio de 2013. El día en que Jokin Aperribay confirmó que Arrasate se hacía cargo de la Real Sociedad tras la salida de Philippe Montanier. "Con los jugadores lo hemos comentado alguna vez. Si el entrenador de la Real es el de casa y tiene menos experiencia, se empieza a dudar de todo mucho más", dice Ansotegui, quien en aquel año disputó 31 partidos entre todas las competiciones.

Pese a que la Real repitió clasificación europea y llegó a semifinales de Copa del Rey, cayendo ante el Barça, las sensaciones en el ambiente no eran buenas. Había muchas críticas, quizá fomentadas por el bajo rendimiento del equipo en Champions. "La sensación que tengo es que la Real hizo las cosas muy muy bien con Jagoba. Pero por ser de casa o por ser joven, a la gente le costó valorarlo. Haciendo lo mismo con otra persona con más recorrido en el fútbol todos le hubieran respetado más".
Aquella sensación, que acabó con la salida de Arrasate al año siguiente tras una mala racha de resultados, también afectaba a Jagoba. Fueron meses complicados. "No se le estaba tratando con el respeto que yo pensaba que se le tendría que tratar", recuerda 'Anso', quien además apunta otro factor importante: la familia. "Duele más al ser de casa, que su padre sea socio de la Real de toda la vida, su mujer guipuzcoana… Muchas veces tú te puedes poner el escudo y no pasa nada, pero cuando a los de al lado les afectan las críticas, que muchas veces eran exageradas, te va mermando".
Los últimos meses no fueron fáciles, desvela Jon, aunque el propio entrenador se ha referido a aquellos momentos en alguna ocasión y los ve como un aprendizaje. "Creo que fueron una lección muy grande para él. Las cosas hay que sufrirlas en su momento, pero también aprovecharlas y él ha sabido hacerlo". Quizá por eso destacó después en el Numancia y ahora lo hace en Osasuna. En el futuro, quién sabe, quizá vuelva a la Real Sociedad. "Ahora los dos clubes tienen mucha estabilidad y están muy bien, pero en un futuro no me extrañaría que alguien de la Real ponga su nombre sobre la mesa porque ha demostrado el nivel que tiene".