ATLÉTICO - MALLORCA

Javier Aguirre: "De jugador pegué algún puñetazo, escupí, insulté... No me siento orgulloso"

El entrenador del Mallorca repasa sus inicios en el fútbol y cómo una llamada telefónica le inició en el mundo de los banquillos.

Javier Aguirre dando indicaciones a sus jugadores durante un partido esta temporada /EFE
Javier Aguirre dando indicaciones a sus jugadores durante un partido esta temporada EFE
Isabel Pacheco

Isabel Pacheco

Cuando Javier Aguirre (Ciudad de México, 1958) llega a casa después de una derrota ya no le salen los demonios. "No me permito que mi mujer y mis hijos paguen la incapacidad de su padre", dice quien a sus 64 años disfruta de una segunda juventud en la isla.

Ídolo de la afición bermellona, este miércoles visita a uno de sus exequipos, el Atlético de Madrid. De su paso por el banquillo rojiblanco, además de una anécdota con el Kun Agüero, guarda grandísimos recuerdos. Defensor de Simeone -"nos etiquetan de una manera y no hay forma de que nos quitemos ese distintivo"- una tarjeta cambió el destino de uno de los técnicos más carismáticos de LaLiga. "Estaba hasta gordo".

¿Cambia mucho Javier Aguirre cuando llega a casa después de una victoria o de una derrota? 

Si esta pregunta me la haces hace 10 años te diría que sí. Era terrible, encajaba muy mal las derrotas. Pero hoy no. No me permito que mi mujer y mis hijos paguen la incapacidad de su padre o de su marido. Ahora lo llevo muchísimo mejor. Tampoco llego eufórico con la victoria. Siempre fui muy contenido. De jugador nunca fui de festejar mucho. Cuando perdía era terriblemente negativo, pero en la victoria siempre fui muy mesurado, muy equilibrado. Hoy sigo igual, no cambia mucho.

¿Era más caliente de jugador que de entrenador?

Sí, claro. Era mucho más visceral, más caliente, más irresponsable. Dejé a mi equipo con diez en más de una ocasión. No estoy orgulloso de ello. Lesioné a algún jugador a malas, pegué algún puñetazo, escupitajos, algún insulto… Sé que eran otros tiempos, pero no era el prototipo de jugador líder ni mucho menos. Insisto, no estoy orgulloso de ello. No tenía calidad para jugar al fútbol y la intentaba compensar con la otra parte del juego. Hablar con los árbitros, con los rivales, animar al compañero, mejorar tácticamente… Era un desgraciado.

«Era una desgraciado»

Siendo futbolista, ¿se dio cuenta que el mundo de los banquillos podía ser para usted?

Tanto de jugador como de entrenador el destino me eligió. Con 16 años estaba jugando al fútbol con mis amigos en el barrio. A esa edad hay jugadores que ya han debutado o que llevan ocho años en una institución. Recuerdo que un domingo, después de un partido, me fui a casa y un señor me dio una tarjeta. Me dijo "preséntate el martes a este club". Era el Club América de México. Y así fue. Estuve un par de meses y a los tres firmé mi primer contrato. Si ese señor no me hubiese visto ese día, tú y yo no estaríamos hablando. Y de entrenador, más de lo mismo. Tengo entrevistas en el último año de mi carrera diciendo que no iba a ser entrenador. ¿Qué pasó? Estando en una concentración me llamó el nuevo seleccionador mexicano después de que sustituyesen a Menotti. Se llamaba Miguel Mejía y me dijo "vente a la selección". Le dije que no podía, que me iba a retirar ese año y que estaba hasta gordo…. "No te quiero de jugador, te quiero de ayudante", me contestó. Abandoné la concentración antes de que terminase el torneo. Si el domingo era jugador, el martes ya tenía gorra y silbato. No tenía el título de entrenador y siendo ayudante de la selección me puse a estudiar. Fue el destino puro y duro.

"Algún día mi mujer y yo acompañamos al Kun a comprarse ropa porque no traía de invierno"

Javier Aguirre Entrenador del Mallorca

Se hizo viral una reflexión suya en sala de prensa hablando del dinero y los jóvenes. "El dinero que hay en el fútbol, fuera cuesta mucho", dijo. ¿Por qué le gusta recordar ese tipo de cosas a sus jugadores?

Porque tengo tres hijos. Los tres intentaron jugar al fútbol y no pudieron. Se fueron a la universidad y sé lo que les cuesta ganar mil pesos. La mayoría de la gente está diez horas en una oficina e igual gana 500 euros al mes, no lo sé. Un jugador por disputar un partido o por llevar una botas que les da una marca determinada gana dos mil euros al mes y le parece poco. Les digo que son unos privilegiados porque fuera la realidad no es esa. Esto es una burbuja. No puedes tener un reloj de 18 mil euros y que en tu país tu madre viva de alquiler o se transporte en taxi. Eso no está bien. En diez años ya no jugarás al fútbol y vas a tener que vender ese reloj para intentar comer o comprar algo. Entiendo que son jóvenes, la moda… Pero mi consejo siempre es ese. A mí nadie me aconsejó sobre eso, lo mamé en casa. Éramos cuatro hermanos y mi padre siempre fue muy claro en ese sentido.  

Aguirre reflexiona con Relevo sobre el dinero que ganan los futbolistas.

Estudió Administración de Empresas y Finanzas. ¿Ha podido aplicar algo de lo que aprendió al fútbol?

Había unas asignatura que era Administración de Recursos Humanos y eso me ha ayudado mucho. De repente me doy cuenta que tengo a más de 30 personas que dependen de mí. Jugadores, staff técnico, médicos, administrativos.... Para ser jefe tienes que tener mano dura porque si no hay gente que se va a confundir y piensa "como este no se enoja nunca"… Hay veces que hay que decir hasta aquí llegamos. Eso me lo dio la universidad.

"El Atleti era un gigante dormido"

Javier Aguirre Entrenador del Mallorca

Este miércoles te enfrentas al Atlético de Madrid. ¿Cuál es el primer recuerdo que se te viene a la cabeza de tu paso por allí?

Tengo recuerdos bonitos. Nos clasificamos para la Champions, para la UEFA… Me acuerdo de esas noches mágicas en el Calderón. La grada que teníamos era impresionante. La afición que tiene el Atleti es bestial. Recuerdo que jugábamos un partido de Champions contra el Olympique de Marsella y se armó un lío con los ultras. La UEFA nos cerró el estadio y el partido contra el PSV lo jugamos a puerta cerrada. La gente se citó fuera del estadio y había unas 30 mil personas animando como si estuvieran dentro. Se te saltaban las lágrimas. Estuve tres años allí y he de decir que no tuve ni un sólo problema con Enrique Cerezo y Gil Marín. Son gente que respeta el trabajo del entrenador y se merecen lo bueno que les está pasando ahora. A mí me tocó esa etapa de sufridores. Empezamos a poner los cimientos para que el equipo volviera a Europa después de 12 años. Luego vino Quique Sánchez Flores, que ganó una UEFA, y luego ya llegó el Cholo y ese "Ole, Ole, Ole, Cholo Simeone". Lo amamos todos.

¿Qué tocó para cambiar la mentalidad de ese Atleti?

Nos tocó una transición sabrosa. El equipo venía de etapas duras. Había estado hacía no mucho en Segunda División, tenía una deuda grande... Pero había buenos planes. Construir la Peineta, hacer una ciudad deportiva… Era un gigante dormido. Era una etapa difícil, de transición y mañana que cumple 120 años va a ser fantástico estar ahí. Para mí va a ser especial porque he vivido noches memorables. Guardo mucho cariño porque en Madrid fue la última vez que la familia Aguirre Carrión y mis tres hijos vivimos juntos. Tengo casa en Madrid y es mi segundo hogar.

¿Es verdad que la primera vez que vio al Kun Agüero no le convenció demasiado? 

En ese momento era el jugador que más había costado en la historia del Atlético de Madrid. Tenía 17 años. Venía de Argentina y Europa era otro mundo para él. No es que no me llamara la atención, sino que me sorprendió que él jugaba muy bien con la pelota en los pies, pero sin el balón no encontraba su sitio. El delantero en Sudamérica no tiene ciertas obligaciones defensivas y aquí todos corren para tratar de recuperar la pelota. El Kun en ese momento no estaba en esa dinámica. Al que viene de América le cuesta adaptarse y a él había que mejorarle en algunos aspectos. Le daba la pelota y era un prodigio, tenía un talento natural. Más allá del fútbol tenía una muy buena relación con él. Sus hermanos venían a mi casa a jugar a la PlayStation con mis hijos. Algún día mi mujer y yo le acompañamos a comprarse ropa porque no traía ropa de invierno (risas).

Parece que está de moda ese ' unocerismo' que tantas veces se le criticó a Simeone. ¿Entendía esos reproches al argentino?

No lo entiendo. Nosotros, de 30 partidos, 10 los hemos ganado por 1-0. Yo soy de esa idea. El Cholo lleva 10 años metiendo al Atleti en Champions. Parece fácil, pero es muy complicado. Y ahí está el hombre. Juegan muy bien al fútbol porque tienen grandísimos jugadores. Nos etiquetan de una manera y no hay forma de que nos quitemos ese distintivo. El 1-0, el no sé qué, el orden... Todos jugamos en función del equipo que tenemos. Es así. El Cholo también dirigió a Estudiantes, estuvo en Italia… Te acomodas al equipo que tienes.

"Muriqi es tan grande y tan feo que asusta, es un animal feo pero te lo quieres comer"

Javier Aguirre Entrenador del Mallorca

Ha entrenando muchos equipos, ¿qué tiene de especial o de diferente el Mallorca?

A nivel de club es la primera vez que me toca que el dueño del equipo no viva en la misma ciudad. Es americano y reside en California. Pero eso no significa que no esté pendiente del equipo. Hablamos con cierta frecuencia. Aquí está su gente y vienen todos los días al entrenamiento. Pero nunca me había tocado que el verdadero, el número uno, no esté cerca. A nivel personal, aquí he encontrado una tranquilidad y una paz bestial. La gente es muy respetuosa, no digo que en otros lados no lo sean. Para pedirte una foto se esperan a que me termine la cerveza. Gente muy educada y que sabe respetar. He encontrado una tranquilidad que no tenía.

También se ha encontrado con Muriqi, ¿es de los mejores futbolistas con los que ha trabajado?

Sí. Es tan grande y tan feo que te asusta y dices "éste me va a golpear y se va a enojar". Pero luego tiene un corazón enorme. No me he encontrado un tipo con un armazón de tipo malo, un bicho y que luego sea un pedazo de pan. No hay relación entre su físico y su corazón. No la hay. Generalmente, los que parecen malos son malos y los que parecen buenos son tiernos. Galarreta es un pan de dios, te lo quieres comer. Muriqi es un monstruo. Es un animal feo, pero luego te lo quieres comer. Lo quiero mucho porque es un buen hombre. Trabaja para el equipo lo que no está escrito. No es egoísta. No se queja. Tiene una molestia y aguanta hasta el final. Lo he quitado algún partido y el chico no te pone una mala cara. La vida que ha llevado este pobre hombre lo ha hecho duro. Es un buen chico.

Aguirre, sobre Muriqi.

¿Se arrepiente de alguna cosa?

De muchísimas. Soy una persona que se arrepiente en el mismo momento que hace algo que no está bien. Cuando regaño a un jugador luego me digo a mi mismo "me equivoqué" y le pido perdón. Con los árbitros o con la prensa también me pasa. Te voy a contar una anécdota que fue la máxima y me vino muy bien. Estaba en México como entrenador en el Pachuca, cuyo dueño es el mismo que el del Oviedo. Jugamos contra el Puebla. En el minuto dos un delantero de mi equipo salta, le da con el codo a un contrario y lo expulsan. En el minuto 10 me echan a un defensa. En el 30 otra roja directa. Al descanso, con ocho jugadores, íbamos perdiendo por cero goles a tres. En la reanudación nos meten el cuarto y echan a otro jugador. Me acerqué a un jovencito, que ese día debutaba con nosotros y le dije "dile al árbitro que es un hijo de puta". Le tocó el hombro así y se lo dijo. El árbitro no lo echó porque sabía que si lo expulsaba se acababa el partido. Le dije que fingiese una lesión, como ya no tenía cambios... Ahí no tiene la autoridad el árbitro, es el doctor el único que decide si puede seguir o no y dijo que no podía, que estaba lesionado. Se acabó el partido en el minuto 70. Me sentí tan mal que cuando terminó el choque le pedí disculpas al árbitro, al equipo rival y fui a la prensa y dije, "perdón, acabo de hacer esto, esto y esto". Me liberé fantásticamente y y dormí tranquilo esa noche.