Javier Mascherano y el olimpo del Barça: "Gané dos Champions y Koeman una, pero él es muchísimo más importante"
El 'Jefecito' repasa en 'La Nación' los aspectos más mediáticos de su carrera, incluidas las constantes polémicas alrededor de la selección Argentina que le tocó vivir.

Javier Mascherano es un jugador histórico, no sólo de la selección argentina, sino también del FC Barcelona y el Liverpool, principalmente. Sin embargo, el ahora seleccionador sub-23 de de la albiceleste no se ve así y en su última entrevista en La Nación, medio argentino, quiso dejarlo patente.
Durante la charla, el Jefecito trata los tiempos difíciles y de inestabilidad de la AFA que sufrió durante años como uno de los líderes de Argentina, así como el peso de su figura en el Barça.
En este último aspecto, ligado a la victoria de la selección argentina en el Mundial de Catar, sobre la que opina que de ninguna manera "demoniza" a la anterior, de la que él formaba parte y que no consiguió ningún título pese a llegar a cinco finales, cree que los títulos no definen el tamaño de la huella que uno deja. Sin ir más lejos, él mismo se pone de ejemplo: "¿Si los títulos llevan a uno al cuadro de honor? No, porque individualmente hubo muchísimos jugadores más importantes que yo. Yo gané dos Champions League con el Barça y Ronald Koeman ganó una, pero él es muchísimo más importante que yo en Barcelona. Y Rivaldo. Y Ronaldo pasó por el Barcelona. Yo tuve la suerte de pasar por un equipo magnífico y, a lo sumo, sin menospreciarme, mi único mérito fue atreverme a dejar la comodidad de Liverpool, donde sabía que iba a ser titular siempre, para pasar a Barcelona. Me adapté, crecí, ok... pero no cambiaba demasiado si en lugar de Mascherano había otro. No le cambió el destino al Barcelona, no nos engañemos. Como tampoco soy el causante de las cinco derrotas en finales de la selección. Soy una parte".
En cuanto a su trayectoria con la selección, ciuyos éxitos mide con otra vara diferente a los del Barça, Mascherano tampoco se considera un futbolista histórico. "Para mí, en la historia quedan los campeones del mundo. Claramente, ellos son los que marcan la huella. Al fútbol se juega para ganar", confiesa en la entrevista.
Tampoco se arrepiente de ningún partido, incluidas las finales perdidas con la albiceleste. "Lo que da sentido al fútbol es vivir los momentos. Yo no me arrepiento de haber jugado la final del mundo, más allá de haberla perdido, porque sé lo que se siente al jugarla. Y eso me lo voy a llevar conmigo. Y ojo, no me engaño: hay una diferencia abismal entre ganarla o perderla, pero yo me quedo con las partes positivas", apunta.
Desnuda por completo a la AFA
Otro de los puntos calientes de la entrevista se encuentra en el famoso 'club de amigos', como algunos se dirigían a la selección argentina de aquel entonces. Mascherano demuestra que esto es una cuestión molesta, especialmente por el desconocimiento mediático que rodea al apelativo: "¿Cuál club de amigos? ¿El que tuvo que pagar un chárter para la familia y para ir a jugar una final de América porque nadie ponía la plata? ¿El que se tenía que pagar los pasajes en business para venir a jugar?".
Afirmaciones que no sitúan en buen lugar a la AFA. El 'Jefecito' también aclara lo poco que mandaban los jugadores, por muchas especulaciones que hubiese sobre el baile en el banquillo: "¿Por qué no siguió Sabella? Ni lo pudimos convencer. A Martino lo eligió Segura tras la muerte de Grondona. ¿A Bauza quién lo trajo? El Comité de Regularización. ¿Lo pedimos nosotros? No, ¿quién de nosotros lo había tenido a Bauza? ¿A Sampaoli quién lo trajo? Tapia. ¿Y quién lo había tenido de nosotros como técnico? Ninguno. Entonces, ¿cuál es la autogestión? Ahora, que cada uno se haga cargo de lo suyo".

Guardiola como 'gurú'
Sin duda, el técnico que más marcó a Mascherano fue Pep Guardiola. Son grandes amigos y, según el argentino, el técnico del Manchester City "es el único capaz de desarmar todo y empezar a armar otra cosa", puesto que "propone la evolución del fútbol, porque obliga todo el tiempo a los demás a tratar de contrarrestarlo". Además, expone que "el legado de Guardiola no son los título, sino haber cambiado la cultura futbolística de dos países", y no sólo eso, sino que "lo hizo en dos clubes donde estaba obligado a ganar". Piensa que en España, apoyado por Luis Aragonés, tenía más cabida su idea, pero que "cambiar culturalmente a Alemania e Inglaterra, era imposible pensarlo".