La nueva vida de Jesuli como gerente de ocio nocturno: "En la noche hay muchas cosas que no vienen bien"
Jesús Mora Nieto (Sevilla, 1978) abre su corazón en Relevo para hablar de todo lo que conlleva la fama y lo que supone para un crío debutar a los 18 años en el equipo de su vida.

Jesús Mora Nieto, más conocido como Jesuli, ha cambiado su barrio sevillano de Torreblanca por el centro de Madrid, donde regenta junto a su mujer una de las discotecas de moda de la capital. Obligado a dejar el fútbol antes de lo que le hubiera gustado por sus continuos problemas físicos, el que fuera fino atacante del Sevilla, Celta, Real Sociedad, Tenerife y St. Johnstone escocés, vive alejado de un deporte que en su día le catapultó al primer escalafón futbolístico. El Celta pagó al Sevilla 1.000 millones de las antiguas pesetas. Se considera un privilegiado de la vida que ha tenido y no mira atrás. Disfruta del momento. El domingo irá con su Sevilla. No olvida, pese a todo lo malo que allí vivió, descenso incluido, su paso por Donostia: "Pregúntale a Labaka por mí y a ver si encajé bien en ese vestuario".
¿Cómo te va la vida?
Si te digo la verdad, estoy muy bien, encantado, viviendo en una ciudad nueva para mí, aunque ya llevo siete años en Madrid.
¿A qué te dedicas?
Cuando llegué a Madrid estaba metido en unos clubes de sastrería privada, vamos, en el mundo del lujo, y desde que conocí a mi mujer, me enfoqué en el ocio nocturno y ahí estamos. Llevamos cinco años a tope. Es duro, pero como cualquier trabajo. Estamos metidos en un proyecto súper bonito, aquí cerca de Goya. La gente va a verme y por eso me siento querido. Creo que caigo bien y cuando algún conocido o amigo vienen por Madrid, me visitan.
¿La gente se acuerda todavía de Jesuli?
Tú sabes que yo tenía antes mucho pelo, pero ahora que tengo menos… (risas). En Madrid, el futbolero de verdad, sí me conoce, pero son muy poquitos. En Sevilla era otra cosa. Estoy encantado en Madrid, entre otras cosas por eso, porque no me reconocen tanto. Es bonito que te conozcan, pero llega un momento en el que no mola mucho.
"En Madrid, el futbolero de verdad, sí me conoce, pero son muy poquitos. En Sevilla era otra cosa. Estoy encantado en Madrid, entre otras cosas porque no me reconocen tanto"
Exfutbolista del Sevilla y de la Real Sociedad¿Cómo es trabajar de noche?
Es duro, pero si lo sabes llevar bien y controlas … Ya sabes que en la noche hay muchas cosas que no vienen bien. Afortunadamente, yo lo llevo bien. No tengo que estar toda la noche al pie del cañón, tengo flexibilidad. Pero también es verdad que si la gente va al local es porque quiere verme. Es lo más 'jodido' que llevo, porque si viene alguien de fuera y quiere ir a la discoteca, lo hace para verte, pero lo llevo bastante bien. Estoy encantado de que la gente me llame y venga a verme a Vita Club, la discoteca de moda en Madrid.
¿Van muchos jugadores?
Llevamos poco tiempo abierto, pero van pocos jugadores. Ya sabes cómo es esto. Igual sales una vez, te ven, y parece como que sales quince veces. Es algo que solo le pasa a los futbolistas cuando salen por la noche. Pero yo creo que ellos saben cuándo tienen que salir.

¿Jesuli sabía cuándo tenía que salir?
(Risas) Yo es que en Sevilla no podía casi ni andar. Ahora me da miedo hasta ir a la Feria, no te digo más. Es horroroso. Uno va a disfrutarla y te la pasas hablando de fútbol y de cómo te va. Es normal. Hay mucha gente que me conoce, pero lo llevo bien. Estoy encantado de que la gente que me conoce, me salude, y más encantado aún de que la gente que no me conoce, lo haga también.
¿Por qué ese cambio desde Sevilla a Madrid?
Cosas de la vida. Decidí buscarme la vida fuera de Sevilla y repito que estoy encantado. Llegué un 27 de mayo de 2016. Me acuerdo perfectamente porque el 28 estuve viendo la final que jugaron Real Madrid y Atlético. El cambio que he hecho ha sido para bien. Un día estás aquí y el otro, allí.
¿No echas de menos Sevilla?
Es que con 20 años me marché a Vigo. Estoy acostumbrado a estar épocas grandes fuera. Claro que echas de menos muchas cosas, pero es el roce el que te hace echarlo de menos y cuando no lo tienes y estas mucho tiempo fuera, el cuerpo se habitúa y estás a otra cosa.
¿Y el fútbol?
Te voy a decir una cosa. Hay muchos jugadores que lo echan de menos. Yo, nada. Yo es que soy muy frío mentalmente y desde el primer día que decidí abandonar el fútbol, lo asimilé como algo natural, tal cual como viene la vida. No lo echo de menos. Echo de menos poder jugar y estar bien. Pero he jugado partidos de homenaje, pachangas entre amigos y no he estado a la altura en el sentido de que el cuerpo ya no responde. Y eso me jode mucho. Es lo que más me jode desde que me retiré del fútbol, el notar que tú antes eras una bala y ahora la mente va, pero el cuerpo no.
"No echo nada de menos el fútbol. Lo que más me jode desde que me retiré es notar que tú antes eras una bala y ahora la mente va, pero el cuerpo no"
Exfutbolista del Sevilla y de la Real Sociedad¿Cómo recuerdas ese final de carrera?
Cuando fui a la Real a jugar lo hice únicamente por Miguel Ángel Lotina. Bueno, también porque la Real Sociedad me parece una entidad enorme y estoy agradecido y encantado de haber pertenecido a ese club. En la 04/05 con Caparrós en el Sevilla ya comenzaron las lesiones. En Vigo jamás me lesioné. Empecé con problemas de isquios y aductores. Ese fue el problema que tuve en Donostia, que estuve mucho tiempo parado en Sevilla. La temporada de la primera Europa League estuve prácticamente todo el año lesionado. Entraba y me costaba mucho trabajo, sobre todo porque en las bandas estaban tanto Adriano como Jesús Navas, que iban a tope. Me costó mucho trabajo y jugué muy poco. Cuando firmé por la Real Sociedad tenía mucha ilusión. Empecé muy bien. Tenía muchas ganas, pero ese tiempo que estuve parado en el Sevilla lo noté cuando empecé a jugar tantos minutos y con tanta intensidad. Ese fue el problema, no haber equilibrado los minutos. Pero en ese momento, en la Real no podíamos permitirnos el lujo de relajarnos. Ese año fue muy duro.
¿Cómo vivió desde dentro el descenso de un club como la Real?
Fue muy duro porque había un grupo estupendo. Yo me llevaba muy bien con los de casa y con los de fuera, como con Darko, Savio, Bravo… No entendíamos que el equipo estuviera pasando por esos momentos porque teníamos un equipo enorme. Pero el fútbol es así. También me tocó vivirlo con el Celta de Vigo, que estábamos jugando Champions y descendimos. Y el equipo que teníamos en Vigo era de los grandes. Cuando no se gana, es como que quieres avanzar, pero el ambiente no te deja. Fue duro.
¿Alguien con un carácter jovial como el tuyo, con tu forma de ser, encajó bien en un vestuario como el de la Real?
Tú que conoces a Labaka, pregúntale por mí. Dentro de la situación, que no teníamos muchas ganas, sí que es verdad que había un ambiente estupendo. Sin un ambiente positivo no se arregla nada en el fútbol. Si la mente se encierra en la negatividad, eso es malo. Recuerdo estar allí y llevarnos todos maravillosamente. No tuvimos problemas de nada, intentábamos ayudarnos, algo raro porque, normalmente, cuando la situación del equipo es mala, siempre hay alguien que salta y hay algún enfrentamiento. A mí me trataron muy bien. La afición era encantadora y respetuosa.
No estuviste en Mestalla, precisamente por tus problemas físicos. ¿Cómo lo viviste desde la distancia?
Yo no estuve allí, de hecho ya no estaba en el equipo. Me tenía que operar y me fui a Sevilla. Operación y descenso del equipo. Ya te puedes imaginar cómo estaba, con la mente totalmente obstruida. Recuerdo haberlo pasado mal, más que nada por la afición, que no se merecía eso.
Sevilla, Tenerife y Escocia fueron tus últimas paradas antes de colgar las botas con 30 años…
En Escocia estuve dos meses. Estuve en el St. Johnstone, que yo creo que ni está reflejado en el mapa. Fue ahí cuando me di cuenta de que no se podía. Estaba todo el día lesionado y la mente ya no iba. Es lo peor que tiene el fútbol, las lesiones y el no poder. Que entre el balón, que te vayas de un rival es otro tema, pero que por lo menos las lesiones te respeten y puedas dar la talla. Es imposible levantar cabeza cuando recaes, recaes y vuelves a recaer. Es difícil, pero yo me quedo con esa sensación de que lo intenté hasta última hora. La gente me preguntaba la razón de mi retirada tan tempranera. Si la gente se hubiera metido en mi cabeza y fuera empática, lo habría entendido, pero muchas veces no nos ponemos en la mente de lo que está pasando esa persona. Cuando la mente y el cuerpo no van, es complicado.
Es un tema, el de la salud mental, al que ahora sí se le está dando relevancia. ¿Los problemas físicos que padeciste fueron el origen de algún tipo de dolencia psicológica?
Yo en el Sevilla tuve la suerte de coincidir con Miguel Ángel Gómez, que era la persona que se encargaba de tratarnos y apoyarnos en los momentos difíciles. Es algo importantísimo porque la gente se piensa que somos robots y los futbolistas somos personas normales, niños que hemos estado jugando en el parque como cualquier otro y que hemos estudiado hasta donde hemos podido llegar. Eso es lo que no entiende la afición. No hay un futbolista en la actualidad, ni ha existido, que no haya querido jugar. Lo que quiere un futbolista es estar siempre en el césped, pero muchas veces las lesiones y las circunstancias lo impiden. Yo, mentalmente hablando, soy fuerte. Hago borrón y cuenta nueva. Cuando hay algo malo me encanta borrar y empezar de nuevo. Creo que es bueno para la mente. Me ayudó mucho Miguel Ángel, pero lo pasé realmente mal.
"La gente se piensa que somos robots y los futbolistas somos personas normales. No hay un futbolista en la actualidad, ni lo ha habido que no haya querido jugar, pero a veces lo impiden las circunstancias"
Exfutbolista del Sevilla y de la Real Sociedad¿Supuso mucha presión para un niño de un barrio sevillano como Torreblanca, cumplir el sueño de debutar con el primer equipo del Sevilla?
Es difícil. Con 18 años, más en aquella época, eres un crío. Más cuando eres de un barrio humilde y tus padres son trabajadores de toda la vida. Nosotros no estábamos acostumbrados a ningún tipo de lujo y dar el salto al estrellato, que la gente te conozca por la calle, choca al principio, pero lo llevé bien. No he sido una persona que haya cambiado mis hábitos, siempre con mis amigos, con mi gente. Lo recuerdo como una época súper bonita, pero hay que tener cuidado con las nuevas amistades. Cuando llevas un tiempo arriba siempre se te pega alguno. Durante mi carrera he conocido bastantes de estos y ahora no sé ni dónde andan. Oye, que es mejor y aprovecho a decirlo por aquí. Te das cuenta de que te vas del Sevilla, por ejemplo, y el que era tu amigo ahora lo es de Rakitic y cuando se vaya éste, será de otro. Eso lo va a haber siempre. El fútbol es dinero, al igual que la popularidad y cuando hay dinero, ahí llegan los 'gusanos'. Pero es la vida misma. A la gente le gusta juntarse con gente famosa. Yo sé quiénes son mis amigos y, hoy por hoy, no quiero más, que estoy cansado de tener tantos amigos. Ahora lo que quiero es vivir mi vida.
Es lo que te he dicho antes. Los futbolistas saben cuándo tienen que salir. Seguro que hay algún descerebrado que haya salido cuando ha perdido, pero, hoy en día, no creo que haya muchos así. El fútbol ha cambiado. Antiguamente tú podías salir y no había móviles. Hoy en día cualquiera que salga se expone a eso, lo van a pillar seguro. Yo ahora vivo en el mundo de la noche y los futbolistas no salen como la gente piensa. Salen muy poco y cuando lo hacen, saben cuándo tienen que hacerlo. Siempre tenemos la fama los futbolistas. Solo se habla de nosotros cuando salimos, pero no se habla de otros deportistas, por ejemplo, de los jugadores de baloncesto. Yo no he visto a ningún jugador de baloncesto ser criticado por salir de fiesta. Y son deportistas. Está claro que el tirón que tiene el fútbol no lo va a tener ningún deporte en el mundo.
El Celta pagó por ti mil millones de las antiguas pesetas…
Pues mira, lo llevé muy bien porque el Sevilla, en esos momentos, estaba fatal. Muy poca gente sevillista sabe esto que te voy a contar. Ahora es muy fácil porque todo está bien, pero cuando falta el pan, es cuando te das cuenta del amigo que te lo trae. Estoy orgulloso de haber podido ayudar al Sevilla en esos momentos con ese dinero. Yo me fui al Celta por 1.000 millones y Marchena, al Benfica por la misma cantidad. Eso ayudó a que hoy el Sevilla esté como está. La gente tiene que saber que ese dinero que se pagó por mí contribuyó al buen estado en el que se encuentra la entidad ahora.
"La gente tiene que saber que el dinero que se pagó por mí contribuyó al buen estado en el que se encuentra el Sevilla ahora y me siento orgulloso"
Exfutbolista del Sevilla y de la Real SociedadMe imagino que el domingo no tendrá el corazón dividido…
Tal y como están las cosas, soy sevillista. Me gustaría que la Real ganara todos los partidos de aquí hasta el final, menos los partidos contra el Sevilla. Yo creo que va a salir, pero el Sevilla está en una situación complicada. O sale o se hunde. Necesitamos urgentemente puntuar y que los jugadores se den cuenta de que están en un equipo bueno, grande y que conecte con la afición. Jugar en el Sánchez Pizjuán estando en una situación complicada es muy difícil. Es más difícil que en ningún otro equipo en el que yo haya estado. Es cierto que en los últimos 20 años, el Sevilla ha hecho muchas cosas y se le puede considerar como un grande de la Liga. Ganar siete veces la Europa League no está al alcance de nadie, pero tenemos que hacer cambios. Está nuestro presidente José María Del Nido dándolo todo. Me da igual quién llegue a la entidad, pero hay momentos en los que hay que hacer borrón y cuenta nueva. La llegada de Del Nido puede ser un revulsivo para el sevillismo y para el club.
¿Por qué es tan especial el Sevilla?
Mira, te voy a hablar del Sevilla y también del Betis, porque somos familia. No hay otro lugar en el que se viva el fútbol como aquí. Sevilla es la unión del fútbol con la Semana Santa y La Feria. Eso hay que vivirlo. Yo soy sevillano y qué te voy a decir. Yo he estado en la Real, he vivido derbis y un duelo entre el Sevilla y el Betis no tiene nada que ver con el derbi vasco, con todos los respetos. Aunque tengo que reconocer que Anoeta ha ganado mucho sin las pistas. Se ganan muchos puntos con una grada cercana al césped y lo que se está viviendo en esa grada, que yo lo estoy viviendo por televisión que hace mucho tiempo que no voy, es muy bonito. Yo he tenido la suerte de vivir desde dentro el Centenario del Sevilla, con el himno del Arrebato. La dinámica de un club puede cambiar por numerosos aspectos y puede hacerlo por el más mínimo detalle. Sin embargo, eso puede hacer grande a un club y a un equipo. Nosotros, por ejemplo, ya salíamos con un plus al campo escuchando ese himno.
¿Quién era el mejor jugador de ese Sevilla?
Había jugadores muy buenos. Yo siempre he estado encantado de haber jugado con Frédéric Kanouté. Era un jugador inmenso. Tenía un 47 de pie y era increíble que pudiera tener esa calidad. He disfrutado mucho en el campo y fuera junto a él.

¿Y con quién hiciste especial relación en la Real?
Es que me llevaba bien con todos, con Labaka, con Prieto, con Savio… pero cuando pasa tanto tiempo, se pierde el contacto. Con López Rekarte, por ejemplo, sí que he coincidido en Madrid. El día que nos veamos, seguramente nos saludaremos como si nos viéramos todos los días. Dejé muchos amigos en San Sebastián.
¿Tenías claro, cuando colgaste las botas, que no querías seguir ligado al fútbol?
Sí. Tenía la cabeza tan embotada por el sufrimiento de las lesiones… Lo pasé tan mal que decidí no seguir. Me tomé unos años tranquilos. Tenía negocios de tiendas de ropa y eso me ayudó a llevar el cambio y estar entretenido. Cuando el futbolista deja el fútbol es un cambio muy radical. Estás todos los día de tu vida haciendo la mismas cosas, entrenando y jugando, y cuando decides dejarlo, tu vida cambia por completo y es difícil.
Echas la vista atrás y, ¿tu carrera se ha desarrollado tal y como la hubieses deseado?
Yo ahora mismo estoy encantado. Si cuando decidí retirarme me dicen que ahora mismo iba a estar como estoy, lo hubiera firmado con los ojos cerrados. No hay ninguna vida que sea perfecta, ninguna. La vida es maravillosa con sus cosas buenas y con sus cosas malas. Si no hay cosas malas, no vives las cosas buenas con la intensidad con las que las tienes que vivir. Es importante pasar por una experiencia negativa para disfrutar de las buenas y darte cuenta de que esos momentos hay que disfrutarlos. Yo soy muy positivo. Todo lo que he hecho ha sido porque he querido, he vivido de la forma en la que he querido vivir. He cumplido el sueño de cualquier niño que quiere ser futbolista profesional. He jugado en Primera, he ganado dos veces la Europa League, una Supercopa de Europa, una Copa del Rey, una Supercopa de España, una Intertoto, he marcado goles en Champions, en Europa League, en Primera, en Segunda… Estoy encantado con lo que hice. Siempre se puede decir que podía haber hecho algo más, y también algo menos, pero estoy encantado.
"Es importante pasar por una experiencia negativa para disfrutar de las cosas buenas. Yo soy positivo. Todo lo que he hecho ha sido porque he querido y he vivido de la forma en la que he querido vivir"
Exfutbolista del Sevilla y de la Real Sociedad¿Esos momentos malos sirven de aprendizaje?
Sí. Hay gente que se preocupa por cualquier estupidez financiera, por ejemplo. Yo no. No te vas a morir hoy en día por tener un bache o porque has invertido en algo y te ha salido mal. Lo peor es que se muera algún familiar o gente de tu entorno, que también tenemos que estar preparados para que ocurra porque la vida es así. Afortunadamente siempre he llevado muy bien las cosas negativas. Me levanto rápido. Esa una virtud. Soy consciente de que no todo el mundo lo puede conseguir. Soy de los que piensan que todo tiene solución menos la muerte.