REAL MADRID

Mucho más que una lesión: el vestuario del Real Madrid, roto por el heredero de Sergio Ramos

El austriaco es uno de los 'capos' en Valdebebas, con ascendencia en jugadores y staff.

David Alaba, retirándose después de la rotura del cruzado./EFE
David Alaba, retirándose después de la rotura del cruzado. EFE
Sergio Gómez

Sergio Gómez

En el minuto 33 del Real Madrid-Villarreal, a David Alaba se le quedó clavada la rodilla izquierda, cayó al suelo y su rostro de pánico habló antes que los médicos. El cruzado del austriaco se rompió y con él, el vestuario, que se queda sin un líder que heredó la ascendencia y el mando de Ramos dentro de la caseta. Nada más conocerse el calibre de la lesión se encadenaron las muestras de apoyo de unos compañeros que respetan su figura y lo que representa. Los primeros en intentar reponerle el ánimo fueron dos que estuvieron en el mismo lugar que Alaba y que aún siguen en proceso de recuperación.

"Lo siento mucho David Alaba, pero estoy convencido que sabrás cómo encontrar fortaleza para estar pronto de nuevo en el campo. Estaré cerca amigo mío. Volveremos más fuertes", le escribió Courtois, que también se lesionó la rodilla izquierda en agosto y que ya mira a mayo para intentar reaparecer. Idéntico presagio de Militao: "Volveremos más fuertes". El central brasileño se rompió igualmente la rodilla izquierda y se ha puesto como objetivo estar a disposición de Ancelotti en marzo o abril. Bellingham, Kroos, Joselu o Brahim intentaron del mismo modo animar al defensa, hundido tras conocer la mala noticia.

Entre abatido y frustrado por tanto contratiempo está Ancelotti. "Es la primera vez que tengo tres cruzados en una plantilla", declaró con pesadumbre un hombre que ha visto caer progresivamente a Courtois, Militao, Carvajal, Mendy, Ceballos, Tchouameni, Camavinga, Vinicius, Güler... Y ahora Alaba. La del austriaco es más que una lesión. Sin él, el vestuario pierde a un 'capo', un líder con el orden y el mando que exhibió Ramos en su exitosa etapa en el Real Madrid.

Desembarcó David Alaba en el Real Madrid en 2021 luciendo una cualidad indispensable para vestir la camiseta blanca: la de no arrugarse. El defensa no sólo venía a ocupar el puesto que dejó vacante el camero, leyenda madridista; también lo hacía con su dorsal. Un número '4' que a muchos quemaría en la espalda pero que se lo enfundó con la naturalidad de un líder. Por eso cayó de pie en el Bernabéu. Por eso pronto se convirtió en una voz autorizada en el vestuario. Por eso cogió una silla, enloquecido, celebrando aquella remontada ante el PSG, como si hubiese nacido en el barrio de Chamartín, para hacer de su imagen casi un icono.

Consciente de que llegaba con estatus de campeón (27 títulos con el Bayern) y alejado de una imagen de meritorio, también 'impuso' sus preferencias. Venía para ser central y así ha sido. De los 102 encuentros de blanco, ha jugado en el centro de la zaga 87. Los 15 restantes los ha desempeñado en el lateral porque en situaciones de urgencia es el primero en ponerse al servicio del grupo. No en vano, comenzó su andadura acostado en la banda por petición de Carletto ante la baja de Mendy (y porque, en el fondo, le ve mejor en esa demarcación).

Esa demostración de temperamento fue un augurio del rol que iba a ejercer, con ascendencia sobre sus compañeros y el entrenador, quien le ve imprescindible. La muestra es que incluso en sus momentos de forma más bajos, Ancelotti siempre optó por el austriaco. Ahora se queda sin él para toda la temporada. Una herida que tiene sutura inmediata, con Nacho, pero que invita al staff a mirar las tiritas que ofrece el mercado para tener respuestas ante tanta adversidad.