La llamada que hizo tocar fondo a Sergio Ruiz, ahora feliz en Granada: "Se le fue de las manos"
El centrocampista del Granada estuvo dos meses alejado del fútbol por problemas de salud mental: "Estuvimos con él y no notamos nada".

Pasear por Astillero (Cantabria) significa, entre otras muchas cosas, ver cómo reparan los barcos. Poco o nada tiene que ver con la postal típica de Santander, el Centro Botín, su bahía y los ferris estacionados en ella. No hay ninguna discoteca y el muelle es uno de sus fuertes. Todo aquel que crece allí se empapa del espíritu obrero de trabajo y sacrificio que se respira e inculca. Sergio Ruiz (29 años), ahora en el Granada, lo vivió desde pequeño. Con el ejemplo de la saga de los Gento (Guarnizo, donde nacieron, pertenece a Astillero) cerca de casa, el centrocampista español es una rara avis. "Es un caso muy peculiar porque estuvo tres años en Tercera y todo ha sido como ir de casualidad en casualidad", reconoce Seni, su padre. Este domingo se mide al Barça en Montjuic (21:00), después de haber dejado atrás "uno de los momentos más complicados de su vida".
Antes de llegar a las categorías inferiores del Racing de Santander, donde despuntó y se convirtió en un centrocampista total, pasó por clubes humildes como el Arenas de Frajana de su barrio, el ya extinto CD Pontejos ("llegó al Pontejos gracias a un vecino y eso le cambió la vida", añade su padre) o el Atlético Albericia. Además, también despertó el interés del Bansander, Perines y Laredo, equipos punteros de Cantabria. De hecho, en este último descubrió la élite de categoría juvenil. Con algún que otro altibajo, a Sergio Ruiz también le tocó vivir la parte más compleja del fútbol formativo: "Firma por el Laredo, que está a un rato en coche de Astillero, y el entrenador deja de contar con él. No es fácil por el esfuerzo".
Pero apareció el Racing de Santander y lo cambió todo. A las órdenes de Esteban Torre primero y de Ángel Viadero después, y de la mano de Julio Santamaría, coordinador de las categorías inferiores del conjunto santanderino, el centrocampista del Granada encontró la estabilidad que necesitaba y empezó un ascenso meteórico que todavía continúa. "Para llegar al Racing tienes que valer y tener suerte, mucha suerte. Pero Sergio ha vivido y mamado lo duro y sacrificado que es... Lo que no se ve, y ha sabido estar preparado en los momentos importantes", recuerda Seni, su padre, desde Astillero.

Pese a recalar en el filial del Racing de Santander, conservó las amistades y los valores que le habían llevado a El Sardinero. También siguió su formación estudiando un doble grado en Administración y dirección de empresas y economía (GADE). "Compartimos equipo y jugamos muchas veces el uno contra el otro. Mi padre nos llevaba a entrenar y el suyo nos recogía", explica Julio González, amigo y excompañero de Sergio. "De primeras es un poco tímido, pero es muy humilde y ha hecho méritos propios para estar donde está. Futbolísticamente es bueno, muy bueno", agrega Miguel Gándara, de la Gimnástica de Torrelavega.
"En Segunda no utilicé mucho a Sergio y me arrepiento. Aguantaba el peso del equipo él solo"
Exentrenador del Racing de SantanderDel filial del Racing pasó al primer equipo. Allí confirmó su irrupción y dejó entrever el futbolista que podía llegar a ser y que finalmente ha sido. Estuvo a las órdenes de Iván Ania, Cristóbal Parralo y José Luis Oltra. "Es un mediocentro que tiene todo, muy fuerte. Tiene duelo, despliegue físico, conducción, incorporación... Jugábamos eliminatorias de Copa contra equipos superiores y no se notaba la diferencia de categorías. Aguantaba el peso del equipo él solo. Ascendimos y en Segunda no lo utilicé mucho... Me arrepiento", indica Ania, ahora en el banquillo del Córdoba.
Todavía en el Racing, recibió una llamada que le cambió la vida: el Charlotte FC de la MLS quería hacerse con sus servicios cuando el club cántabro ya coqueteaba con el descenso a 1RFEF. "Tuvo que decidir de un día para otro si irse o no a Estados Unidos con todo lo que eso conlleva", recuerdan sus familiares. Finalmente, Sergio Ruiz aceptó la propuesta y recaló, primero, en Las Palmas en calidad de cedido. La hoja de ruta era sencilla: el primer tramo de temporada en Segunda con el club canario y, después, a EEUU en enero de la mano de Charlotte. "Las Palmas ya se había interesado en él estando en el Racing. Sergio estaba ilusionado porque era un gran salto profesional. Pero llegó la pandemia y se encontró las gradas vacías, PCR continuas, aislamiento...", recuerda Seni.
Además de la pandemia, una lesión en el pie durante la pretemporada y un contagio de COVID-19 condicionaron su preparación y le obligaron a parar: "Le deja débil, con un cansancio permanente y le cuesta dios y ayuda recuperar la forma física. Está flojo, muy flojo, y no empieza bien. Y sabía que en enero se tenía que marchar a Estados Unidos, un país y un fútbol diferente que no conoce de nada".
En noviembre de 2021 todo se torció. Cuando su aventura rumbo a Estados Unidos terminaba de coger forma, y superados ya los problemas en el pie, Sergio Ruiz tuvo que parar. No fue por un nuevo contratiempo muscular o por fatiga, sino por salud mental. "Habíamos estado un mes antes allí y no notamos nada, pero de repente nos llamó y nos dijo que todo le había superado, que no podía seguir jugando al fútbol y que necesitaba parar", recuerda su padre.
💛 ¡Hasta pronto, @Sergio_Ruiz_6! 💙 pic.twitter.com/QJQXBbavUG
— UD Las Palmas (@UDLP_Oficial) November 11, 2021
Sergio Ruiz comunicó a sus compañeros de la UD su decisión y, alejado del foco mediático, se centró en su recuperación. "Yo vivía con él día a día porque, al ser los dos del norte, congeniamos muy bien y hacíamos muchas cosas juntos", expresa Unai Veiga, canterano de Real Sociedad y Las Palmas que ahora juega en el Alzira. Volvió a Astillero con su familia y "su perruco", aprovechó para pasar tiempo con los suyos y se trató con especialistas: "Se quitó una losa de encima. Tanto la UD como Charlotte estuvieron de 10, cero presión".
A los dos meses, volvió a vestirse de corto. Pero esta vez a más de 10.000 kilómetros de casa. Probó suerte en la MLS, disfrutó de un fútbol y una cultura diferente e hizo las maletas para aterrizar en el Granada con el sueño del ascenso a LaLiga. A las órdenes de Karanka primero y Paco López después, lideró al conjunto nazarí en su camino a Primera, habiendo dejado atrás los problemas que meses antes le habían impedido disfrutar de lo que más le gusta.
"Cuando paró por salud mental se quitó una losa de encima"
Padre de Sergio Ruiz"Tímido y poco hablador" de primeras, la fama y el fútbol no le han condicionado a la hora de mantener sus aficiones: jugar a la play con sus amigos, pasar tiempo con su pareja y su perro, disfrutar del deporte con su hermano y nadar en la piscina municipal. "Es un chico callado, buen compañero e identificado con el club en el que juega siempre", explica César Díaz, exjugador del Racing ahora en el Atlético Saguntino.
Afronta el importante partido ante el FC Barcelona (domingo, 21:00) "tranquilo, como es él", y con ganas. "Hace una semana no me conocía nadie y ahora mira...", bromea con su padre. En la jornada 23 ante Las Palmas, su exequipo, fue uno de los más destacados: 20/24 duelos ganados y una exhibición física y técnica que le ha llevado a convertirse en uno de los nombres propios de la semana. "Tiene nivel de sobra para jugar en Primera", finaliza Iván Ania.