Las tardes de furia de Marceliano Santamaría, la calle de los ultras del Real Madrid: "Lo peor es el tema del olor"
Vecinos y comercios de una de las zonas más emblemáticas del Santiago Bernabéu hablan con Relevo acerca de los problemas del estadio.

Viernes por la tarde. Inicios de octubre. Una calle tranquila, en la que se suceden los comercios a los laterales y dos terrazas en el centro. Al fondo, una vista inigualable: el Santiago Bernabéu. En los bares, entre la calma, una cita Tinder y varios grupos de amigos que comparten sus vivencias: "Me acuerdo de la chica que quería contigo y se pasó toda la noche esperándote para nada", se escucha. No hay ruido, ni ambiente de fútbol. Como si enfrente no estuviese uno de los templos más importantes de la historia del deporte.
Miércoles por la tarde. Inicios de mayo. Una calle desbordada, en la que no cabe ni una persona más. En la que varios chicos se suben a una farola para cantar, donde llueven las botellas de cerveza y de repente carga la policía. Hay gritos, pirotecnia, agobio, emoción. Justo antes de unas semifinales de Champions, entre el Real Madrid y el Bayern.
La gente echa a correr en dirección al estadio blanco, agolpándose entre la muchedumbre, con cargas policiales, disparos, pelotas de goma. Miedo, tensión. Los cánticos no cesan. "Por animar a nuestro Real", retumba. La ambulancia se lleva a varios hombres con heridas en los ojos, gases lacrimógenos. Hinchas merengues subidos a coches. "Esto es un descontrolado. Lo-lo-lo-lo-lo-lo".
Así es la calle Marceliano Santamaría, el lugar donde se congregan los aficionados más radicales del Real Madrid. Antes, durante y después de los partidos del equipo merengue. Con citas señaladas en los días de Champions. Una calle con dos caras: la de las jornadas de fútbol y sus tiempos más tranquilos, como en una tarde de viernes.
"Vivir una previa de un partido del Real Madrid en Marceliano es algo que no se olvida. Te juntas con tus amigos para animar a tu equipo. Lanzas petardos. Llevas tus bengalas. Es sentir de verdad el Real Madrid", cuenta a Relevo un asiduo a esta calle colindante con el Santiago Bernabéu. Y añade: "Los que se quejan, ya saben lo que hay. Que se vayan a vivir a otra parte de Madrid".
El testimonio de los vecinos de Marceliano
Muchos vecinos se quejan de lo que ocurre en esta calle los días de partido. Por el ruido que se genera en Marceliano Santamaría, los restos de basura, el daño al mobiliario urbano. Y en Relevo hemos visitado la zona para conocer la opinión de los que viven allí y de sus comercios.
"Es verdad que la calle se queda hecha un Cristo cuando todos se juntan aquí a animar. Pero también es verdad que los operarios de limpieza la dejan perfecta cuando acaba el partido. Es más, antes de que terminen los encuentros ya empiezan a trabajar y lo limpian con mangueras a presión. Lo dejan muy limpio", confiesa una trabajadora de uno de los bares de la calle Marceliano Santamaría.
Otro vecino, acompañado de su mujer paseando al perro, describe los mayores problemas de vivir en Marceliano. "Lo peor es el tema del olor. Toda la gente que orina e incluso defeca por la zona. Hace que sea muy desagradable los días de partido. Aquí en Marceliano para los vecinos se sufren más los partidos que los conciertos, ahora que hay tantas protestas. De los conciertos casi ni nos enteramos", explica a Relevo un hombre que prefiere no dar su nombre.
Algunos vecinos del barrio han aprovechado la coyuntura de denuncias contra los ruidos del Santiago Bernabéu para reivindicar lo que sufren también en Marceliano Santamaría. Y lo mezclan con los decibelios de los conciertos en el nuevo estadio impulsado por Florentino Pérez. "Esto era para el fútbol, no para más. No es nuestra culpa que no esté insonorizado", comenta un vecino a Relevo.
Otros, en cambio, no se quejan. Un grupo de chavales jóvenes reunidos en Marceliano defienden al Real Madrid. "A mí me gusta que haya ambiente en mi barrio. La mayoría de la gente que protesta son personas mayores, y muchos de ellos ya se han ido del barrio. Además, que haya tantas cosas aumenta la seguridad y los negocios del barrio", argumentan.
Una camarera de los primeros bares de la calle responde a la primera. "Eso que decían que el concierto de Karol G iba a dar 300 millones… no sé yo dónde llegaron. La gente aquí en Marceliano sólo entraba para comprar en los chinos. Supongo que ellos sí se habrán forrado".
De entre todos los testimonios, un patrón común: todos querían hablar y ninguno dar su nombre. Y muy poca unanimidad. "Hay mucha gente contenta por la anulación de los conciertos hasta 2025", cerraba otro vecino. Pero otros entendían que se hiciesen, y no les disgustaba. En Marceliano Santamaría, la calle de los ultras del Real Madrid.