Mateu Lahoz se retira con espectáculo, lágrimas, pasillo y su lado más familiar
El árbitro estuvo acompañado por su familia y se despidió de todos al descanso... pero volvió en la segunda mitad.

Antonio Mateu Lahoz es una de las grandes despedidas de esta Jornada 38 de LaLiga Santander.El Comité Técnico de Árbitros le designó para el Mallorca-Rayo en Son Moix, con la séptima plaza en juego. Es el último partido de una carrera de leyenda, convirtiéndose en uno de los colegiados más icónicos del fútbol español, que también ha arbitrado fases finales de Mundiales. Tras el final del partido, fue homenajeado por todos los futbolistas, con un emocionante pasillo, en el que no pudo contener las lágrimas. Al otro lado le esperaban su mujer, hijos y madre, con los que se fundió en un abrazo ante la atronadora ovación de Son Moix.

Antes, decidió despedirse con su habitual personalidad en su último partido al descanso. Al señalar el pitido final comenzó a despedirse de la grada y de sus asistentes, presunta señal de que no saldría tras el entretiempo. Pero sí salió y completó el encuentro, como no podía ser de otra manera.

La realización había mostrado imágenes de su familia emocionada en la grada. Él se mantuvo firme, sonriente, como es habitual. Pero ese gesto de despedida dejaba entrever que pondría fin a su carrera en el arbitraje tras los 45 minutos. No fue así. Antonio Alberola Rojas, hermano de Javier, colegiado de Primera División, esperaba su oportunidad, pero Mateu siguió. Quizás tanta gestualidad se debe a que le estuvo siguiendo una cámara durante su último baile, para contenido audiovisual que se mostrará a los aficionados a posteriori.
Alberola Rojas, nacido en 1990, es un habitual en el fútbol modesto y hasta ahora no había tenido la oportunidad de probarse en LaLiga Santander. Tampoco se lo permitió Mateu Lahoz, pese a que se había despedido personalmente de él al descanso. Un gesto, no obstante, que bien representa lo que ha significado para el deporte español a lo largo de estos años: un árbitro con personalidad, con una toma de decisiones que no deja indiferente a nadie y, sobre todo, con un carisma suficiente como para ser reconocido nacional e internacionalmente.

Así fue el adiós de un Mateu Lahoz que quería continuar, pero que chocó de frente con una decisión de Medina Cantalejo. También optó por poner fin a la trayectoria de Del Cerro Grande, que se despidió en esta jornada final. El presidente del CTA tiene potestad para dictaminar qué árbitros continúan y cuáles no y en esta ocasión optó por poner fin a la carrera. Antes, los 45 años suponían una jubilación forzosa para ellos. Pero en julio de 2021, se ejecutó un cambio de normativa que ya dejaba a los colegiados decidir si seguir o no como profesionales, aunque siempre bajo la supervisión del Comité.

La intención de Mateu era seguir al menos una temporada más, pero no pudo ser. De hecho, quería decir adiós con el Celta-Barcelona, de pelea por evitar el descenso y con el campeón implicado. Se le asignó el Mallorca-Rayo, que disfrutó como el resto. Y mostró a ojos del mundo que era el día de su adiós. Se despidió al descanso, se mostró más gestual que de costumbre y volvió a hacer el ritual tras el pitido final. El adiós de mucho más que un árbitro.