11-1: recordando la mayor goleada en un Madrid - Barça que cambió la historia
El partido se disputó en un ambiente muy hostil y provocó la dimisión de los dos presidentes y la llegada de Bernabéu.

El del 13 de junio de 1943 fue un Clásico histórico. Por todo: por lo que sucedió tanto dentro como fuera del terreno de juego, por lo que ocurrió antes y después y por lo que supuso deportiva e institucionalmente a ambas entidades. No fue un encuentro de Liga, sino de Copa. Concretamente, la vuelta de las semifinales tras el 3-0 en Les Corts. Un marcador que el Real Madrid neutralizó en 32 minutos. Al descanso, 8-0. Al final, 11-1, la que es la mayor goleada en un Madrid - Barça hasta la fecha.
Clima hostil
Más allá de pasar a la historia por el resultado, aquel Real Madrid - Barcelona es, también, conocido por el clima de tensión que lo rodeó. Con el final de la Guerra Civil reciente y en plena posguerra, se respiraba un ambiente hostil que alcanzó al fútbol. Las crónicas de la época relatan lo que se vivió en Chamartín, pero, además, dónde empezó todo. El ambiente beligerante hacia los azulgranas en el feudo blanco fue consecuencia del partido de ida, un encuentro caliente tanto fuera como dentro del terreno de juego.
Las hostilidades se iniciaron con el comportamiento de los aficionados barcelonistas, que recibieron al Real Madrid en un ambiente adverso. De hecho, el Comité de Competición impuso al Barcelona una multa de 2.500 pesetas por los incidentes de sus espectadores en Les Corts. Así pues, estaban reunidos todos los ingredientes en Chamartín para una remontada épica. Y vaya si lo fue. El Barcelona sucumbió ante la 'encerrona' blanca, con un público totalmente volcado con su equipo y que pitó al Barça con los cerca de 20.000 silbatos que se vendieron en la previa.
Un doblete de Pruden y un tanto de Barinaga igualaron la eliminatoria en 32 minutos. Ambos firmaron el hat-trick antes del descanso, con Alonso y Alsúa anotando los goles que colocaron un sonrojante 8-0 en el luminoso tras los primeros cuarenta y cinco minutos. En el segundo tiempo, Alonso, Botella y el póker de Barinaga ampliaron al 11-0, marcador que Mariano Martín maquilló en los últimos compases.
Ambos presidentes abandonan el cargo
Pese a la goleada jamás vista en un Clásico, no hubo grandes efectos colaterales en el Barcelona, deportivamente hablando. Su técnico era, y lo siguió siendo durante la siguiente temporada, Juan José Nogués, que colgó los guantes en el Barça e inició su carrera en los banquillo en el conjunto azulgrana.
Las consecuencias más sonadas traspasaron el plano deportivo. El Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol sancionó a ambos clubes con 25.000 pesetas por los incidentes en las gradas. El Real Madrid fue multado por los disturbios de sus hinchas. El Barcelona, sin entender el porqué de la multa, decidió recurrirla. Pero el recurso fue desestimado, por lo que su presidente, el Marqués de la Mesa de Asta, presentó su dimisión "con carácter irrevocable" en una nota firmada por él mismo y enviada al presidente de la Federación Catalana de Fútbol.
No fue el único que renunció a su cargo. Antonio Santos Peralba tampoco continuó en la presidencia del Real Madrid. Las crónicas de la época cuentan que la directiva madridista hizo todo lo posible para garantizar la celebración del partido sin incidentes o, por lo menos, para que el comportamiento del público fuera lo más correcto posible, motivo por el que consideraba desproporcionada la multa de 25.000 pesetas (unos 150 euros). De ahí su decisión de apartarse de la presidencia.
Una goleada que cambió la historia del Madrid: llegó Santiago Bernabéu
Los presidentes que entran por los que salen. Josep Vendrell fue el nuevo encargado de liderar el Barcelona, mientras que el Real Madrid quedó a cargo de Santiago Bernabéu, el hombre que cambió la historia del club con su etapa desde 1943 hasta su muerte en 1978. Fueron dos presidentes con una misión social e institucional para empezar el mandato: recomponer la paz y restablecer la buena sintonía entre los dos clubes, muy mermada tras los episodios mencionados.
La iniciativa la tomó Bernabéu, que se dirigió a José Antonio de Albert Muntadas, entonces presidente del Barcelona de forma temporal, en un telegrama en el que restaba importancia a los acontecimientos ocurridos y hacía un llamamiento a la armonía. Los contactos entre ambos dirigentes culminaron en un doble partido por la paz y la amistad. Primero, en Chamartín. Después, en Les Corts. Los dos escenarios se vistieron de gala para recibir a su rival en un ambiente que nada se parecía al del doble enfrentamiento copero. Tras el empate a uno en Madrid, el Barcelona se impuso en la vuelta por 4-0 y levantó la conocida como Copa de la Concordia.