FC BARCELONA

Sólo 12.500 abonados culés reservan asiento en Montjuïc: "Con Messi todo era más fácil"

El traslado del Barça a Montjuïc y la baja solicitud de pases del socio abonado abre un debate entre la masa social azulgrana.

Messi, en el estadio de Montjuïc, ante De la Peña, en un partido de LaLiga, el 7 de enero de 2006. /REUTERS
Messi, en el estadio de Montjuïc, ante De la Peña, en un partido de LaLiga, el 7 de enero de 2006. REUTERS
Lu Martin

Lu Martin

El Barcelona sabrá el próximo 6 de julio exactamente cuántos socios habrán reservado el llamado "Pase Barça Primer Equipo 2023/24", en el Estadio Olímpico Lluís Companys, en la montaña de Montjuïc, para la temporada del forzoso exilio que exige la remodelación del Spotify Camp Nou. Para sorpresa general, sólo 12.500 se apuntaron a la llamada del FC Barcelona. El Barça tiene mas de 140.000 socios. El dato sorprendió al barcelonismo, por ridículo, y abrió un debate sobre los motivos que alejan al culé de Montjuïc de manera histórica. El viernes, Joan Laporta, ante las cámaras de TV3, aseguró que después de rebajar al 50% el coste del pase, tras abrir la oferta a los socios en lista de espera para un abono en el Camp Nou durante tres días y cerrar esta semana la oferta para el socio en general, se superarán los 25.000 compromisos de socios con localidad reservada de cara a la próxima campaña, cumpliendo así las previsiones iniciales y dejando a disposición del club el resto de localidades.

Fachada del estadio Olímpico de Montjuïc Lluís Companys.
Fachada del estadio Olímpico de Montjuïc Lluís Companys.

El Barça había reservado para sus aficionados 27.000 localidades de las 49.000 que dispondrá el recinto temporal. Inicialmente, el club dio derecho preferencial a 80.000 socios con abono del ya desaparecido Estadi, que día a día sucumbe bajo la empresa turca Limak, y tras el malestar expresado por los socios y socias ante los precios inicialmente establecidos, rebajó el coste, que ahora oscila entre los 870 euros (por una Tribuna) y los 360 (del Gol), casi un 25% menos que en el Spotify Camp Nou. La solicitud de pase por zona no significa tener un asiento fijo, se debe confirmar la asistencia seis días antes de cada partido, a través de la app de socios o web y en caso contrario, el club no le asignará localidad. 

En la junta directiva del Barcelona se asume que los datos de solicitud del pase para Montjuïc son "bajos y esperábamos más". Las razones que se advierten son múltiples y en ningún caso se culpa al socio. Las fuentes consultadas son muy comprensivas y hasta justifican que no se haya tenido que hacer, como esperaban algunos optimistas, un sorteo, como ha ocurrido en muchas finales. Seguramente se es más condescendiente en la zona noble que entre el pueblo. Allí, en el palco, en la junta, se asume que los cálculos iniciales en el precio fueron erróneos, pero se reaccionó con rapidez, tras comprobar que no se apuntaba nadie. También se entiende que la necesidad de rentabilizar cada asiento exige un esfuerzo al socio y, por eso, se le obliga a liberar la localidad con una semana de antelación en el caso de que decida no asistir, sin que reciba compensación por ello, siendo el beneficio de la entrada puesta a la venta para el club, pero la necesidad económica así lo exige, algo que se quiera o no, es una gran molestia.

Por supuesto, también se comprende que el cambio de hábito en el camino al partido es tremendo y que echa para atrás. El socio es un animal de costumbres y cambiar el ritual resulta complicado "pero no hay otra solución", se lamentan. Y las restricciones para el uso del transporte privado son grandes –no podrán acceder coches- aunque en ese sentido la junta cree que hay cierta paranoia, dado que el transporte público funcionará a tope. "Ha corrido una idea viciada de que llegar a Montjuïc es complicado, cuando no es así. Los autocares de las peñas pueden llegar, habrá aparcamientos para coches con autobuses lanzadera, zonas de aparcamiento en la montaña para motos y finalmente desde la Plaza España, donde confluyen cuatro líneas de metro, cinco de los ferrocarriles de la Generalitat, no pocas de autobuses y, desde allí, funcionan escaleras mecánicas y lanzaderas. No es tan complicado".

Así que, en resumidas cuentas, la junta que preside Joan Laporta es muy consciente de que el socio es dueño y señor de sus decisiones, pero también sabe que, llegado el caso, "no fallarán al club, porque no lo han hecho nunca". Por eso, el presidente dijo el otro día que están seguros de que en una semana, cuando se haga oficial el recuento de solicitudes, cuadrarán las cuentas: el socio asegurará que la grada sea azulgrana en los partidos y que quede sitio para la venta de localidades, que generen beneficios, y para los compromisos de la entidad con los sponsors.

"El abonado del Barça se ha hecho mayor", razona, siempre sabio, Evarist Murtra, un referente del barcelonismo, le pese a quien le pese. "Somos los mismos que fuimos a Basilea en autocar en el 79 y ahora nos cuesta hasta poner un email. Así que no me extraña. Además, sucesivamente, hemos ido aniquilando el talento y han disminuido las motivaciones", se lamenta uno de los culpables de que Pep Guardiola fuera e entrenador del Barcelona y de que la camiseta del Barça se manchara con el logo de UNICEF.

Como siempre, algo de razón lleva. Según fuentes oficiales, la media de edad del abonado al Camp Nou es de 60 años y el club tiene comprobadísimo que los titulares suelen ceder su localidad, legítimamente, a algún familiar, conocido o al Seient Lliure. De hecho, está calculado que más del 20% del abonado se paga el carnet alquilándolo. De los 148.086 socios, el ultimo censo oficial al que ha tenido acceso Relevo, el 26% son mujeres, algo que para la única señora de la junta, la vicepresidenta Elena Fort, justifica, en parte que haya menos actividad de la que sería de agradecer en la masa social. "Es sabido que las mujeres somos más combativas que los hombres", reivindica al ser cuestionada al respecto.

El mapamundi de la masa social azulgrana es curioso, cuando menos. 56.021 están empadronados en Barcelona, poco más de 75.000 en Cataluña y 11.000, en el resto del mundo, a saber: 3.661 socios afiliados por Europa–en Andorra casi mil, incluido Carles Puyol-, 520 en Asia, 89 en África–sólo 70 en Marruecos-, 576 en América–la mayoría en USA- y 18 en Oceanía.

Algunos socios se quejan de que los horarios influyen mucho al condicionar la voluntad del socio. La junta admite que está negociando con la Federación para tratar de encontrar una solución y que aceptando que, en algunos casos-léase partidos gordos, como los Clásicos o los duelos contra el Atlético, el Athletic, el Sevilla o aquellos que tengan un alto nivel de audiencia-, comprenderían horarios nocturnos; en otros entenderían que sería de gran ayuda jugar a media tarde de los sábados.

En el club admiten que se encuentran trabajando en ello, como están trabajando y, a buen ritmo, en acondicionar el estadio a las necesidades del club–léase zonas VIP, zonas de prensa, áreas interiores para los equipos,…– y está trabajando también para impedir que funcione la reventa y se den imágenes desagradables con partidos en los que las aficiones rivales tengan más presencia que la azulgrana, como sucedió contra el Entraicht de Frankfurt. De hecho, en el Camp Nou, y aunque de forma puntual, se han detectado hasta la venta de abonos infantiles. No sería el caso, porque en Montjuïc no existirán tales abonos para menores, pero a tal nivel ha llegado la "imaginación", llamémosla así, de algunos socios.

En cualquier caso, en la entidad, según transmiten a Relevo, se pretende premiar, llegado el caso, la fidelidad de quienes han retirado el pase para Montjuïc y ya se estudia la manera de premiar la lealtad en el futuro, ya sea con regalos, descuentos en próximos eventos, entradas para el Palau o preferencia en las finales. Seguramente casos como el de Francesc Llobet lo merecerían. Abonado desde hace 41 años, lleva 43–"antes no pagaba yo", se ríe-recorriendo 120 kms cada partido para ir y 120 para volver a casa y ver jugar al Barça en el Estadi-. Y lo volverá a hacer para subir a Montjuïc. Tiene la teoría de que el abonado del Camp Nou no renuncia a ir al Olímpico de Montjuïc, sencillamente "hace tiempo que ha renunciado a ir al Camp Nou". Lo dice porque hace años que en su zona las caras cambian cada partido. "Sabes que los abonados conservan el asiento porque aparecen contra el "Mandril" (léase Real Madrid) o el día gordo de la Champions, pero el resto del año va algún familiar, al que controlas, y normalmente un guiri que ha comprado la localidad en el Seient Lliure. Pero los abonos son del abuelo, claro".

Estado actual del estadio Camp Nou, bajo las obras a cargo de la empresa turca Limak.
Estado actual del estadio Camp Nou, bajo las obras a cargo de la empresa turca Limak.

«El que no vaya a Montjuïc es que es un señorito»

Defiende que el trabajo del club ha mejorado muchísimo en el control de la reventa, fuera de los cauces organizados por el club o las cesiones ilegales, pero le preocupa que en Montjuïc sea más difícil controlarlo. "La verdad es que éste es otro marrón que se ha de comer la junta de Laporta y estaría bien que el socio le ayudara un poco", defiende. Alcalde del único pueblo que ha dedicado en Catalunya una calle a Johan Cruyff, tiene la teoría de que muchos abonados creen que tener un asiento en el Camp Nou les da derecho a pensar que aquello es suyo, cuando solo es una concesión y deben respetarlo.

Algo parecido piensa Antonio, de la peña Johan Cruyff de Santa Coloma, ciudad del extrarradio de Barcelona. Ha renovado él y su sobrino. "No entiende que lo haya hecho tan poca gente, la verdad" admite. Cree que el socio está adormecido y que le cuesta moverse: "El Barcelonismo es muy cómodo. Le cuesta todo. Aunque al final, el pase lo sacarán todos los que pueden sacarlo entre las tres opciones y llenaremos las localidades, pero la gente está muy bien acostumbrada y el socio es un animal de hábitos". Admite que los accesos no son fáciles–"se lo decía el otro día en el concierto del Bruce a mi señora, aquí costará llegar"– y asume que en diciembre hará frío y que nada es fácil: "No vas a tener asiento fijo, tienes que pedir ir al partido. Somos muy perezosos. A la gente joven le cuesta. Mi hijo, por ejemplo, tiene 26 años y desde que se ha pirado Messi le cuesta, pero yo creo que al final llenaremos, porque si no…".

"Al final el que no quiera venir pondrá mil excusas", asegura Juan, sentado en el Kiosco Universal de La Boqueria, donde ha trabajado toda su vida. "Yo tengo el pase para ir a Montjuïc. Por supuesto iré a pie. Pero el que no quiera subir al estadio será porque no quiere. Que no me venga con mandangas. Es mucho más complicado ir al Johan Cruyff y las niñas lo llenan, no jodamos", asegura. "He ido al Fabra, al Mini, al Camp Nou y estaré en Montjuïc porque soy del Barça. Y punto. Y el que no, es que es un señorito". "Igual va a tener razón Laporta y dicen que son del Barça y no lo son", se ríe su amigo perico E. M. Porque al final, en Barcelona, siempre aparece un perico a tocarle las narices a un culé, claro. "No pongas mi nombre, que no quiero dar razones a estos, pero en Montjuïc no se vive mal. Hace frío en diciembre, claro, pero es muy fácil llegar. Y nosotros vivimos de puta madre aquellos 14 años. Ganamos dos copas, no bajamos nunca a Segunda y llegamos al récord de socios. Es verdad que el fútbol no se ve muy bien, pero son hábitos. Y de la plaza España a Montjuïc, es un paseíto. Pero por mí, como si no va ninguno, ya ves tú lo preocupado que estoy". Lo único que le revienta a E.M. es que en Montjuïc debutó Messi: "Ese tipo me amargó la vida. ¡Que daño le hizo al futbol!", asegura.

Y entonces, preguntas en la junta del Barça, y resulta que el perico tiene razón. "Con Messi hubiera sido todo más fácil, claro", admiten en el club. Y sí, al final, son hábitos Pero tampoco queda otro remedio que cambiarlos. Montjuïc espera a los culés, les guste o no.