Los secretos de Ernesto Bronzetti, el mejor asesor de mercado que tuvo Florentino Pérez: "En su tumba hay una bufanda del Real Madrid"
Massimo Laureti, periodista y amigo de la familia, comparte un sinfín de anécdotas del que fue asesor de mercado de Florentino o Adriano Galliani.

En el funeral de Ernesto Bronzetti, celebrado en Terni -región de Umbria- en 2016, estuvo prácticamente toda la delegación del Real Madrid. Junto a ellos aparecieron Galliani y Carlo Ancelotti, amigo personal del que fuera, probablemente, el mejor asesor de mercado del fútbol europeo. Se marchaba, con 68 años, un personaje excesivo que llegó a la Casa Blanca desde carreteras secundarias.
"¿Sabes lo que decía de él siempre Italo Allodi? Porque imagino que conocerás a Italo, ya que se trata del primer top manager del calcio italiano… Bien, decía que Bronzetti fue el mejor de todos porque se marchó a España sin hablar nada de español y se inventó un trabajo, que además no ha dejado herederos de renombre". Así de impetuoso se muestra al teléfono Massimo Laureti, colaborador de La Gazzetta dello Sport y amigo personal de Ernesto, el gran embajador de mercado entre Italia y España.
"En la Península Ibérica comienza con el Espanyol. Se hace amigo de Camacho. Les convence para hacer una pretemporada en Norcia (no lejos de Terni). Ese verano del 94, Raducioiu deja el Milán y se marcha con ellos. Luego colabora con el Atlético. Entra en confidencias con Jesús Gil. Llegan Sacchi, Vieri, ya sabes". Es especialmente curiosa, por su dificultad, la de Bobo, entonces en una Juventus que raramente vendía piezas importantes. De hecho, el día antes del traspaso se publicó una entrevista de Luciano Moggi (entonces director deportivo de la Vecchia Signora) desmintiendo rotundamente el fichaje. "Fue una obra de arte -dura y extenuante- de Bronzetti, que al año siguiente se lo vuelve a traer a Italia, a la Lazio, de nuevo por una cifra récord. Sí, ese era él… Solari, del Atlético al Madrid y luego al Inter, ídem con Cambiasso", relata quien precisamente le vio, le vivió de cerca y quien cada quince días visita su tumba en el cementerio. "Sigue la bufanda del Real Madrid".
Sus inicios
La historia de Bronzetti viene de lejos, concretamente en los años setenta. "Él vivía en Venecia y mi padre era el responsable de la cantera de la Ternana. Somos de Terni todos, incluido él. Cada vez que hablaba con Ernesto le decía que ojeara futuros talentos para traerlos al club", recuerda Massimo Laureti. "Luego la entidad quiebra, pero Bronzetti la salva gracias a un empresario siciliano (Gaspare Gambino)". Ahí comienza a hacerse un nombre, a poner las bases de los rascacielos.
Inicia como mánager deportivo del Dolo Calcio (club de Venecia; Serie D) y se afianza, ya en los ochenta, en clubes como Cavese, Palermo y Foggia, donde estuvo involucrado en el escándalo Totonero (apuestas ilegales, 1986) provocándole una expulsión de tres años. Supo rehacerse a mitad de los noventa, cuando se convierte en agente FIFA e idea traspasos imposibles, principalmente entre la Serie A y LaLiga. Porque sí, harto de un país que consideraba monocorde, el gurú del mercato se marcha a España para multiplicar panes y peces.
Cansado de inventarse jugadores, de salvar clubes, de llevar al modesto Cavese casi a jugar en Primera, Bronzetti tira de picardía y "haciendo uso de su simpatía rápidamente entra en simbiosis con los presidentes más importantes del fútbol español". El resto es historia moderna de un deporte que también se sostiene en zonas grises donde la argucia -y el anti romanticismo- son necesarios para que perdure y se adapte al frenetismo de los nuevos tiempos.
Siete Balones de Oro
Lo curioso es que no todos fueron aciertos en el currículo de Néstor, como lo llamaban en España. César Gómez a la Roma, Javi Moreno, Chamot o Contra al Milán, Mendieta a la Lazio por noventa mil millones de liras o el fallido fichaje de Eto'o por la entidad giallorossa supusieron sus primeros flop. Simplemente se estaba cociendo a fuego lento lo que vino después. Los traspasos de los Balones de Oro, muchos de ellos campeones de Europa: Kaká, Rivaldo, Zidane, Ronaldo, Ronaldinho, Figo o Stoichkov, que lo llevó al Parma desde el Barça, y al revés.
Moisés acaba de abrir las aguas del mar Rojo. "También se materializaron Beckham en rossonero, Ancelotti del PSG al Real Madrid, Antonio Cassano e incluso Toni Kroos", subraya Laureti. "Sí, junto con Giovanni Branchini (histórico representante), hizo posible que el alemán vistiera de blanco", recuerda.
El día de su entierro, según cuenta Massimo Laureti, no pudo acudir Florentino Pérez a la ceremonia solemne celebrada en la Iglesia de Sant'Antonio, en Terni. Al parecer, el presidente blanco se encontraba en Estados Unidos, donde iba a ser operado de una hernia cervical. Quienes le conocían, y Pérez era uno de ellos, decían que en la mesa comía lentamente y casi pedía permiso para reflexionar en voz alta sobre sus ideas de fútbol: "La comida hay que masticarla bien, y el balón… El balón hay que aprender a pasarlo como Dios manda. Esa es la clave".
Era en esas largas sobremesas en las que se fraguaba y cocinaba todo. Como decía Picasso, la inspiración siempre existe, pero te tiene que pillar con un pincel en la mano y delante de un lienzo. Pero Picasso sólo hubo uno. "Es que lo de hoy son más que nada representantes mediáticos y no asesores". Es el matiz donde se esconde la esencia de la obra.