Palanca, 14 años después de 'su' Clásico: "Mi calidad de vida es baja, no puedo ni correr y tendré que llevar prótesis"
Se estrenó de casualidad en un Barça-Madrid en 2008, erró ante Valdés y todo cambió. Ahora vive en Bali, retirado, pero recuerda su gran día con la misma ilusión.

Miguel Palanca (Tarragona, 1987) es uno de los privilegiados que alguna vez jugaron un Clásico. En su caso, la oportunidad le llegó sin esperarla. Una sanción con el Castilla, la llegada de Juande, una lesión de Sneijder y las urgencias del Real Madrid le permitieron saltar al Camp Nou sin tiempo de ponerse nervioso. Con 0-0 tuvo una ocasión inolvidable, Valdés le frenó y, desde entonces, aquella noche de gloria comenzó a torcerse distanciando a este madridista, criado en el Espanyol, de la que fue su casa.
Tras pasar por Espanyol, Castilla, Real Madrid, Castellón, Elche, Numancia, Adelaide United, Nàstic, Korona Kielce, Anorthosis, Goa6, Andorra y Real Avilés, hoy vive con su mujer y sus tres hijos en Bali (Indonesia), donde ha huido de las huellas y secuelas que deja el fútbol en alguien que se ha tenido que retirar hace dos temporadas por una grave lesión en el fémur. Emprendedor, con menos peso que cuando jugaba tras hacerse de manera estudiada vegetariano, está planteándose más que nunca ponerse una prótesis en esa cadera izquierda maltrecha. Habla con Relevo con la pasión de un futbolista. Porque uno, hasta que muera, siempre lo es.
Semana de Clásico... ¿Qué te viene a la cabeza?
El recuerdo del que jugué yo. Nunca se me olvidará lo que viví aquel día. Es lo más importante que he conseguido en mi carrera, debutar con el primer equipo del Madrid en el Camp Nou.
¿Sabes quién es el futbolista que más Barça-Real Madrid ha disputado?
¡Uf! ¿Casillas?
No. Han sido Ramos y Messi, con 45. Te lo pregunto porque normalmente, cuando llega un partido de este nivel, nos solemos acordar de los máximos goleadores, los que más han jugado… Pero, entre medias, hay historias muy peculiares de profesionales que sólo han gozado de un minuto (Lucas Silva, Cuenca...) o de un encuentro. Tu caso siempre está en la memoria porque te pudo cambiar la vida.
Pues sí. He jugado toda mi vida a un alto nivel, en numerosos equipos, en varios países… Pero por lo que más se me ha recordado es por esos 54 minutos. El canterano del Madrid que debutó ante el Barça. Siempre me ha perseguido.
¿Perseguido? ¿Te da coraje que te recuerden más que nada por ese día o es un orgullo para ti?
Yo siempre me lo he tomado como algo súper positivo, sobre todo cuando va pasando el tiempo. Y ahora, que estoy retirado, te das cuenta de lo difícil que es conseguir eso. Pese a tener que aguantar la típica broma de 'si hubieras metido aquel gol...'.
Si hubieras metido aquel gol… ¿Qué hubiera pasado?
Nunca se sabe. Tengo la sensación de que quizá hubiera tenido alguna oportunidad más en el Madrid. Si hubiera metido un gol aquella noche, a lo mejor no hubieran fichado a Faubert y yo hubiera tenido más chance. El club pensaba fichar a algún extremo en ese momento o hacerme ficha a mí del primer equipo porque yo en Champions no podía estar inscrito siendo del filial. Hubiera hecho dudar. La primera opción de Juande era fichar a Valencia, del United, pero no vino. Buscaban a otro. Si hubiera acertado ante Valdés... Que mi carrera hubiera sido mejor o peor, no lo sé, porque es que al final ha sido la que ha sido por mi nivel. No porque yo hubiera metido aquel gol, luego hubiera metido 30 en Segunda. Para jugar diez años en el Madrid tienes que tener algo súper especial. A la larga no creo que mi carrera hubiera variado muchísimo.
¿Aquel Clásico fue un punto de inflexión en cuanto a la fama?
Tengo que ser muy honesto: no noté un gran cambio al principio. Simplemente yo era un centrocampista del Castilla. Los forofos del fútbol te reconocen y sobre todo en mi ciudad, Tarragona. Ves que cuchichean de ti algunos, pero no fue una sensación de ir por la calle y no poder ni caminar. Se me ha respetado mucho. Eso sí, después del partido me llamó todo el mundo.
¿Más que cuando te has retirado?
Sí, sin lugar a dudas…
Igual lo necesitabas más ahora.
Tampoco he necesitado nunca ese calor. Con la familia y los amigos basta. Lo que pasa es que el ser humano tiende a valorar sólo lo que es momentáneo. La gente, por ejemplo, ya ni piensa en Isco y es un jugador espectacular que lo ha ganado todo. Para mí, que se me recuerde por aquello, es un orgullo. No he tenido la suerte de consolidarme en el Madrid, ya sea por por cualidades, por momentos, por una suma de todo. Pero lo acaricié, lo toqué y eso no me lo van a quitar nadie. Ni las botas que guardo ni la camiseta que me regaló Raúl, mi ídolo.
Eres muy joven aún y, además, te veo especialmente fino... ¿Qué pasó para que te retiraras con 33 años?
Me cuido mucho. Soy vegetariano desde hace tres años. Miro mucho la comida, hago deporte, el que me permite la lesión, y tener salud es súper importante. El tema de la dieta lo llevo a rajatabla. Las horas de sueño me gusta cuidarlas. Con la última lesión, bueno, tuve una cuesta abajo en la vida.
No lo sabía. Me interesa más saber cómo estás que el Clásico al que podemos volver luego.
Fue en mi última etapa en el Real Avilés, en Tercera. Tuve una caída bastante jodida. Salté a por un balón, me abrí de piernas y me cayó un rival encima de la izquierda. Me rompió la cabeza del fémur por dentro. A priori parecía que iba a estar dos o tres meses de baja, que se iba a regenerar ese hueso y podría volver a jugar. Pero el doctor Rodas ya me dijo en el primer momento que podría complicarse por la zona que es. Yo intenté hacer todo lo posible por recuperarme. Fui a ver a los mejores doctores, estuve tratando con fisios y al final ese hueso nunca se ha regenerado y deparó en una necrosis. Vamos, que tengo una lesión en la cadera crónica de por vida, que la única solución que tengo es, después de intentarlo con factores de crecimiento, ácido hialurónico, células madre y demás, ponerme una prótesis de cadera. Pero no para jugar, para tener mejor calidad de vida. La que tengo es baja.
Ya lo siento.
Intento hacer todo lo posible por estar bien, de ahí lo de tener ese cuidado con mi cuerpo. Prácticamente todos los días hago ejercicios para trabajar el glúteo mayor, para intentar sostener con los músculos que hay alrededor de la cadera lo máximo posible. Pero la realidad es que tengo muchos dolores. Hay noches que me cuesta mucho dormir. Cuando paseo con mis tres niños sufro muchísimo. Es algo con lo que ya he aprendido a convivir. Al final es un dolor más en mi cabeza, como muchos otros, como cuando competía para que el compañero no me comiera la tostada. Tengo 35 años y soy muy joven para una operación de cadera, pero debo empezar a planteármelo. Operarme y ponerme una prótesis.
¿No puedes ni hacer carrera o jugar un partido de pádel?
Impensable. A mí me gustaba muchísimo el pádel. He probado alguna vez. Necesito tomarme Voltaren, Ibuprofeno, lo que sea... Y luego es que no puedo ni sentarme, ni levantarme. A lo único que me limito es a hacer spinning, que no tengo impacto. Y así llego a esas pulsaciones que notaba cuando jugaba, que al final es lo necesito. Al golf también juego, que competitivamente es lo más parecido que veo al fútbol, pero tengo que ir con buggy y no puedo estar caminando. Mucho pilates. Y ejercicios de gimnasio sin dolor. Tener tres hijos también es buen ejercicio… El más exigente que existe, una locura, y encima no está remunerado. Nadie te prepara para eso.
¿Cuánto pesas ahora?
Un kilo menos de cuando me retiré con 68 kilos.
¿Y cuánto pesabas el día del Camp Nou?
Como 71 o 72 kilos. Miras las fotos de aquel partido y una de ahora y se nota. Cambiar a la dieta vegetariana ha sido la clave. Además, no tomo azúcares, no tomo ultra procesados, eso hace que el cuerpo por sí solo se vaya al peso natural. Desde que soy vegetariano peso lo mismo. Haga más o menos ejercicio.

¿Por qué ese cambio tan drástico?
Siempre he sido un loco de la alimentación y he trabajado con nutricionistas. Yo creía que lo hacía muy bien. Típica pasta blanca, pavo, pollo, tostadas de harina blanca... Empecé a investigar y ha llegado un punto que lo único que quiero es estar bien por dentro. Me encanta comer. Para mí, un steak tartar era brutal. A mí no me cuesta nada renunciar a ello porque yo veo la comida como fuel para mi cuerpo. Cuanto mejor fuel le ponga a mi cuerpo, más y mejor va a rendir.
No te tomas una copa ni bajo amenaza de muerte.
Nunca he sido de tomar copazos. A mí me ha gustado, sobre todo al principio, los mojitos. Y luego gracias a Rivera, el mítico Riverita el que jugó en el Levante y el Betis, la cerveza. Recuerdo que él nos la empezó a introducir. El tío vino al Elche con 35 años, se las sabía todas y era una auténtica máquina. El que más corría. Y dije bueno, 'si este está así, le daré una oportunidad a la cerveza'.
¿Está mentalmente preparado un futbolista para retirarse?
Para nada. Y eso siempre lo hablas con los amigos del fútbol. Yo sigo teniendo relación de mi época en el Madrid con Marcos Alonso, Agus, Marcos Tébar, Tomás Mejías, Acuña y Alberto Bueno. A mí me vino una lesión y es diferente. Me levanto por la mañana, pongo pie en el suelo y ya veo que no puedo jugar. No es eso de quiero jugar pero no hay nadie que me quiera. Eso es más difícil aún de aceptar. Al final yo empiezo a caminar y pienso que aunque me llame mañana el Madrid, no podría. Bueno, si es así, voy aun estando cojo… Pero no voy a negar que el futbolista nace por el fútbol y se muere por el fútbol. La carrera se acaba y tienes luego una vida por delante muy larga. Sigues siendo una persona. Yo no he trabajado con psicólogos ni nada, porque soy bastante fuerte. Pero entiendo a otros que lo necesitan porque es muy duro.
¿Qué echas de menos más que nada?
Llegar a un vestuario, tener un objetivo. Lo que estoy intentando aceptar es interiorizar que no hay nada que se parezca al fútbol. Estoy con varias ocupaciones en Bali, de inversión de villas y alquiler turístico, que al final te roba mucho tiempo. Luego también he montado una empresa para viajes de lujo aquí con el golf de por medio. Para españoles. Estoy intentando ocuparme para no preocuparme.
"El futbolista no está preparado para la retirada. No necesité psicólogos, pero entiendo a los que sí. Ahora estoy intentando ocuparme para no preocuparme"
Exjugador del Real Madrid¿Qué fue lo más duro de colgar las botas?
El primer año fue durísimo. Incluso yo en mi casa era diferente, no me daba cuenta. Una de las grandes razones por venir a Bali fue por romper con todo, porque Tarragona me estaba haciendo cada vez más pequeño y me veía desubicado. Soy el más competitivo del mundo. He sido educado desde niño a ganar, ganar y ganar. Y la vida la veo igual. Todos los remedios que he puesto no han servido para recuperarme y, cuando dejé el Avilés, porque yo era uno de los salarios altos del club, ya empecé a pensar en lo que te depara el futuro. Empiezas a sentirte perdido. Dejas a los niños en el cole y qué haces. Es delicado. Entiendo a los que caen en depresiones, en rutinas malas, en vicios o en intentar vivir cosas que como futbolista no has podido porque tenías que estar ahí al pie del cañón. Lo entiendo perfectamente.
No sé si todo esto te hace sufrir al ver fútbol y prefieres hacer otra cosa.
No tengo ningún problema. Veo mucho menos por el cambio horario. Con el Mundial sí que hice esfuerzos. Me ponía la alarma. Cuando vivía en Tarragona, he ido dos veces al campo del Nàstic y ahí sí que sí que lo he pasado mal al oler el césped. Yo no me he podido retirar de una forma natural. Fui a un partido un día y, sin esperarlo, se acabó. Viéndolo por la tele no lo paso mal. Aparte, recuerdo la última Champions del Madrid que disfruté con una barbaridad.
¿Más que en tu estreno de blanco en el Camp Nou?
No tanto.
¿Cómo viviste los días previos a ese 13 de diciembre de 2008?
Llegó todo de sopetón. La jornada anterior jugamos con el Castilla en Cartagena, donde vi la quinta amarilla. Yo no iba a jugar el siguiente fin de semana. El primer equipo se había enfrentado al Sevilla y perdió 3-4. Bajas, sanciones, lesiones... Schuster estaba en el alambre, hizo la famosa rueda de prensa en la que dice que es imposible que ganemos en el Camp Nou en el próximo partido. Y automáticamente le echan. Es el Madrid. Fuera. Fichan a Juande Ramos y se estrena en la Champions. Ganan y el jueves hacen sesión más intensa con los suplentes mientras los titulares recuperan. Al ser poquitos los que juegan menos, con las lesiones y demás, complementan el partidillo con jugadores del Castilla. ¿Quién sube? Los que no cuentan en el filial o los que no van a jugar. Entonces subimos dos o tres. Así llego yo.
¿Primeras sensaciones?
Pues imagínate. Entrenar con mis referentes. Juanjo Maqueda me dice, 'Miguel, al primer equipo'. Guau. Voy a disfrutar. Se me dio bastante bien y metí varios goles. Al terminar, bajo al vestuario del Castilla y yo, súper feliz, me voy a casa sin más. Llega el día siguiente el entreno del Castilla y es cuando Maqueda llega otra vez y me dice 'Miguel, al primer equipo'. Eso ya es diferente, esto ya no es a rellenar. Me voy a entrenar con el primer equipo. El partido ante el Barça era el sábado, así que se viajaba ese viernes por la noche. Entonces, durante la preparación de la estrategia, Juande me hace lanzar unas falta y todos y dije 'hostia'. Salgo del entreno y es cuando ya empiezan varios periodistas a decirme que voy a entrar en la convocatoria. Pensé: 'Si ellos saben algo, quizás suena la flauta'. Y sonó. Fuimos varios. Agus, Chema Antón, Alberto Bueno... Recuerdo que me dieron un traje que era de Balboa del año anterior o de Soldado. No sé de quién, pero me iba enorme. Daba igual. Me lo remangué y tan feliz.
"Entré en la lista para Barcelona. Me dieron el traje de Balboa o Soldado; me iba enorme pero me dio igual, me lo remangué y tan feliz"
Exjugador del Real MadridJuande tenía que hacer descartes aún. ¿Con quién vives toda esta incertidumbre en la habitación?
Estábamos en habitaciones individuales. Y no me gustó la experiencia. Con el Castilla era en parejas y era mucho mejor. Mi compañero siempre era Agus, central y capitán. Soy una persona que necesito estar hablando, necesito estar compartiendo el sitio, estar jugando. Echar un póker con todos en nuestra habitación.
Empieza la inquietud.
Estábamos todos en una nube. Sólo con viajar ya era suficiente para nosotros. Encima mi familia es de Tarragona. Me vinieron a ver. Ya hubiéramos firmado estar solo en la lista. Vamos a ver un partido desde una posición espectacular, pensábamos. Pues así me lo tomé. Evidentemente quería entrar en la lista más que quedarme en la grada. Normal, Y ¡zas!, entro en la lista. Una alegría inmensa. El once lo dieron en el hotel antes de salir hacia el campo. Yo esa noche es que no estuve ni nervioso porque sabía que no jugaría, simplemente estoy aburrido. La duda era o me voy a la grada o me voy al banquillo. Estaba muy relajado. No eran aquellos nervios de que no puedes ni comer.
¿Y al llegar al estadio?
Quería hacer de todo en el calentamiento. Rondos, pases, tiros… Estaba chorreando de sudor. Recuerdo que hablé con Piqué. Lo saludé, nos habíamos enfrentado con Barça y Espanyol. Y jugamos juntos en la selección catalana. Coincidimos y estuvimos ahí un rato charlando, pero poco rato, porque yo lo que quería era jugar. Recuerdo estar ahí en el rondo con Saviola, Javi García, Van der Vart… Disfruté muchísimo. Fuimos para para el vestuario, grito de guerra, salimos y empieza el partido. Me acuerdo que estaba comentando una jugada del primer tiempo con Alberto Bueno y de repente…
….
No no me di cuenta ni que Sneijder se había lesionado.. Yo sabía que iba tocado. Marcos, el segundo de Juande, me dice: 'Miguel, corre que sales'. Y dije en voz alta: 'No jodas'. Si es que no me dio tiempo ni a calentar. Tuve que ponerme las espinilleras rápido, que yo normalmente en el banquillo siempre he tenido las espinilleras, pero ese día tenía claro que no iba a jugar. Con el banquillo que había y la situación complicada del Real Madrid, con una distancia de puntos muy grande, en el Camp Nou y demás... Pero me tocó a mí. Cuando me quise dar cuenta estaba ya en el campo. Esos siete, ocho o diez minutos iniciales no sé ni dónde estaba. Creo que no me llegó ningún balón.
¿Juande no había hablado personalmente contigo antes?
Nada. En Valdebebas me dijo lo típico: 'Hola, ¿qué tal? Él acaba de llegar y se estrenó en un partido europeo. Bastante tenía. Y antes de saltar al Camp Nou recuerdo que me daba unas indicaciones para que ayudase a Míchel Salgado porque teníamos enfrente a Abidal y creo que a Henry. Me dijo, escucha mucho a lo que te digan todos, pero ni lo sé. Había un ruido gigante que no se escuchaba nada. Aunque yo decía a todo que sí. En el descanso si se me acercó Juande. Y luego Raúl y a Casillas, sobre todo. Y Míchel Salgado diciéndome 'niño, ayúdame mucho, que estos son muy rápidos'. A partir de ahí es cuando ya entro más en contacto con el balón. Me siento muy cómodo y empiezo a tirar hacia adelante. Empecé a hacer mi juego y llega la ocasión de mi vida.
¿Cómo la viviste?
Con mis amigos siempre hago la misma broma. Todo el mundo me dice 'la que tuviste, si la hubieras metido, joder, era clarísima, ¡cómo te cagaste!'. Y yo contesto, 'hostias es que el cabrón de Raúl me tiró una pared muy larga…' (risas). En realidad no tengo mucho ángulo. Es una jugada que hago ver que me voy para el medio, no me siguen y regateó a Busquets. Encuentro a Raúl, hago la pared y cuando me estoy yendo, claro, el balón ya va por delante. Abidal o Puyol ven que me voy a ir ya contra el portero y no sé quién de los dos, no he conseguido verlo nunca repetido en una imagen, me pisa. Hay uno que me pisa y me saca la bota. Yo voy corriendo hacia el balón poniéndome la bota que me la han sacado por el talón. No consigo ponérmela y cuando voy a decidir tengo a Valdés bastante encima. Lo primero que se me ocurre es intentar tirársela por arriba, fuerte, al palo largo, que se vaya abriendo y se vaya alejando. Lo que pasa es que Valdés me cierra muy bien, lo tengo muy encima y me la saca con el pecho. Igual era más fácil por debajo de las piernas. Eso no es lo que más coraje me dio.
¿Qué fue entonces?
A la semana siguiente el Barça fue al campo del Villarreal y Cani tuvo una jugada súper parecida a la mía y le metió una picada brutal a Valdés y le marcó. Después de ver eso dije 'esto es lo que tenía que haber hecho yo'.
"¿Mi ocasión en el Cam Nou? Es que el cabrón de Raúl me la echó larga…"
Exjugdor del Real Madrid¿Quién del primer equipo estuvo más pendiente de ti?
Sobre todo Javi García. Recuerdo también que Guti nos trataba genial, que a mí me sorprendió muchísimo. La imagen que tienes de Guti desde fuera no tiene nada que ver cuando lo conoces. Fue espectacular. Parecía uno como nosotros. Casillas también estuvo muy cercano. Y con lo que se estaban jugando. No era consciente de la magnitud de ese partido para ellos. Recuerdo desde que salimos de Valdebebas hacia el aeropuerto. Nos pusimos atrás en los asientos con Ramos y compañía, y la verdad que súper cercanos, con bromas. Hay una cosa que nunca he contado a nadie y que me sorprendió mucho, que yo no me había dado cuenta en el partido ni muchísimo menos.
Miguel Palanca fue un canterano del Madrid que debutó en un clásico en el Camp Nou en 2008. Imagínate lo cómico del asunto si un tipo llamado Palanca les hace una jugada así este año. pic.twitter.com/Pr1ZwwtATf
— LosGarciaRM (@LosGarciaRM) August 27, 2022
Cuenta, cuenta.
Hace como dos o tres años que me enviaron el vídeo del partido y lo vi repetido entero. Hay una jugada muy curiosa. Todos sabemos cómo es Messi y ahora se lo digo con orgullo a todos mis amigos culés después de descubrir esto. Yo no había sido consciente de que me había pasado. Sacan un córner en corto ya cuando van ganando 1-0 o 2-0 y yo salgo a defenderlo. Y ahí, hay una vez que me quiere regatear Messi, yo le quito el balón. ¡Le robo el balón a Messi! Aluciné cuando vi eso porque yo defensivamente soy muy flojo. Es un arma que tengo con los culés. Fallé una ocasión sí, pero yo he robado a Messi un balón. Me alegra mucho y eso me hace recordar aquel partido con mejor sabor de boca. Aún guardo en mi casa de España aquellas botas con las que jugué.
"Fallé el gol de mi vida, sí, ¡pero le robé un balón a Messi!"
Exjugador del Real MadridLa gente te conoce por ese día, pero tú ya habías debutado en Primera con Valverde. ¿Cuál es más especial?
Para mí es súper especial haber debutado en Primera con el Espanyol. Piensa que yo llego al club con siete años y que salía del colegio a las 17:00 de la tarde y un taxi me llevaba a entrenar a Barcelona y me devolvía luego a Tarragona. Cenaba en el coche y en ese taxi hacía mis deberes y llegaba a casa casi dormido. Y así tres días a la semana. Cuando llego al Espanyol me tiro tres años en el Alevín A porque no había categorías más inferiores. De hecho, tengo un récord: soy el futbolista que más torneos de Canal Plus disputó. Fui tres ediciones seguidas más la del torneo internacional que hicieron.
¿Entonces eres madridista o perico?
Yo soy del Madrid. Le tengo un cariño especial al Espanyol. Quiero que gane, y miro sus resultados con atención, pero no soy un fiel seguidor. Es mi segundo equipo.
Lo más raro de toda tu historia es que después del Clásico juegas un par de partidos más y acabas cedido en el Castellón…
Igual que tuve la oportunidad de que contaran conmigo para el Clásico, tuve mala fortuna de que después del Clásico llegó el parón navideño. Entonces todo se enfría y se abre el mercado. El Madrid está en una situación horrorosa. No sé si nos fuimos a 12 o 15 puntos después del Camp Nou. Intentan fichar para intentar calmar un poco al aficionado e intentar agarrarse otra vez a la carrera de la Liga. Eso no me favoreció nada. El equipo después lo gana todo hasta el famoso 2-6, está en una dinámica muy buena y vuelven varios lesionados. Robben está a un nivel brutal que incluso le comparaban con Messi. Vino Lass Diarra. Y Huntelaar es otro cambio. Voy quedando en un segundo plano. Tengo 21 años y necesito jugar. Es cuando Lopetegui me llama.
¿Y?
Me dice 'no estás jugando allí, vente'. Para mí bajar al Castilla era dar un pasito atrás. Y al principio le pedí que me dejara disfrutar. Acepta y me concede mi espacio. Pero ya llega un punto que bajo al Castilla. Es muy duro. Esos momentos son complicados. Fue un mazazo grande: de estar en el primer equipo y el Camp Nou a eso. Con todo lo que había vivido: son ruedas de prensa, es afición detrás, gente que te dice que lo bueno que eres, se reúnen conmigo los representantes de Casillas, Raúl, Míchel Salgado... Yo estaba muy centrado. No te voy a decir que me perdí ni mucho menos, pero…
¿Qué pasó?
En último tramo de la Liga sufrí mucho. Empezamos a perder partidos con el Castilla hasta que nos salimos del playoff. Me quedaba un año más de contrato en el Castilla. Me voy de vacaciones y los representantes se empiezan a mover. Me quiere el Zaragoza, el Dépor, el Aris de Salónica pagando traspaso. Yo me olvido. Evidentemente yo lo que quería era ir a un club de Primera. El primer equipo del Madrid sabía que era imposible. De hecho vuelve Florentino Pérez al club, que esa es otra de las condicionantes para que no cuenten conmigo casi nada. Se van Mijatovic y Bucero, que eran los que me habían firmado. Se va Juande, viene Pellegrini, fichan a Cristiano, Kaká, Xabi Alonso, Benzema... Me llama Pardeza y me comunica que quieren que haga la pretemporada con el primer equipo, pero que tengo que renovar un año más de contrato. Entonces le digo: 'Lo que me digas, la cantidad me da igual'. Firmé y entonces me voy a hacer la pretemporada con el primer equipo.
No entiendo. Entonces bien, ¿no?
No, no. Vamos varios canteranos y la idea era mostrarme para venderme. Perfecto, el escenario me encantaba. Empieza la pretemporada y en el último entreno antes de la gira, me lesiono: esguince muy fuerte. Un destrozo. Parecía que iba a ser pequeño. En Irlanda ni entreno. Tengo el tobillo horrible. De hecho me lleva dos meses recuperarme. La opción esa de mostrarme se acabó. Sigo sin querer ir a Grecia y quiero un Primera porque no había estado ni he estado nunca en una primera plantilla con dorsal fijo. Dejo de estar en el primer equipo. Se van a la gira de Estados Unidos. Bajo con el Castilla. Intenté recuperarme, pero claro, el Castilla ha firmado ya jugadores sin contar conmigo. Ficharon a Juanfran por mí. Probé a forzar varias veces y no podía. Y dije, hasta que no esté bien no pienso ni entrenar. Hasta que Ramón Martínez me dice que que no tengo sitio en el Castilla. Evidentemente el primer equipo ya ni hablar, no tengo sitio.
¿Cómo?
En el Castilla no hay fichas. Ya han contado con que yo no iba a estar. Me dicen que si me quiero quedar, porque tengo contrato, tengo que ir a Real Madrid C. Me negué. Considero que es dar pasos atrás y empezamos a tantear. Al final van pasando los días, los equipos van fichando y se van cerrando. El Madrid no quiere cesiones. Todas esas posibilidades se van cerrando. La única opción que tengo el último día de mercado es el Recreativo en Segunda, pero tengo que esperar hasta el último segundo a ver si Camuñas se va y me firman. O el Castellón. Decido no esperar más y digo que me voy a Castellón, cerca de Tarragona, cerca de mi casa. Mi mujer seguía estudiando en Barcelona. Iba a querer. Por aquel entonces era mi novia, la tendría cerca y oye....
Cómo cambia la vida de rápido. Después no te ha dado ninguna pereza moverte e ir al extranjero. Australia, Polonia, Chipre e India. ¿Por qué esa obcecación por jugar fuera y no reivindicarte en España?
Es una suma de muchas cosas. Soy una persona que necesito tener algo más que el fútbol. Después del Numancia, donde las tuve con Anquela porque, aunque es muy buen tío, es muy vehemente y a veces hasta insultaba, sale la oportunidad de lo de Australia. Me llamaba la atención. Tenía 25 o 26 años. Si hacía un año bueno y la rompía en Segunda, igual volvía a Primera, que es la espina que he tenido clavada. Cambiaría el haber estado, por ejemplo, en la primera plantilla del Espanyol uno o dos años y no haber jugado en el Camp Nou.
¿Sí?
De verdad, porque nunca he estado una temporada entera en un primer equipo con dorsal fijo. Además, estaba estancado como jugador de Segunda. Había tocado techo y tenía que salir. Y eso se fue repitiendo. A Australia, que fue la primera aventura, llego con una mentalidad ignorante. Total, en España somos los únicos que saben jugar a fútbol... Allí habrá cuatro canguros jugando. Voy a ir allí y seré el mejor. Me llevé la hostia futbolística más grande en mi vida. Y en otros países luego, igual. Me costó adaptarme al jet-lag muchísimo. Yo venía de Soria, que es Múnich, de un invierno durísimo. De repente me encuentro en Adelaide con un calor sofocante. No di mi nivel en esa primera experiencia. Pero luego volví a recuperarlo y siempre he tenido ofertas.
"Cambiaría el haber estado, por ejemplo, en la primera plantilla del Espanyol uno o dos años y no haber jugado aquella noche en el Camp Nou"
Exjugador del Real MadridAunque parezca Broncano, por hacernos a la idea de lo que se paga en España y lo que ofrecen fuera: ¿Cuál es el mayor salario que has tenido como profesional?
En India también he tenido muy buen salario, pero en Elche firmé muy buen contrato. El mejor. El año que más cobraba quizá estaba rondando los 400.000 euros.
¿Y un futbolista de tu nivel puede vivir después sin trabajar?
Para nada. Todo lo contrario. Yo he tenido suerte y he sido vivo con las inversiones o, al menos, no he perdido dinero. Me ha ido muy bien. Me compré una casa cuando tenía 20 años y la vendí muy bien. He invertido en Bolsa, en gente en la que he confiado y me ha salido muy bien. Y ahora, por ejemplo, me muevo mucho y me va genial. Me compré una casa en Tarragona que la tengo alquilada, que ya te da una seguridad. Pero es como todo en la vida, si no tienes ingresos recurrentes con el dinero que ganabas, te lo fundes súper rápido. Yo he tenido tanta suerte que la única vez que he perdido dinero en Bolsa fue con unas acciones que compré de Bankia cuando salieron. Perdí el dinero y dije pues mira, mala suerte, lo palmamos. Y al cabo de tres o cuatro años se demostró que había sido todo una estafa, pero al cliente no se le había explicado todo lo que había pasado y me devolvieron lo que había perdido más los intereses.

Tus hijos lo agradecerán. ¿Han visto ya videos tuyos de cuando jugabas?
Sí, pero como si nada. Me ven jugar, yo creo que ni me reconocen entre tantos futbolistas y me dicen 'papá, ¿me pones Peppa Pig?'. Les interesan otras cosas. Son un niño y dos niñas, de siete, cinco y dos años.
¿Y te gustaría que alguno de los tres fuera futbolista?
Me encantaría. Pero me estoy dando cuenta de que cuanto más quiero que el niño juegue, menos lo consigo. Quizá le estoy metiendo demasiada presión. Y cuando le he llevado al fútbol, el pobre no lo está disfrutando. La pequeña es pronto para saber si valdría, pero a la mayor le veo cosas buenas. Y ella me sorprende mucho, tienen aún la mentalidad muy cerrada de 'esto es para los niños'. Yo les pongo vídeos de fútbol femenino y les digo 'mira cómo juegan estas chicas de bien, si tú quieres que veamos el fútbol, vamos'. La que más opciones tiene es bastante princesita, le gusta la gimnasia rítmica, pero yo cuando nos ponemos a jugar al fútbol veo que tiene cosas y podría.
Nunca se te quitará el gen competitivo.
Nunca.