Cuando 20 puntos en la cabeza de Rüdiger 'ayudaron' a Felipe Segura a ser el nuevo jefe médico del Real Madrid: "Hay que coser por dentro"
El jiennense terminó de ganarse a la plantilla por su temple a la hora de coser al central. Su carácter cercano y 'futbolero' también influyó para que su 'candidatura' se impusiera a la de Abascal.

El Real Madrid se marchó de vacaciones con el liderato bajo el brazo tras su triunfo agónico en Mendizorroza (0-1). Aunque no todos los componentes de la plantilla podrán desconectar del todo. Más allá de Ancelotti, en permanente contacto con su cuerpo técnico para analizar métricas de esfuerzo y con el club para encontrar una solución al solar en el que se ha convertido la posición de central, el otro hombre que no disfrutará en plenitud de descanso será Felipe Segura.
Ascendido a jefe de los servicios médicos después de que el pasado 12 de noviembre el Real Madrid relegara a Niko Mihic de su puesto por varias crisis de lesionados, algunos roces y demasiadas discrepancias, el jiennense tiene sobre la mesa varios historiales abiertos. Antes de coger los mandos de un departamento siempre bajo el foco, en la enfermería ya estaban (o habían pasado por ella) Courtois, Militao, Güler, Bellingham, Tchouameni, Ceballos o Mendy. Después, el doctor andaluz vio cómo caían Vinicius, Camavinga, Carvajal o David Alaba. Este último se rompió el cruzado y se pierde toda la temporada. Muchos casos sobre los que hacer seguimiento, cada cual con su particularidad.
Un final de año que Segura no contemplaba cuando este verano arrancaba su tercera temporada en el vestuario blanco bajo el paraguas de Mihic. Sin embargo, el divorcio con el médico croata, muy cercano a Florentino Pérez, le eyectó a la silla del despacho. Pero ¿por qué se optó por él, con poca trayectoria en el club, por delante de una opción externa o de la 'candidatura' de Jaime Abascal, en el Madrid desde 2012? Dejando a un lado su dilatada experiencia y contrastados conocimientos médicos, principales razones para darle la confianza, un motivo de peso fue su cercanía con la plantilla. Un grupo de jugadores a los que se terminó de meter en el bolsillo el pasado 11 de noviembre de 2022, cuando le cosió la cabeza a Rüdiger en un partido contra el Shakhtar. Esa noche, Felipe Segura logró el respeto de toda la caseta por su diligencia y determinación con el central.

Recordemos el episodio. Con 1-0 perdiendo en Varsovia, el alemán dio la clasificación para octavos con un gol de cabeza épico en el minuto 95 que acabó en un golpe estremecedor y peligroso, cerca del ojo. Trubin, el portero, se dispuso a despejar de puños el centro de Kroos, pero llegó antes Rüdiger y la cabeza del guardameta impactó en la del germano. La sangre comenzó a manar. Las imágenes impactaron. Segura salió al campo para atenderle, pero no hubo manera de frenar la hemorragia por lo que optó por retirarle a los vestuarios. Con la mano izquierda en la frente del jugador, taponando la salida de la sangre, caminaba con celeridad por el pasillo desoyendo a sus ayudantes: "Felipe, vete al campo. Vete al campo, tío, que nosotros ya nos quedamos con él".
Tumbó a Rüdiger en la camilla ("¡Si me apretáis me duele!", se quejaba el zaguero), pidió el botiquín con el temple de un TEDAX, se quitó la americana, se remangó la camisa blanca, se enfundó los guantes e inició la operación. "Hay que suturar por dentro, le voy a dar primero por dentro", indicó, rodeado de varios integrantes de su staff, las miradas de los jugadores que iban llegando tras finalizar el encuentro y algún grito de dolor de Antonio. "Pegado a la piel, que se esconda el hilo", mandó. Segura le dio hasta 20 puntos. "¿Te mareas?", le preguntó al futbolista cuando éste se incorporó en la camilla. Después de recomendar que le pusieran hielo en la zona ocular, Rüdiger se dirigió al andaluz: "Gracias, doctor". Esa noche, Segura no sólo se ganó el respeto de muchos. También galones.

En el ascenso igualmente influyó su carácter, más cercano y 'futbolero' que el de Jaime Abascal, cuya experiencia en el Madrid es más prolongada, pero su perfil es tan académico como ortodoxo es su trato con los jugadores. Aunque sin duda es un hombre que goza de la total credibilidad en el club y en el vestuario. En Valdebebas desde 2012 como coordinador médico de la cantera y en 2018 ascendió al primer equipo, su nombre cogió fuerza en muchos corrillos del club para coger la bata de Mihic. Se la acabó vistiendo Felipe Segura, protagonista en aquella noche de Champions en Polonia y que tiene por delante la complicada misión de normalizar un departamento con demasiadas convulsiones.