Las memorias de Rafa Benítez: "Un 15 de agosto estaba durmiendo la siesta y al despertarme me dicen que estamos en Primera"
El entrenador del Celta repasa su pasado futbolístico en Relevo.

Tras analizar la situación deportiva del Celta en la primera parte de la entrevista que Rafa Benítez concedió a Relevo, el técnico madrileño repasa ahora toda su carrera antes de llegar al conjunto celeste. En ella, recuerda la inocencia con la que iba a jugar cuando todavía era un niño, su grave lesión a las puertas del Castilla, su ascenso en los banquillos, la corta etapa al frente del conjunto blanco o su marcha a China. Y también aborda la posibilidad de ser seleccionador nacional en el futuro.
¿Cuál es el primer recuerdo futbolístico de Rafa Benítez?
Yo jugaba en el Colegio San Buenaventura, en la zona de Batán, y quedamos campeones de Madrid. Lo recuerdo como algo muy especial. Íbamos juntos en el metro, al terminar los partidos nos daban un bocadillo… y conseguimos el campeonato de escolares de Madrid, que era muy difícil, pero teníamos un campo pequeñito que era complicado para los rivales.
Luego también me acuerdo cuando me ficha el Real Madrid en el torneo social. Hay un torneo en Toledo en el que marco dos goles y mi padre, que iba con el perro, tira a mi hermana de la emoción por celebrarlo… Y esa es mi época de infancia. A partir de ahí ya empieza una etapa de competir y disputar títulos hasta que llega la lesión en la Universiada. Por si me preguntas, yo no era un jugador para ir al Real Madrid, pero podía haber sido un jugador de un equipo de Primera hacia abajo o de Segunda hacia arriba. No lo hice porque la lesión me cogió en un mal momento y al final ya ves que no llegas a esa Primera División que querías, pero no tuve ninguna frustración por ello porque siempre tuve mentalidad de entrenador.
Con 12 años lo fichó el Real Madrid. ¿Cómo fue aquello?
Me acuerdo muy bien. Metí un gol desde el centro del campo y lo viví con una gran ilusión porque yo era del Real Madrid desde pequeñito. Luego, el tiempo te hace no ser tan forofo del equipo y sí de las personas que están en el club. En un primer momento todo lo ves inmenso y grandioso y lo disfrutas sin darte cuenta.
Cuando estaba a punto de llegar al filial se lesionó gravemente la rodilla durante la Universiada. ¿Ha pensado mucho en aquello?
Al contrario. Para ir a la Universiada hay que ser universitario, son como unos JJOO y la experiencia es sensacional. Tras la lesión, no me termino de recuperar bien, pero la experiencia fue sensacional. Era el momento en el que podía ir al Castilla, que te abre otras puertas, pero aún así tuve una oferta, no de manera directa, pero sí el seleccionador me dijo que me podía llevar al Oviedo, aunque yo estaba pensando en el Castilla. Luego no llegas, no das el nivel o no te terminas de recuperar del todo y vas a Parla y Linares, también con lesiones… Pero como siempre tuve claro lo de ser entrenador, la transición fue bastante fácil.
Se licenció e incluso fue investido dos veces Honoris Causa. ¿Cree que ahora los jugadores se despreocupan de los estudios?
Antes se preocupaban poco y ahora se preocupan poco. No éramos tantos los que estudiábamos e íbamos a la Universidad. Es normal, el fútbol te atrae y ahora mucho más y quizás el entorno está pensando en si el hijo sale futbolista y no le fuerzan tanto. Yo recuerdo de mis compañeros que estando en el juvenil había dos o tres trabajando y otros tantos que fueron a la universidad. No había muchos.
¿Cómo fueron sus inicios en Valladolid, Pamplona y Almendralejo?
Pues en Valladolid me afecta mucho el Celta, porque fue la famosa liga de 22. Yo firmo en el Valladolid llevándome chavales que tenía en el Castilla y me los llevo para jugar en Segunda División. Pero como el Celta y el Sevilla habían tenido problemas, se crea la liga de los 22 y el 15 de agosto, estaba durmiendo la siesta y al despertarme me dicen que estamos en Primera. La liga empezaba a principios de septiembre y el presidente estaba nervioso diciendo que había que fichar. Se hace todo deprisa y corriendo y teníamos un equipo que jugaba bien al fútbol pero era muy joven. La gente dice que me destituyeron, pero no que esa liga de 22 me condicionó en Valladolid y también en Pamplona porque en lugar de subir tres equipos iban a subir dos y también hubo prisas. A pesar de eso soy bastante tenaz y poco a poco conseguí ir subiendo.

En Valencia consiguió éxitos irrepetibles. ¿Fue todo de color de rosa?
En todos los equipos en los que te va bien o mal, es imposible que todo sea de color de rosa. Cuando yo llego decían que habían fichado un torero y son cosas que pueden pasar en cualquier sitio. Eso te sirve como experiencia para el futuro y lo aplicas para que esos errores no se repitan en otros equipos. Yo de Valencia tengo un recuerdo sensacional de todo.
A lo largo de su carrera en los banquillos le ha tocado vivir lejos de su familia. ¿Cómo se lleva eso?
Al principio, cuando me tuve que mover, nos llevamos a la familia. Para las niñas, como eran pequeñas, los cambios eran complicados. Mis hijas empiezan en Valencia, pasan a hablar inglés en Liverpool y luego se van a Italia, con lo que tienen que volver a cambiar de idioma, amigos… Es difícil. Al final decidimos que me movía yo y mi familia iba y venía y te tienes que acostumbrar. Lo más complicado fue cuando me fui a China, que está mucho más lejos y te llaman por ejemplo a las 3 de la mañana. Son etapas que tienes que asumir.
¿Qué pasó en el Real Madrid para que la etapa fuese tan corta?
Si miras las estadísticas, porcentajes de victorias, etc, estábamos clasificados para los octavos de la Champions, estábamos a dos puntos del Barcelona en Liga, que luego gana el partido aplazado y serían cinco, y el incidente en Copa, que fue un error administrativo clarísimo. La cosa no estaba tan mal, pero se dan unas circunstancias donde las redes sociales y el entorno se ponen nerviosos y ahí es donde hay que mantener la calma. Nosotros estábamos en la línea de poder competir por cualquier título salvo en la Copa, que la gente se olvida pero fue un error administrativo, no del entrenador.
De aquellos meses se dijo que usted indicaba a jugadores como Modric o Cristiano Ronaldo cómo tenían que pasar o disparar a portería, algo que desmintió. ¿Por qué cree que aparecían esos comentarios?
Porque había que justificar. A nivel de trabajo, metodología y dedicación no podías cuestionar nada y había que justificar otra serie de cosas.
¿A China se fue por el crecimiento futbolístico, por la oferta económica o por todo en conjunto?
Yo en esa época estaba en Newcastle y estaba esperando la llegada de los árabes, que iban a comprar el club y querían hacer un proyecto serio. Como no terminaban de darle el permiso para comprar, en ese momento aparece la oferta de China, que es un proyecto del grupo Wanda, gente muy seria, y la propuesta consiste en formar a un montón de niños y se trabaja desde el fútbol base hasta el primer equipo, que era el Dalián. Como la gente no conoce lo que es Chindesa ve dinero, pero es un poco de todo. Desarrollar un proyecto deportivo en la línea de trabajo que teníamos en España y a la vez sí tienes un salario alto. Nosotros teníamos hasta 15 entrenadores españoles allí. En China se empieza a jugar con 13 años y en nuestro proyecto se iniciaban con seis años porque es donde se podía mejorar aspectos de coordinación. Dos de nuestros chavales llegaron a la selección. Era un proyecto de formación bien pagado y se acabó en año y medio porque el COVID lo cambia todo.

¿Entiende que los jugadores se vayan ahora a Arabia Saudí?
La gente se cuestiona lo de Arabia Saudí y sin embargo luego se juega un Mundial en Catar. Yo entiendo que cada uno es libre de hacer lo que quiera siempre que se respete a los demás. La liga árabe, por ejemplo, es más fuerte que la liga china. Tiene buenos futbolistas y entrenadores, con lo que la liga subirá todavía más de nivel.
¿Se ve algún día como seleccionador español?
Siempre he dicho que me gusta el día a día. Por suerte, tengo todos los títulos que yo podía conseguir y faltaría algo con una selección. Posiblemente me gustaría tener esa oportunidad en el futuro. Que sea la Selección Española o no, yo creo que a todos los entrenadores que están en un equipo o selección hay que respetarlos. Yo estoy en un equipo, estoy feliz y si surge alguna vez una oportunidad en una selección, también la española, son cosas que habrá que analizar en el futuro.
Unos cuantos de los jugadores que entrenó en el pasado ahora son técnicos. ¿A quién ve ahora en el Celta como un entrenador en potencia?
Hay algunos a los que sí creo que le gustaría, pero voy a decir uno que todo el mundo lo va a entender y que él a lo mejor no lo ve así, y es Iago Aspas. Le gusta el fútbol vive el fútbol ,entiende el fútbol y como lo ve, podría ser un buen entrenador. Luego ya, a nivel suyo personal, a lo mejor le gusta orientarse por otro camino. Tendría que controlar no estar todo el día gesticulando porque se calentarán los árbitros (risas), pero en cuanto a conocimientos de fútbol y análisis tiene la capacidad para hacerlo.