ENTREVISTA (CAPÍTULO I)

Raúl García y el vacío en su adiós al fútbol: "Lo que más me ha costado de la retirada es irme del grupo de WhatsApp del Athletic"

El ya exjugador visita Relevo para reflexionar sobre los cambios en 20 años de fútbol a través de una trayectoria, la suya, para la historia.

Raúl García posa tras la entrevista/SALVA FENOLL
Raúl García posa tras la entrevista SALVA FENOLL
Hugo Cerezo
Salvador Fenoll

Hugo Cerezo y Salvador Fenoll

Zubizarreta, Joaquín y Raúl García. Ese es el nivel de Rulo, más de 20 años en Primera y 609 partidos, a solo 13 de los recordman. Se presenta en la redacción con pantalón largo, inhabitual en él, que siempre jugó con manga corta. Es una de sus señas, como también el 8 en el Atlético y el 22 en el Athletic; los remates de cabeza; el perfil de su rostro cuando marca y grita, con una nariz tan representativa de su fútbol; los choques y las protestas. Pero no, no se necesitan espinilleras para entrevistarle. Le cuesta soltar el tono ruedaprensero con el que los jugadores ventilan las comparecencias. Lo reconoce. Aun así ha dejado reflexiones de peso, más que titulares contundentes, por lo que la entrevista merece su cocción. Después se sienta con los Tres Tristes Tíos para reírse un rato. Y cuando sale del estudio se encuentra en la redacción un pintxo por el cumpleaños de Fermín Elizari, pamplonica y osasunista como él y con el que comparte algún amigo. Es 7 de julio, aunque ni por esas acepta un rosado navarro. La sobriedad hecha futbolista y persona. Un histórico que nunca se dio importancia. Un tipo que merece la pena.

¿Te has ido preparando para este momento?

En su medida sí. Soy una persona que intento ser bastante cabal y anticipar las situaciones que me puedo encontrar. Y obviamente era consciente de que mi retirada iba a llegar más tarde o más temprano. Más que con psicólogos, que lo he utilizado para otras cosas, en esto me ha ayudado un poco la gente que lo ha ido experimentando. Compañeros que tengo que me han explicado lo que se siente. Es algo que hay que vivirlo en primera persona e ir adaptándose.

¿Hay un momento concreto en el que tomas la decisión o es un proceso?

El proceso se va haciendo con situaciones que vas viviendo, que te van dando esa alerta, de que quizás es el momento de apartarse. Y en mi caso ha sido sobre todo por la familia. Yo a nivel físico soy una persona que me cuido, que me gusta estar bien, que creo que todavía podría continuar. Pero quizás en este último año sobre todo esa carencia de estar en casa, de esos momentos que quizás antes me costaban menos… Ese ha sido el punto de inflexión para tomar esa decisión.

¿Ya tienes pensado qué vas a hacer a partir de ahora?

Quería tiempo para situarme un poco, para también ver qué es lo que echo de menos, qué necesidades me encuentro. Y no estoy preocupado ni tengo nervios, pero sí es cierto que me gustaría ir enfocando un poco qué quiero y qué no quiero. Como es algo que he hecho toda mi vida, va a ser algo relacionado con el fútbol.

Y tendrás tiempo para los caballos, ¿no?

Todo empezó con mi mujer, porque ella monta y es la culpable de que yo haya empezado también en este mundillo. Me sirvió para desconectar de mi trabajo. Empecé un poco yendo a ver a mi mujer, a ver cómo aprendía, a convivir un poco con las personas que viven en este mundillo y, como digo, me sirvió mucho para desconectar, para estar un poco aislado del día a día del fútbol. Y decidimos comprar un caballo para que el entrenador lo preparase, para ir a verlo en las competiciones, para disfrutar de una manera diferente. Y se ha convertido en algo que a mi familia le gusta mucho. Yo he montado poco porque no se puede en activo. De hecho, han sido dos o tres veces por el riesgo que hay. Pero es algo que posiblemente en el futuro vaya haciendo poco a poco, aunque me da respeto.

Hace poco te hicieron una fiesta sorpresa. Viendo el vídeo, no sé cómo aguantaste tantas emociones sin derrumbarte…

Alguna lágrima cayó... Soy una persona muy sentimental. Cuando me tocan mis puntos me llegan y, obviamente, en esa fiesta, estar rodeado de personas a las que primero admiro y luego respeto. Hubo muchos recuerdos y había gente que no veía hace mucho tiempo. Todo eso te hace sentirte especial y ese sentimiento que te hace casi llorar.

¿Y fue sorpresa? ¿Cómo te enteras de la que te estaban preparando?

Sorpresa a medias. Siempre digo lo mismo. No me considero ni el más listo ni el más tonto. Siempre puedo intuir cosas, pero bueno, coincidía también con la fecha de nuestro aniversario de bodas. Normalmente soy yo el que se encarga de las sorpresas y de las celebraciones de este tipo porque me gusta. Mi mujer me dijo que se quería encargar de hacer algo en Madrid. Yo pensaba que iba a ser algo más familiar, más pequeño, de poca gente. Y ahí vino la sorpresa cuando me encontré con todo aquello.

¿En esa fiesta había amigos tuyos de la infancia?

Sí, estaba mi cuadrilla, como decimos en Pamplona y luego mucha gente que he hecho sobre todo en el fútbol. Es una parte importante de mi vida. Ellos han visto el proceso desde que no era futbolista hasta que serlo y acabar retirándome. Son personas que viven en lo que es la vida real, como digo yo, no en la burbuja que quizás vivimos nosotros en nuestro deporte. Hacen que veas las cosas como son, no como crees que son. Son personas que están allí porque son muy importantes para mí. Ellos han hecho también su vida, su familia, sus rutinas, pero aún así seguimos teniendo ese contacto y son personas que les doy mucho valor porque saben cómo soy y saben lo que me gusta y lo que no me gusta.

Seguro que fue un día de recordar anécdotas. Cuéntanos una.

Es verdad que en este tipo de encuentros nos pasa mucho, que parece que recordamos casi siempre las mismas historias. Compartí ese día con personas con las que convives múltiples experiencias, muchos sentimientos, tanto buenos como malos, que te hacen unirte y encima tener allí a gente de diferentes equipos y de diferentes ciudades… Incluso mis amigos, que han convivido con muchos de mis compañeros de fútbol. Hay algunas que es mejor no contar, que nos las quedamos para nosotros. Recordamos por ejemplo lo que me costó a mí salir de Pamplona siendo un chaval de 20 años, y luego las experiencias que hemos vivido fuera, en Madrid, o situaciones que te sorprenden, pues siempre las recordamos.

Primer plano de Raúl García SALVA FENOLL
Primer plano de Raúl García SALVA FENOLL

Te escuché decir que has tenido compañeros con muchísimo más talento que tú. Dinos uno, pero no digas Griezmann que todos sabemos lo buenísimo que es, sino alguien que te llamara mucho la atención.

Uno que es amigo y creo que podría haber tenido una carrera mucho más larga: Jurado. Cuando le veías te sorprendía, tenía unas condiciones increíbles y luego quizás no ha tenido la suerte que creo que merecía para haber conseguido mucho más. Pero a nivel técnico hay pocos jugadores que tengan más cualidades que él.

¿Cómo explicas que, partiendo de la base de que tú mismo dices que no tienes el talento de otros, sí hayas podido tener esa carrera tan larga y de tanto éxito?

Esto no quiere decir que Jurado no lo tenía, son temas independientes, porque en su caso creo que fue un tema de suerte más que otra cosa. Pero a ver, a mí me han destacado que era un jugador muy sacrificado, muy aguerrido, que luchaba mucho, pero creo que eso es una parte de lo que he sido yo. Que haya jugadores con más cualidades que yo no quiere decir que yo no las haya tenido. Yo valoro mucho lo que he hecho porque creo que he tenido condiciones para ello, pero es verdad que mi mentalidad ha sido lo que me ha llevado a estar 20 años en la élite. Para mí es súper difícil debutar, estar un año y cumplir una temporada a un nivel alto, imagínate lo que supone con 20 años. La tenacidad del sacrificio diario es algo que va en mi día a día y creo que eso es lo que ha hecho que, a diferencia de otros jugadores, yo sí haya podido cumplir eso.

¿Y eso te viene desde que ya tienes 14 años o es una cosa que vas aprendiendo con el tiempo, con la exigencia?

Desde que nací prácticamente. Digo desde que nací porque el ejemplo que he tenido en casa de mis padres ha sido trabajar, gente humilde, sacarse el sueldo trabajando y haciendo todo lo posible para que mi hermana y yo tuviésemos todo lo posible. Y eso a mí me marcó mucho, pero mucho. He valorado lo que significaba estar en categorías inferiores, lo que era cada año intentar superarme y hacer las cosas mejor. Los valores que he tenido en casa me han servido para mi vida.

¿Llegaste a trabajar siendo un chaval, por ejemplo?

Sí, alguna cosa hice. Pocas, porque es verdad que fue cosas puntuales de verano, los padres que tenían alguna cosa y más que trabajo oficial, nos pagaban por hacer alguna.

¿A qué se dedicaban tus padres?

Mi padre trabajaba en una fábrica de aluminios y mi madre era cocinera.

¿Cómo has vivido esta imagen tuya de protestón, de estar en todas, de futbolista incómodo?

Más que protestón me considero una persona de carácter, que quiere conseguir lo máximo, no para mí, sino para mis compañeros, para mi equipo. Y hay formas de serlo. Yo con los árbitros he hablado mucho. Pero es que esa pregunta se la haces a ellos y seguramente te contesten de una manera que te sorprenda. De hecho, tengo muy buena relación con la mayoría, son amigos incluso algunos con los que he estado cenando. Muchas veces no se ve la realidad desde fuera de lo que ciertamente sucede dentro. Pero bueno, no me arrepiento tampoco de esa forma de ser. Creo que también me ha llevado a poder conseguir todo lo que he conseguido. Era mi forma, porque lo he hecho cuando tenía diez años, no es que fuera solo a nivel profesional. Pero siempre he dicho lo mismo, creo que el respeto siempre ha estado por delante y por eso la relación que tenemos entre nosotros es muy buena.

¿Has notado mucha animadversión contigo en los campos de España?

Bueno, la normal, porque la entiendo. Dentro de que te diga que yo sé que esa es mi manera de ser, yo sé que esa es mi forma de protestar a un árbitro. Al que está viendo el partido que no es de tu equipo, le choca y obviamente te coge manía. Pero entiendo esa parte. La que no entiendo es que la gente no valore todo lo que uno hace, no entienda que hay otra parte que no es la de protestar, sino de estar implicado en el día a día, de ser una persona súper profesional, que es lo único en lo que me he preocupado. Pero bueno, una cosa son las diferencias que hay con las críticas y otra cosa es esa falta de respeto que quizá a veces sí que la hay.

"Lo que no entiendo es que la gente no valore todo lo que uno hace, no entienda que hay otra parte que no es la de protestar"

Pero yo creo que tú sientes, a pesar del 'hate' que has tenido, que eres un jugador respetado por tus rivales.

Sí, sí, totalmente. Por eso digo que una cosa es lo que parezca desde fuera y otra cosa es lo que yo siento. Al final, cuando hablamos de masas, muchas veces el mensaje es diferente a lo que es en el día a día o las personas con las que hablas. Yo tengo la suerte de haber hablado con muchas aficiones por la calle y todas te dicen lo mismo, que el respeto y la admiración por lo que he hecho ha sido muy positivo. Otra cosa es que te digan que cada vez que te veía no te podía ni ver, pero es normal, es algo que yo mismo entiendo.

Hablabas de los árbitros. ¿Con quién no te podías casi ni acercar?

No te creas. Quizá últimamente me sacaban una tarjeta más por el hecho de 'oye, hasta aquí'. Pero no porque la merezca, sino porque saben cómo soy. Saben que no voy a pasar esa línea y, de hecho, no he tenido muchas expulsiones por eso. Pero no he tenido esa sensación de tener en contra a ningún árbitro. De hecho, el respeto que he recibido por ellos siempre ha sido máximo y siempre se lo he agradecido porque, bueno, una cosa es que ellos tengan que hacer su trabajo y quieran marcar territorio cuando sientan que ha habido algún problema.

¿Con quién tienes una relación especial o te fuiste de cena?

Yo soy muy leal. Entonces como me he retirado pero ellos no, no me gusta dar nombres. De hecho, tengo comunicación con algunos porque también les felicito cuando las cosas les van bien. Son personas que sufren mucho, que quizás no entendemos el trabajo que hacen y no lo valoramos de la medida que se debería.

¿Qué imagen crees que dejas?

Lo que hablamos es que el mensaje de 'qué pesado' es un poco lo que puedes traducir a lo que creo que se ha quedado de mí. Pero no en el aspecto negativo, sino en el aspecto de 'ha estado 20 años, algo habrá hecho bien para estar ahí'. Siempre con los entrenadores que he estado he jugado más o menos pero casi siempre han contado conmigo. Y creo que, entre comillas, el legado que dejo es de una persona que ha respetado su trabajo y que ha respetado a los rivales porque eso siempre ha ido por delante. Y que ha hecho una carrera en la que por lo menos yo me siento muy orgulloso.

"Creo que dejo una imagen de 'qué pesado', pero no en lo negativo, sino en que he estado 20 años y algo habré hecho para ello"

Te habrá escrito mucha gente por la retirada. ¿Quién te sorprendió más por no esperártelo?

Ha habido muchos y si es cierto que algunos te sorprenden quizás por no tener tanta relación. Me quedo con mucho mensaje de gente joven, porque quizás no es algo que haya buscado. Quizás por mi experiencia he intentado ayudar de la manera que sea a la gente que empezaba, con algunos hablando más, con otros de otra manera. Porque cada uno es de su manera y hay que entenderlo. Lo que más me ha sorprendido son los mensajes de la gente joven que lo agradece y que lo que he intentado hacerlo sin que me lo dijeran, pues lo he conseguido.

La gente que te conoce siempre ha dicho que en el campo eres uno y fuera otro. ¿Cómo puedes explicar ese cambio de chip?

Yo creo que es sencillo. Si te pones delante de 50.000 personas a jugar, seguramente los nervios te llevan a hacer cosas que igual no harías. La adrenalina te lleva a vivirlo todo al máximo. Yo soy una persona que, independientemente de que fuera sea tranquila o cabal, soy muy competitivo. Me gusta ganar, me gusta hacerlo todo siempre lo mejor posible. Al final te estás jugando que te valoren en función de lo que has hecho en el partido. Para mí es bastante normal tener ese cambio. Lo que sería difícil es ser de una manera tan agresiva dentro y que fuera no entiendas que en casa los problemas del fútbol no te tienen que afectar. Y eso es algo que lo logré relativamente pronto. Al principio me costó un poco más separar esa adrenalina.

¿Y eso lo has trabajado con algún especialista?

Siempre he estado rodeado primero de personas que me decían las cosas muy claras. Tanto mi familia como mis amigos me han puesto los pies en el suelo cuando ha hecho falta. Pero cuando hay un paso más, que necesitas un trabajo más mental, más de preparación a situaciones que quizás no estás preparado, hay especialistas para ello y creo que es importante hacerlo. Afortunadamente hoy en día es algo normal. Quizás hace 20 años no era tan normal y también lo hacía.

En Bilbao, de lo que te encontraste al llegar a lo que dejas, ¿qué diferencias hay?

Llegué en un momento en el que el club estaba bien. Venía de ganar una Supercopa, había estado en Champions. A nivel de madurez y de resultados estaba muy bien. Luego hubo un periodo en el que continuamos con una buena dinámica, pero después se produjo un cambio de muchos jugadores veteranos que tuvieron que salir, una reestructuración del equipo que también hizo que hubiera años un poco más difíciles. Pero me voy en un momento en el que el club está en un crecimiento muy grande. Para mí, irme de esta manera es irme con la tranquilidad de saber que el equipo está en un momento muy bueno y que ojalá tenga muchos años de buenos resultados.

¿El penalti que tiras en la tanda es el momento más tenso de tu carrera?

No. Si es verdad que los penaltis son momentos de tensión, de dudas y de nervios. De hecho, he sido tirador y ha habido muchos penaltis en los que he estado muy nervioso. Pero la final, no sé, yo creo que iba con una idea muy clara de lo que creía que iba a hacer el portero por lo que había visto. También el golpeo que yo iba a hacer lo tenía muy claro. Quizá por ese autoconvencimiento que intenté tener durante la semana, sabiendo que era muy probable que hubiera una tanda de penaltis, hizo que no fuera un momento tan de nervios.

"No iba nervioso en la tanda de la final de Copa, ensayé el disparo durante toda la semana"

¿Durante la semana ya ibas visualizando que, si te tocaba tirar, dónde ibas a lanzar?

Sí, de hecho, el golpeo lo practiqué mucho y no cambié de lado. Iba con una idea clara, sabía que no había nadie mirándome. Obviamente, intuía que era difícil que jugase de inicio, que podía salir después y que había una probabilidad alta de que llegáramos a la tanda. Entonces quería ir convencido con lo que iba a hacer. Ahí empiezas a marcarlo ya. En el momento que no dudas, que vas con una idea clara, creo que es más probable que marques.

Tengo la sensación de que el vestuario del Athletic es en el que menos tonterías hay. No estoy hablando de que vayáis de fiesta o de despedida todos juntos, sino que es un vestuario muy maduro.

Lo que creo es que hay una balanza muy importante entre lo que son los veteranos y los jóvenes. Quizás esas tonterías que dices del fútbol que pueda haber se quitan enseguida entre las dos partes. Una parte porque la entiende y otra porque hace entender que eso tiene que ser de esa manera. Estamos muy unidos, todo el mundo sabe que el de al lado quiere hacer lo mejor posible y está ahí para ayudar. En ese aspecto, a nivel humano, es verdad que es uno de los mejores equipos en los que he estado.

Y el factor 'athleticzale', ese orgullo de los de allí por defender esa camiseta, también carga de responsabilidad y ayuda a esa madurez ¿no?

Ayuda, obviamente ayuda. En otros clubes en los que he estado hay muchas más nacionalidades y eso no es malo. Pero sí es cierto que cada uno somos de una manera de ser. No es lo mismo alguien que ha vivido en Francia o en África que alguien que ha estado en España. Las costumbres y la forma de ser es diferente, no es ni bueno ni malo. En un vestuario eso hay que congeniarlo, hay que hacer que todo el mundo esté cómodo y muchas veces es más difícil que cuando eres todos del mismo sitio. Nosotros tenemos, no la suerte, sino el orgullo de defender la filosofía y eso ayuda para esas cosas.

Y ahora ya sí, lo de salir de fiesta por las calles y lo de iros todos despedida, eso no es tan habitual…

Siempre he dicho lo mismo, el futbolista muchas veces deja de hacer cosas porque no puede hacerlas de la manera que le gustaría. Para nosotros salir por la calle y ser una persona normal, que nadie te diga nada o que nadie esté observando si haces o dejas de hacer, es importante y a la vez es difícil. Y en ese aspecto en Bilbao tenemos la suerte de que la gente nos respeta mucho, obviamente sí nos admiran y si pueden hacer una foto nos la piden. Pero se puede hacer una vida más normal y eso se agradece mucho.

Una de las cosas que tienes que hacer al retirarte es irte del grupo de WhatsApp del equipo. ¿Te despediste ya?

Es lo más difícil, lo más complejo. Lo hice la semana pasada [se refiere a la última de junio] y es posiblemente lo que más me ha costado. Lo de dejar el fútbol te vas haciendo la idea, pero ese último contacto que tienes con ellos, que encima hablas prácticamente todos los días por el chat. Ha sido lo que más me ha costado, pero entiendo que era el momento de hacerlo. Ya les dije que había ciertas cosas que no me tenía que enterar yo, que era cosa de ellos. Y a mi pesar me tenía que salir.

Sin entrar en detalles, ¿de qué se habla en un grupo de WhatsApp de un equipo?

Bueno, de todo, de todo. Ahí puedes hablar de todo. Al final somos un grupo de casi 30 personas. Pues imagínate, es que da igual. Puedes estar viendo un partido de fútbol, se comenta el partido de fútbol, pueden estar comentando una serie, pueden estar hablando del entrenamiento, de cosas que han sucedido. De todo. Y hay stickers también. Todos los del equipo teníamos dos o tres e iban saliendo más. La broma estaba siempre ahí.

¿Y también se habla de política?

No. Normalmente eso es más cara a cara con los desayunos y suele ir más con los veteranos que con los jóvenes.

Volviendo a los vestuarios, ¿a veces te has sentido un bicho raro por tu normalidad?

No solo por la normalidad. También convives con gente a la que le saco 20 años. Entonces son dos mundos paralelos que muchas veces no tienen nada que ver. Si algo aprendí es que tenías que adaptarte también a cosas nuevas. No puedes pensar que lo tuyo siempre es lo que tiene que ser o que tu manera de pensar es la correcta. No, tú tienes una forma de pensar pero intenta escuchar, intenta aprender de cosas que quizá no creías que ibas a aprender. Pero es cierto que en un vestuario de fútbol, por las diferencias de edades sobre todo, muchas veces notas que estás en otro punto.

"Yo si me lesiono hoy, mañana voy a ir a entrenar mañana y tarde. Hay compañeros que igual les tienes que explicar que mañana no tienes día libre"

¿En qué lo notabas?

Yo ya te voy a ir simplemente a lo deportivo. Yo si me lesiono hoy, mañana voy a ir a entrenar y voy a ir mañana y tarde. Hay compañeros que igual les tienes que explicar que mañana no tienes día libre, tienes que meter más horas, preocuparte de tu trabajo. Bueno, esas son situaciones que cada uno es como es y lo ve de una manera. Al final tienes que intentar tener un equilibrio para que se haga todo de la mejor manera posible.

Sin decir nombres, ¿qué cosa viste un día en un vestuario que te dijiste, 'madre mía'?«

Son muchos años y me cuesta mucho recordar situaciones concretas. Las ha habido seguramente. Una por ejemplo, un compañero que llegue a la concentración y no se trae el chándal, que es la ropa que tienes que utilizar en tu trabajo. Son situaciones que para mí son impensables. Es que el futbol es un trabajo. Si no fuera futbolista y voy a otro sitio a trabajar, habrá unas normas, hay una forma de hacer las cosas y tienen que ser así. Hay muchas veces que esas normas es como que 'bueno, no pasa nada'. Y yo que soy muy alemán para esas cosas, pues me gustan las cosas bien hechas.

O sea que tú multas has pagado pocas.

Me cuesta recordar alguna, pero bueno, es que tiene que ser así. Que puede pasar y siempre he dicho lo mismo, que te equivoques un día o que te duermas un día o que llegues tarde un día, comprensible y normal. Lo que no puede ser es que sea algo que se repite y que encima no le des importancia.

Y como capitán, si tenías que poner las cosas claras, allí ibas, imagino.

Sí, soy de afrontarlo. Me gusta decir las cosas. Hacer entender cuando alguien se equivoca o que creo que se ha equivocado, darle mi punto de vista para ver si le sirve. Pero bueno, no puedes cambiar a las personas, ¿no? Y hablamos de normas, pero claro, las normas para unos son unas y para otros son otras. Pero sí soy de los que, cuando no se hace algo de la manera que creo que hay que hacerlo, me molesta.

"Soy de los que, cuando no se hace algo de la manera que creo que hay que hacerlo, me molesta"

¿Qué se te queda más grabado, un vestuario cuando gana un título o un vestuario cuando pierde una final?

Los momentos duros me marcan mucho más. Me quedo muchas veces con abrazos que nos hemos dado en momentos complicados. Porque eso transmite mucho, son sentimientos que posiblemente el que está fuera no se entiende porque no está viviéndolo en el día a día y de la manera tan intensa como la vivimos. Y me quedo con los momentos duros por lo que aprendes.

En una entrevista decías que lo peor han sido las escenas que han tenido que vivir tus padres. ¿Cuál tienes grabada en la cabeza?

Mis padres no tienen por qué sufrir ciertas cosas que acarrea el fútbol. Estar en un campo y que te estén insultando de la manera que te insultan estando ellos al lado, eso hay que masticarlo. No es fácil. Y sobre todo que yo no puedo hacer nada para que se evite, más que decirles que no vayan a un campo de fútbol. Pero creo que no es la manera. El fútbol muchas veces tiene situaciones que no se pueden explicar, en las que no hay educación ni respeto, y hay que intentar convivir con ellas y trabajar desde otros puntos para intentar cambiarlas.

"Llegué a pedir a mis padres que no fueran a verme a los campos. Que te insulten con ellos al lado... eso hay que masticarlo"

¿Y les llegaste a decir que no fueran a un campo?

Sí, yo sí. Es que yo no quiero que mi gente sufra. Yo estoy en la vida para intentar hacer feliz a los que tengo al lado y si puedo evitar que sufran, lo hago. Pero no con el fútbol, sino con cualquier otra situación. Creo que menos, si encima son tus padres, de intentar evitar eso.

Ya para acabar, en un discurso dijiste reciente que eras un poco tuercebotas. ¿Por qué dijiste eso?

Por dos cosas. Como he dicho antes, he estado con muchos compañeros que a nivel técnico eran mucho mejores que yo y es así, no es malo decirlo. Y por otro lado, porque también la gente me ha etiquetado en ese perfil, de que parece que no sé hacer nada, no sé pegarle con una pierna, no sé pegarle con otra. Y entonces la broma es con mis compañeros, que soy un poco tuercebotas y aún así he podido conseguir todo lo que me he propuesto.

(Capítulo 2 de la entrevista: Raúl García desvela la razón de su adiós al Atlético: "Me fui por una enfermedad de mi madre que tuvimos que pelear, si no es por eso posiblemente no me hubiera ido).