FC BARCELONA - RAYO VALLECANO

Lopetegui, la pesadilla con Cruyff, el idilio en Vallecas y las cenas con Figo en Madrid: "Todo le salió mal... le pudo la presión"

El actual entrenador une a ambos equipos en los años 90, donde dejó huella en Can Barça sin jugar: "Era campechano, sano...".

Julen Lopetegui, portero del FC Barcelona y del Rayo Vallecano. /GETTY
Julen Lopetegui, portero del FC Barcelona y del Rayo Vallecano. GETTY
Alberto Martínez

Alberto Martínez

El fútbol es tan azaroso que hay historias que, una vez pasadas, continúan resultando inverosímiles. Parecen pesadillas que nacen de sueños dulces, como el de Julen Lopetegui con el FC Barcelona de 1994 a 1997, justo antes de convertirse en uno de los futbolistas inolvidables del Rayo Vallecano, con el histórico ascenso y la posterior clasificación europea: a años luz de lo que sucedió en su paso por el Camp Nou, que el propio jugador sintetizó como "humillante". Los fríos datos son inequívocos: diez partidos, 20 goles recibidos y solamente dos victorias. Números más propios de la UD Logroñés del que procedía que de un equipo aspirante al título o que fue subcampeón de Europa unos meses antes de su llegada. "Lo mejor que llevo son los amigos, son para toda la vida", le dijo el exmeta al periodista Alberto Sanchís, de Mundo Deportivo, el día que acudió al Camp Nou a vaciar su taquilla. Era un día de agosto, con una extraña llovizna, y apenas había algún que otro empleado por los aledaños. Lopetegui reconoció que todo le había salido mal en Barcelona.

El fichaje de Lopetegui se fraguó en abril de 1994. El FC Barcelona jugó en Las Gaunas y empató sin goles en aquella famosa Liga del penalti de Djukic. Y Johan Cruyff, un entrenador tan brillante como peculiar, decidió ese día que ese portero que había frenado a los Romario, Laudrup o Stoichkov era fichable. "Eso lo hacía mucho Cruyff, así también se trajo a Juan Carlos, lateral del Atlético de Madrid", recuerdan fuentes de aquel Barcelona que marcó una época. El guipuzcoano fichó por el Barça antes de la disputa del Mundial de Estados Unidos, en 1994. Los azulgrana ya habían perdido por 4-0 la final de Atenas ante el Milan y Johan Cruyff había 'despedido' a Andoni Zubizarreta en el avión de vuelta. Ya había síntomas de agotamiento en el técnico holandés, que mes a mes iba a ir acrecentando su guerra con la directiva presidida por Josep Lluís Núñez. En ese marco, llegó un Lopetegui al que se le habían cerrado las puertas del Santiago Bernabéu, pero que se había reivindicado en el Logroñés. Hasta que llegó al Camp Nou.

"Venía de hacer grandes temporadas. Tenía una planta tremenda y unas grandes condiciones. No tuvo suerte. Todo empezó con un mal partido ante el Zaragoza. Ahí perdió confianza, eso le pasó factura. Era un gran portero, pero no lo pudo demostrar. La portería del Barça es dura", explica a Relevo Jesús Mariano Angoy, uno de los metas que le ganó la posición junto a Carles Busquets. El famoso yerno de Cruyff. Ese partido contra el Zaragoza fue el comienzo de todos sus males. El meta guipuzcoano falló en las salidas y la guinda fue el 4-5, una falta directa en la que Lopetegui quiso adornarse con una palomita y el balón se coló para adentro. "Lo está pasando muy mal, pues está muy desprotegido. Le pone a Cruyff muy fácil la elección del portero. Cantó en las salidas y se tragó un gol de falta", escribía la valoración de Mundo Deportivo de ese día. "No pude dormir, no tuve suerte", dijo el meta posteriormente, consciente de su mal encuentro.

"Era un gran portero pero no lo pudo demostrar. La portería del Barcelona es dura"

Jesús Mariano Angoy Exportero del FC Barcelona

Ya discutido, y con Busquets como recambio de la casa y titular tras todo aquello, el meta fue expulsado en su segundo encuentro, que no llegó hasta febrero, ante el Atlético de Madrid en la Copa del Rey. Derribó a Caminero cuando apenas se habían jugado 15 minutos y con 1-0 a favor de los de Cruyff. El encuentro acabó 1-4. "Se me viene el mundo encima", dijo. El técnico no le dio más oportunidades hasta el final de Liga: dos derrotas y un empate. Con él el equipo no funcionaba...

"No lo pasó bien, pero fuera del campo llevaba la voz cantante"

"No quiero creer que sea gafe", dijo al comienzo del curso 1995-96 tras un amistoso en Utrecht, Países Bajos. Cruyff no lo llevó a un triangular en Florencia y Jesús Mariano Angoy le empezó a relegar al ostracismo. Esa campaña, uno de sus compañeros fue Lluís Carreras, que lo explica todo así: "Recuerdo que no lo pasó bien, pero su buen carácter hacía que el día a día lo llevara bien. Fuera del campo era uno de los jugadores que llevaba la voz cantante y era muy querido en el vestuario". Angoy asiente: "Como compañero era majo. Trabajaba mucho en los entrenamientos y era competitivo. Muy campechano, sano, buen tío. Tengo buenos recuerdos, era noble".

Esa campaña pudo tener una oportunidad, pero de nuevo acabó más hundido. Busquets se lesionó -se quemó las manos con la plancha para que no le cayera a su hijo- y Lopetegui no fue el escogido por el técnico holandés, que prefirió a Angoy. "No estoy de acuerdo con Cruyff en muchas cosas, se lo he dicho y estoy tranquilo. Si cuenta conmigo, que lo demuestre. Mi situación se cambia con hechos, no con palabras. No soy un juvenil y tengo el culo pelado", dijo, a sus 29 años ya y empezando a perder la reputación ganada en el Logroñés.

Aunque sus errores venían de la desconfianza y la presión, hay otros aspectos que le jugaron en contra, como su juego de pies, como recuerda Carreras: "Johan le daba mucha importancia al aspecto técnico y de ejecución, y en eso Julen estaba por detrás de Busquets y Angoy. Dicho eso, sus errores no fueron de ejecución con los pies, sino de paradas". "Tuvo muy mala suerte. La presión pudo con él", añade. La temporada la pasó casi en blanco. Solo jugó tres partidos del 2 al 9 de diciembre. El Barcelona solo ganó uno.

"Sus errores fueron de paradas... Tuvo muy mala suerte y la presión pudo con él"

Lluís Carreras Exjugador del FC Barcelona

Y nada cambió con Bobby Robson. La entidad decidió fichar al portugués Vitor Baia, que tampoco estuvo acertado. Jordi Ferrón, quien después viviría otra etapa con Lopetegui en el Rayo Vallecano, vio todo desde dentro, como jugador del filial que entrenaba asiduamente con el primer equipo. "Era un gran portero, venía de hacerlo muy bien en el Logroñés. Había esperanza de que fuera el titular, pero influyó negativamente que las primeras actuaciones no fueron buenas", dijo. "Cruyff empezaba a priorizar el juego de pies, y él no lo tenía tan bueno como el de Busquets. Todos esperábamos que fuera protagonista, no fue así. Y luego ya le fue difícil", concluyó.

Cae de pie en Vallecas con Juande Ramos: "Era una institución"

El guardameta se marchó al Rayo Vallecano, club que había descendido a Segunda División. Lopetegui pasó de ser el tercer portero de la Selección en el Mundial de Estados Unidos de 1994 a defender la portería de un Segunda tres años después tras su paso por el Barcelona. Rápidamente, el meta, que que había acabado su formación en el Real Madrid, aportó toda su experiencia como recuerda Ferrón, que fue su compañero en la campaña 1999-00: "Era una institución para la afición, el club y los jugadores... Llegué joven, era mi primer año como profesional. Nos daba consejos para mejorar, tener los pies en el suelo. Tengo muy buenos recuerdos de él como portero y persona. Iba con los veteranos pero nos intentaba ayudar".

Aquel Rayo Vallecano tenía acento culé. Juande Ramos era el arquitecto, quien había estado en el Barça B, donde había coincidido con algunos jugadores como Pablo Sanz, e incluso Lopetegui, que estaba en el primer equipo, con quien también guardó una fuerte amistad con él. "Allí fraguaron todo. Hablaban maravillas de Juande, de cómo preparaba los partidos, de su pizarra. Y se genera ese vínculo. Lopetegui empieza a pensar como entrenador... Y acabó junto a Pablo Sanz", recuerdan en Vallecas.

"Nos daba consejos para mejorar y que tuviéramos siempre los pies en el suelo"

Jordi Ferrón Exjugador de Barça y Rayo

Carreras, que después jugó en el Atlético de Madrid, destaca "la ascendencia" de Lopetegui con un ejemplo fuera de los terrenos de juego. Y era esas cenas que organizaban los exazulgrana que ahora defendían los colores de equipos en Madrid... o que se preparaban para ser entrenadores: "La relación siguió. Como entrenador del Rayo me intentó fichar cuando estaba en el Atlético. Y hacíamos cenas de exjugadores del Barça en Madrid a los que asistían Lopetegui, Pablo Sanz, De Quintana, Celades, Sergi Barjuan o Luis Figo".

Como jugador, Lopetegui puede decir que defendió la portería del Real Madrid y del FC Barcelona, pero dejó huella en clubes más modestos como Logroñés y Rayo Vallecano. En Vallecas desarrolló su pasión por el mundo de los banquillos, donde ha vivido mejores experiencias -Sevilla, Oporto, West Ham...- y alguna que otra pesadilla blanca, como la que le tocó vivir de azulgrana en el Camp Nou. Hoy se miden la noche y el día de su carrera deportiva.