San Mamés abronca a Iñigo Martínez en su regreso
El ex del Athletic Club jugó los últimos minutos y recibió música de viento cuando su nombre fue anunciado por megafonía y cada vez que tocaba el balón.

El pasado mes de junio el Athletic Club hizo oficial la salida de Iñigo Martínez, que no aceptó ninguna de las propuestas de renovación realizadas por la entidad de Ibaigane. Se marchó de Bilbao de la misma manera en la que llegó, envuelto en polémica. El club rojiblanco aseguró que el ondarrutarra había rechazado la oferta de renovación, algo que su entorno negó. Es más, calificó dicha afirmación como un "acto deshonesto". Su fichaje por el Barcelona era un secreto a voces. Con su salida, se ponía así el punto final a una historia que comenzó un 30 de enero de 2018 cuando decidió abandonar la Real Sociedad.
Había expectación por conocer cuál iba a ser la respuesta de la grada en el regreso de Iñigo Martínez. Hubo que esperar al tramo final para conocerla de primera mano y ahí el coliseo rojiblanco dictó sentencia. Ni mucho menos sintió la hostilidad que recibió en su primer regreso a Donostia, pero San Mamés le recordó que ni olvida ni perdona. No salió de inicio, aunque en un principio parecía que iba a formar en el eje de la zaga junto a junto a Araujo. Finalmente fue el jovencísimo Cubarsí el que salió de inicio, relegando de esta manera al ondarrutarra al banco a la espera de una oportunidad. En la segunda mitad estuvo calentando por la banda y mientras lo hacía, se le vio compartiendo impresiones con algunos de los que fueron excompañeros suyos como Raúl García, Muniain o Villalibre. Especialmente cariñoso estuvo con Muniain, con el que se fundió en un emotivo abrazo. Quizá fueron los mejores momentos que vivió en su vuelta a la que fue su casa durante seis temporadas.
Cuando faltaba un cuarto de hora para el final de la contienda, Xavi Hernández decidió que era el momento de apostar por él,. Fue entonces cuando sufrió en sus carnes el enfado de una grada que no le perdona la decisión tomada este verano de abandonar la nave rojiblanca para fichar por el FC Barcelona. La primera pitada la recibió cuando entró al terreno de juego y la música de viento fue continua cada vez que entraba en contacto con el balón.
Lo que sintió ayer en San Mamés no es nada nuevo para un futbolista cutido en mil batallas como es Iñigo Martínez. Hay que recordar que su salida de Donostia no se produjo de la mejor manera posible, con la Real, entonces entrenada por Eusebio Sacristán, en una situación clasificatoria bastante comprometida. Su salida llegó el último día de cierre de mercado. El Athletic Club, que se había quedado sin Laporte, pagó los 32 millones de euros de su cláusula e Iñigo Martínez se convirtió en nuevo jugador del conjunto rojiblanco. Abandonó Zubieta para incorporarse a Lezama y convertirse en uno de los futbolistas más queridos por una afición que le recibió con los brazos abiertos.
"Vengo a un club grande", acertó a decir por aquel entonces el central de Ondarroa, que compareció en compañía de Josu Urrutia en una sala repleta de periodistas para explicar los motivos de su salida de la Real Sociedad. Su comparecencia duró más de una hora y en la misma mostró su ambición ante la nueva aventura que comenzaba. "La propuesta del Athletic ha sido muy importante, pero con la de la Real tenía la vida resuelta. Vengo a un grande. Siempre he tenido al Athletic como un grande y eso me ha tirado en estos momentos porque cada año se va a pelear por algo", declaró el vizcaíno. En esa rueda de prensa se acordó de la que hasta ese día había sido su afición. Entendía que estuviera "molesta" y esperaba que el recibimiento que le iban a brindar no iba a ser el mejor en su vuelta a Donostia.
Recibimiento hostil en Anoeta: pitos, billetes con su cara…
Ese 28 de abril, la afición de la Real Sociedad preparó un recibimiento de lo más hostil a Iñigo Martínez. Más de un centenar de seguidores del equipo txuri urdin se agolparon en la puerta del estadio donostiarra para esperar a la expedición del Athletic. El protagonista de esta historia fue uno de los primeros en bajar del autobús y tuvo que soportar gritos muy desagradables por parte de algunos aficionados. Además, mientras caminaba hacia la zona interior del estadio, le llovieron decenas de billetes falsos con su cara, acusándole claramente de pesetero por haber decidido cambiar Donostia por Bilbao. Ese fue el recibimiento que sufrió cada vez que jugó en Anoeta. En su primera visita a San Mamés sintió algo parecido por parte de una afición que no le perdona su decisión de abandonar Bilbao por Barcelona.