Remiro y Valles cierran la puerta a los goles en Gran Canaria
Los porteros de Las Palmas y Real Sociedad fueron fundamentales para mantener el empate en el marcador.

El balón es la mejor baza para canarios y donostiarras y sin él sufren. En esa batalla sobre el dominio del cuero, se impuso la UD Las Palmas en el inicio, siendo ordenado cuando tuvo que serlo y desordenando sus líneas cuando quería desconcertar a los de Imanol Alguacil. Sandro se hizo dueño del costado izquierdo y Sergi Cardona aparecía por dentro para ayudar a la salida de balón en un lugar en el que nadie le esperaba. De las botas de Sandro y Viera nació un latigazo al larguero de Loiodice, que levantó a toda la isla del asiento.
El cuadro de García Pimienta fue creciendo conforme avanzaba el primer tiempo, con un Jonathan Viera que fue el mejor socio de Sandro, el más activo de los grancanarios cuando Las Palmas dominó. Solo le faltó efectividad al equipo local, que las tuvo de todos los colores, pero hizo evidente que su carencia sigue siendo el acierto en el área contraria. En la propia, supo neutralizar los intentos de la Real Sociedad de encontrar a Kubo, más apagado de lo normal en el primer acto.
Sin Kubo no hay paraíso en la Real, por eso Imanol dio entrada a Oyarzabal y Sadiq en el descanso, para encontrar el control que no tuvo y para recuperar y reactivar al japonés. De sus botas nació la más clara del cuadro txuri-urdin, con un centro medido, que remató Zubimendi y que hizo a Álvaro Valles emplearse a fondo y sellar una de las paradas de la noche. Conforme avanzaban los minutos, la Real crecía, se lo empezaba a creer y asumió más riesgos.
Las Palmas se estaba quedando sin gasolina y los de Imanol apretaban cada vez más. García Pimienta se sacó de la chistera un triple cambio para dar aire, piernas y disparo a los canariones. Loiodice volvió a probar desde lejos, pero ahí apareció Álex Remiro, protagonista bajo palos, para salvar a la Real y volver a estrellar un balón del francés contra el larguero. Era un momento clave y aparecieron los porteros de nuevo para negar el gol a Benito primero y a Cho después.
En el partido de buen gusto por el toque y el balón, de las llegadas y los jugadores de calidad, que buscan siempre ser verticales y ofensivos, brillaron los porteros. Remiro y Valles cerraron su puerta y dejaron el marcador como estaba. Una parte y un punto para cada equipo, que sabe mejor a los locales por las aspiraciones, pero que por lo visto en el terreno de juego, es más que justo para ambos.