CA OSASUNA

El Sadar se convirtió en uno de los salvavidas de Osasuna: "Nunca tuvo licencia de actividad y ahora nos da cinco millones extras al año"

El club implicó a todos los abonados en la reforma y el resultado es muy satisfactorio.

Vista aerea del Sadar. /C.A Osasuna
Vista aerea del Sadar. C.A Osasuna
Óscar Méndez

Óscar Méndez

Muchos aficionados y expertos sitúan a Osasuna como uno de los modelos a seguir para muchos clubes. El club navarro ha sabido salir de una grave crisis económica e institucional y ahora lleva años asentado en Primera División, goza de buena salud financiera y, además, ha estrenado recientemente la remodelación definitiva de El Sadar, un estadio que pertenece al Gobierno de Navarra, pero que se ha erigido como uno de los iconos de Osasuna.

La importancia del estadio es capital para entender lo que es el club ahora mismo. Y lo explica a la perfección Fran Canal, director general del club y que ha hablado en el foro Estadios Summit celebrado en Madrid de lo que era la entidad cuando él llegó a la misma hace una década. "Osasuna tenía un problema judicial y penal por soborno y compra de partidos", comenzó su exposición.

Eso conllevó que durante un tiempo, los inversores o patrocinadores no quisieran saber nada del club, que tenía pendiente una remodelación de El Sadar, aunque tenía un problema añadido. "Nunca tuvo licencia de actividad", comentó Canal. Y como cuando vienen mal dadas, lo que puede salir mal, sale peor, en 2014 sufrieron el derrumbe de una grada justo cuando acababan de descender a Segunda División.

Ya en la categoría de plata, el club cogió el toro por los cuernos y se lanzó a una reforma en la que implicó a todos sus abonados. Querían saber su opinión y por eso decidieron hacer un referéndum. "Los llamábamos todos los días y al final votó el 96%", aseguró el director general del club, que detalló un poco la peculiar remodelación. "Teníamos que pasar de 18.000 a 16.000 butacas para conseguir licencia de actividad y, además, 1.500 tenían columnas que dificultaban la visión. No fue nada sencillo", añadió.

Por primera vez, los socios de un club decidirían cómo sería su nuevo estadio y el resultado es muy satisfactorio. "Cuando hicimos la obra teníamos mucho vértigo porque tres gradas se iban a cambiar totalmente. Hemos despertado un sentimiento de pueblo y el resultado no puede ser mejor. Tenemos una lista de espera de 5.000 socios", avanzó Canal, que quiso explicar que ha supuesto todo esto para el club.

"Este mes hemos tenido 15 actividades fuera de los días de partido porque los clubes sabemos que no podemos seguir dependiendo de la televisión. Hemos pasado de unos tres millones de euros en ticketing, a más de ocho en la actualidad. El 100% de la obra del estadio la hemos amortizado en ocho años. No hemos tenido ayudas públicas", concluyó.