Son Moix estalla contra Martínez Munuera; pero Muriqi y Arrasate reconocen la expulsión
La afición local se quejó del criterio en la expulsión de Samú Costa, mientras que el Athletic protestó por un gol anulado.

Martínez Munuera ha tenido mucho trabajo en el primer tiempo del encuentro entre el Mallorca y el Athletic Club en Son Moix. Dos expulsiones, seis amarillas y dos revisiones en el VAR claves. Un partido que comenzó con mucho ritmo desde el primer minuto, en el que Muriqi ya pudo adelantar a los locales, y que terminó en su primer acto con una sonora pitada del público local hacia el colegiado, críticas sorprendentes hacia Galarreta -ex jugador del Mallorca y hasta hoy muy querido- y los jugadores locales pidiendo explicaciones al árbitro.
El colegiado valenciano tuvo un papel protagonista desde muy pronto. Pasados los primeros diez minutos, Samú Costa cortó un balón dividido y en la continuación clavó sus tacos en la espinilla de Iñigo Ruiz de Galarreta. Si bien es un balón dividido, el impacto es con mucha fuerza y arriba, acciones que en algunos partidos se han señalado con roja directa. Munuera eligió la amarilla y mantuvo su decisión, pese a que fue alertado por la sala VOR para que revisase la acción. La repetición no le hizo modificar el color de la cartulina.
Antes de la revisión en el VAR, Jagoba Arrasate y su staff protestaron incluso la falta, ocasionando la primera expulsión a un ayudante del técnico vasco. El ambiente ya estaba caldeado en Son Moix, que explotaría solo diez minutos después de nuevo con Samú Costa como protagonista. El portugués volvió a luchar por un balón dividido con la plancha y tras tocar el balón impactó de nuevo en el tobillo de Galarreta. Munuera no lo dudó y le mostró la segunda amarilla. Para entonces, el estadio balear era ya un clamor contra el colegiado valenciano, pese a que ambas acciones parecían amarilla.
Mojica y Larín vieron la amarilla por protestar en la acción, mientras el canadiense dejaba el campo en sustitución de Mascarell para recomponer el equipo. "Arbitro, qué malo eres" y "Manos arriba, esto es un atraco", gritaba la afición local. Más aún cuando Muriqi vio la amarilla por soltar el brazo en una disputa con Yeray. Solo unos minutos después, Valjent se fue al suelo en una disputa con Iñaki Williams por un leve manotazo que volvió a encender al público. "Fuera, fuera", seguían entonando desde la grada.
Pese a las críticas de la afición, tanto Muriqi como Jagoba Arrasate reconocieron que viendo las jugadas repetidas entienden las decisiones arbitrales. "Tenemos que ser honestos, creo que era una amarilla merecida. Juan -Martínez Munuera- es un árbitro con experiencia y ya está. Esto es deporte, es fútbol. Nos ha tocado a nosotros y hemos sufrido", dijo el delantero. El técnico, por su parte, reconoció que tras verla no era lo que pensaban en caliente, aunque no entiende la revisión de la primera acción.
Además, destacó que "Samú tiene una virtud y a su vez un defecto: va a tope a todo", pero le mandó un recado: "Con una amarilla tiene aprender a controlarse. Él me dice que toca balón pero yo creo que va muy fuerte y luego he hablado con Galarreta y me dice que es amarilla clara. Si hay un jugador que no finge es él, por mucho que hoy le hayan pitado".
En plena efervescencia, el Athletic seguía atacado en busca del primer gol del partido. Lo consiguió Nico Williams en el minuto 44, pero el VAR revisó la acción y anuló el tanto del pequeño de los hermanos al entender que el balón había salido por línea de fondo antes del centro de Iñaki Williams. La acción es milimétrica, difícil de detectar en directo e incluso con la acción parada en la cámara, aunque ni los jugadores rojiblancos ni Ernesto Valverde protestaron demasiado.