Los secretos de Imanol Alguacil, el entrenador de moda: "Te reventaba el pecho a hostias"
Hecho y formado en la Real; ha dado con la clave del éxito a base de mucho trabajo y bastante estudio para convertirse en el entrenador de moda del fútbol español.

"Es difícil ser entrenador en el club que has mamado y en el que lo vives y lo sientes". Son palabras de Imanol Alguacil de un 18 de mayo de 2018. Era su última rueda de prensa como entrenador de la Real tras nueve partidos al frente del primer equipo, al que había llegado tras la destitución de Eusebio Sacristán. El de Orio volvía al filial para hacerse cargo del Sanse sin ser consciente de que tan solo unos meses más tarde iba a regresar para convertirse en santo y seña de su querida Real.
Han pasado poco más de cinco años desde aquellas palabras enunciadas en una casi desierta sala de prensa de Zubieta, pero hoy es el día en el que Imanol Alguacil se ha ganado, por derecho propio, un lugar en la historia de la entidad blanquiazul. Nacido en Orio hace 52 años, se ha convertido en el entrenador de moda del fútbol estatal comandando a su Real, actualmente quinta en LaLiga y coliderando con el Inter de Milan su grupo de Champions. Quién se lo iba a decir a él cuando, todavía como jugador, tuvo que abandonar con lágrimas en los ojos el equipo de su vida para seguir con su carrera como futbolista.
"No era el clásico líder vestuario, pero tenía mucho carácter. ¿Madera de entrenador? Igual a otros se les ve en seguida, pero no era su caso. Eso sí, a carácter no le ganaba nadie", recuerda Mitxelo Olaizola, una institución en la Real después de estar custodiando durante 20 años a los jugadores del conjunto blanquiazul, Imanol Alguacil entre ellos. El ex utillero de la Real habla casi con emoción cuando se refiere al actual entrenador de la Real. "Cada vez que nos juntamos, siempre me dice lo mismo: 'No esperabas que fuera a durar tanto, eh' y esboza una sonrisa", confiesa Olaizola.
"No era el clásico líder del vestuario, pero tenía mucho carácter. ¿Madera de entrenador? A otros se le veía en seguida, pero no era su caso"
Exutillero de la Real SociedadImanol ha tapado muchas bocas y ha disipado las dudas que sobre su persona se formaron cuando la Real anunció que iba a ser el primer entrenador hasta 2020 tras la destitución de Asier Garitano. No solo ha cumplido ese contrato, sino que está emulando la labor de Alberto Ormaetxea, referente ineludible para todo aquel que ocupe el banquillo de la Real por cuanto fue el entrenador durante la época dorada y más gloriosa del equipo txuri urdin, entre finales de los 70 y, sobre todo, principios de los 80.
El éxito no le ha cambiado. Al menos eso es lo que dicen de él los que le conocen. "Es el Imanol de siempre. Yo no le veo ningún cambio. Sigue igual que cuando era jugador y entrenador del Sanse. No ha cambiado para nada", sostiene Mitxelo. Lo único que ha cambiado en la vida del entrenador de la Real es su lugar de residencia. Ha dejado su Orio natal, donde varios aficionados se acercaron en 2021 para celebrar el título de Copa recién conseguido, para instalarse en Donostia.
De la misma opinión que Mitxelo es Mikel Lasa, quien vivió al lado de Alguacil sus primeros pasos en un banquillo. Primero en el Orioko y más tarde en el Zarautz. "Estábamos sacando el curso de entrenador y teníamos que hacer prácticas. Surgió entrenar al Orioko, el equipo de su tierra, y me preguntó si quería estar con él y yo, encantado", recuerda el ex de la Real y del Madrid, entre otros equipos. "Imanol no ha cambiado. Sigue siendo muy serio en el trabajo, pero a la vez muy cercano", quiere destacar.
"Sin quejarse de nada, con lo que tiene, con lo que le traen, siempre ha mostrado una conducta impecable hacia los jugadores y hacia el club"
Exjugador de la Real Sociedad"Todos los que empezamos pensamos que podemos llegar. Yo estuve con él en los inicios y nunca sabes lo que puede pasar. Sí que era una persona a la que le gustaba mucho entrenar, que le dedicaba mucho tiempo. Tenía vocación y ganas y, afortunadamente, ha llegado", se alegra el de Legorreta, al que no le sorprende el rendimiento que la Real ha alcanzado bajo su mandato. "Se habrán sorprendido más dentro del club que yo", puntualiza. "No me ha sorprendido tanto. Su labor es intachable, no se le puede poner ni un pero. Sin quejarse de nada, con lo que tiene, con lo que le traen, siempre con una conducta impecable hacia los jugadores y hacia el club", apostilla.

De campeón juvenil a campeón de la Copa
Los focos del éxito que hoy alumbran con tanta fuerza a Imanol Alguacil eran linternas de reducida visibilidad cuando, hace once años, el entrenador comenzaba a apuntar maneras proclamándose campeón con la Real de División de Honor Juvenil. Ese fue su primer título como txuri urdin. Hacía cuatro años que uno de los equipos históricamente más representativos de la cantera de la Real no se hacía con ese entorchado. Aquella mañana de abril de 2012 era la persona más feliz del mundo. Auténtico en su discreción, le pareció excesivo atender a la prensa que cubrió el título argumentando que él no tenía nada que ver con semejante triunfo.
Alain Oyarzun, el ahora futbolista del Real Unión, era uno de los integrantes del aquel equipo campeón y los recuerdos son los mejores sobre la persona de Imanol. "Siempre ha sido alguien sincero, para lo bueno y para lo malo, siempre ha ido de cara. Cuando tenía que decirte las cosas buenas, te las decía sin problemas y las malas, también. Muchas veces los jugadores echamos de menos eso, que los entrenadores sean claros con un jugador, para lo bueno y para lo malo. Porque cuando un futbolista no sabe la razón por la que no juega o porque no entra en los planes, siempre necesita saber un porqué. Imanol te lo decía", recuerda el futbolista.
"Es de la Real a muerte, le pinchas y le sale sangre blanca y azul"
Exutillero de la Real SociedadPor aquel entonces, "ya era muy exigente, no dejaba que te relajaras en ningún momento", asegura Oyarzun. "Solo pensaba en el fútbol, le dedicaba muchas horas. Leía hace poco a Ander Martín, que está cedido en el Burgos. Que lo que mejor tenía Imanol era las soluciones que te daba en los partidos. Incluso en juveniles estudiaba muy bien al rival. Salías con las cosas claras. Luego te podían salir mejor o peor, pero la idea de partido te la hacía muy fácil", agradece el futbolista, que veía en Imanol un futuro entrenador de élite. "No me preguntes por qué, pero se le veía, sobre todo por cómo vivía la Real. Es de la Real a muerte", confirma. Sólo hay que ver la manera en la que celebró la consecución del título de Copa en la sala de prensa de La Cartuja para darse cuenta de ello. Para Mitxelo su amor por la Real es una de las claves del éxito: "A este le pinchas y le sale la sangre azul y blanca".
El primero en llegar y el último en marcharse
El trabajo es innegociable. Es una de las premisas en la forma de pensar de Imanol Alguacil, que practica con el ejemplo. "Normalmente a las ocho de la mañana ya está en Zubieta y suele marcharse a las siete o a las ocho de la tarde. Tranquilamente puede pasarse doce horas. Algún día, incluso, me lo encontré antes, a las 7.30 horas y le preguntaba: 'Ima, pero ¿qué haces? Pasas más tiempo aquí que con tu mujer'", le espetó Mitxelo Olaizola en alguna ocasión.
Así es Imanol Alguacil, un hombre de la casa, hecho y formado en Zubieta y que ha dado con la clave a base de mucho trabajo, bastante estudio y "muchas hostias". Que se lo pregunten a sus jugadores. "En juveniles, cuando nos estaba esperando en el túnel de vestuarios, antes de salir nos daba un gran abrazo, pero unas hostias que a veces la gente no sabía si quería jugar de titular o no por los golpes que te daba antes de salir", recuerda entre risas Oyarzun. Otro de sus pupilos, como lo fue Josu Ozkoidi, tampoco olvida sus 'caricias': "Era el segundo entrenador del Sanse. Era muy cercano al jugador, más que el primero. A la hora del partido, recuerdo las hostias que te daba en el pecho. Te lo reventaba".
"Puede haber gente que crea que tiene actitudes de cara a la galería, a la prensa, pero es que si no hubiese cámaras, sería igual. Él es así, vive el fútbol así, de una manera especial. Lo expresa tal y como lo siente". Ese es Imanol Alguacil.