Los secretos de Ramón Martínez, el hombre que fichó para el Barcelona y el Real Madrid: "Con media hora te debe valer"
A sus 75 años, acaba de dejar el club blanco para jubilarse. Habla con Relevo sobre sus roces con Cruyff, sus tres etapas en el Madrid y su habilidad para fichar: "Lo mejor es el flechazo de la primera vista".

Se acaba de jubilar del Real Madrid, no del Escalerilla Fútbol Club, pero no se siente un jubilado al uso. No ha tenido tiempo. A sus 75 años, Ramón Martínez respira fútbol. Lleva toda su vida en ello. Entre archivadores, informes, tribunas, viajes, niños, adultos, futbolistas, padres, intermediarios, colegas de otros clubes, presidentes propios y ajenos… Su disco duro, el de su cabeza y el de su ordenador, no tienen precio. Una pena que sea tan discreto, tan cauto, tan prudente, tan callado, tan cauteloso y comedido. Está escribiendo un libro sobre los extranjeros del Valladolid… Todos con sus respectivas fotografías. Una obra de arte para Pucela.
No habrá concedido más de diez entrevistas en profundidad en su vida y pocas críticas han salido de su boca. Prefiere oír, ver y callar a rajar. Al único que ha lanzado más de diez y de veinte tarantanes, todos están en la hemeroteca, fue a Johan Cruyff, por quien tuvo que salir del Barcelona… No porque le echara el entrenador, sino por decisión propia y, además, para fichar por el Real Madrid. Tampoco se quedó en el paro.
-"¿Una entrevista, Enrique? Si yo ya no soy noticia, nunca lo fui. Soy un apasionado del fútbol que comenzó con 20 años en un club de Valladolid que se llamaba Asklepios. ¿Sabe lo que significa? Es el dios de la medicina en la mitología griega… Si quiere hablamos un rato de fútbol y después ya veremos qué hacemos con la entrevista".
Pues nos ponemos. Sin decidirlo, optamos por la cronología. Del pasado al presente, aunque inevitablemente se cruzan recuerdos, conceptos sin tiempo de caducidad. "Todo comenzó en ese club de Valladolid. Lo cofundamos mi amigo Manuel Graña y yo… Él fue el alma mater. Cuando falleció muy joven se acabó la actividad. Comenzamos en 1968 y llegamos a tener 11 equipos de fútbol base. Mi experiencia como futbolista se reducía a jugar hasta juveniles, pero siempre me gustó ser entrenador y ahí pude cumplir, en parte, mi sueño. Entrené durante cuatro años casi a los mismos jugadores. El primer año eran infantiles y los tres siguientes juveniles. Todavía no había cadetes. Eran muy buenos futbolistas, y obtuvimos varios títulos, la última temporada fuimos campeones de juveniles de Castilla y León. Jugaban muy bien y disfruté mucho. Hice los cursos de entrenador juvenil y regional. Para inscribirse en el nacional había que tener 28 años y antes me llamó el presidente del Real Valladolid, Fernando Alonso y me interesó lo que me ofrecía".
Y se fue a un proyecto más que interesante. La Federación de Pablo Porta creó una Liga nacional de juveniles obligatoria para todos los clubes de Primera y su primera misión fue durante una temporada fichar a los mejores jugadores juveniles de Valladolid y la provincia para jugar en ese equipo que competiría por toda España. Los chavales se entrenaban toda la semana a las órdenes de Ramón Martínez y los fines de semana se iban a jugar con sus respectivos equipos. "Aquel equipo, dirigido por Santiago Llorente, solo perdió un partido en todo el campeonato… y fue en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. En la temporada 1976-77, en el Valladolid me hacen secretario general. Tres meses después también me nombran secretario técnico y ya me olvidé de mi sueño de ser entrenador. No iba a dejar todo para irme al curso una vez cumplidos los 28 años".

Recita de memoria todos los entrenadores con los que coincidió en Pucela, como luego hará con los del Barcelona, los del Real Madrid, en sus varias etapas, y los del Celta. "El primero fue Héctor Núñez. Con él comencé a hacer mis primeros informes escritos. Me dijo que comenzara a ver a los rivales y así lo hice. A partir de ahí ya todos fueron así, a mano, claro. Hasta entonces eran simplemente verbales. Después, en mis 13 años en Valladolid pasaron por el banquillo: Aloy, Saso, Paquito, Pachín, Eusebio Ríos, otra vez Paquito, un grande Paquito, Mesones, García Traid, Fernando Redondo, Vicente Cantatore, Azkargorta, de nuevo Cantatore… Otro grande, Cantatore". En esos años, el Valladolid compraba barato y vendía caro. Fernando Hierro, Eusebio Sacristán, Torrecilla, Minguela, Juan Carlos, Borja, Gail, Sánchez Valles, Jorge Alonso, Peña, Fonseca… son buenos ejemplos.
"Para fichar, lo mejor es el flechazo de la primera vista"
Ahí fue donde Ramón Martínez comenzó a agudizar su ingenio para cazar talentos. "Me han preguntado muchas veces que cuál era mi método para fichar jugadores. No lo tenía. Ni creo que lo tenga nadie. Hay mucho cuento con los archivos, con los datos… Lo principal es tener un buen grupo de trabajo. En Valladolid no tenía un grupo, pero sí a Santiago Llorente, que era polifuncional y hacíamos un trabajo conjunto. A mí, generalmente, la primera impresión me ha dado muy buenos resultados. No es una fantasmada. Con este método del flechazo a primera vista es con el que más he acertado. Si lo empiezas a ver y ver y te vas dando largas a ti mismo, hay menos posibilidades de acertar. La primera impresión es vital… Me fiaba de ello con 30 años y con 60. No se puede generalizar. Cada caso es diferente y requiere un análisis distinto. Lo que sí estoy convencido es que a los jugadores hay que verlos sobre el campo de juego, no por la televisión. Luego, por supuesto, hay que averiguar más cosas sobre el jugador que te ha entrado por los ojos: su entorno, la familia, si está casado o soltero, sus amistades…y sobre todo su cabeza".
Eusebio era chiquito y delgadito
Y dentro de ese flechazo tempranero, Ramón reconoce que tiene una predisposición. Le gustan los jugones. "El fútbol ha cambiado mucho. Ahora la preparación física es lo que se impone, pero yo siempre busqué y encontré el jugador técnico. Me acuerdo de Eusebio Sacristán. Con 15 años era chiquito y delgadito. Nos lo recomendó un exjugador del club, Damián Recio. Jugaba un partido amistoso el juvenil. Le dijimos al entrenador que lo pusiera en el segundo tiempo por no quedar mal con la persona que lo recomendaba. Estaba con Santiago Llorente en el campo y a los 15 minutos nos miramos y nos dijimos: hay que ficharlo hoy. Ahí comencé a pensar que la primera media hora es clave en un fichaje".

A Ramón se siente cómodo en este apartado. "Me gustan los jugadores técnicamente dotados y rápidos. Actualmente, el físico prima sobre las demás cualidades, pero el físico se puede mejorar y la técnica -aunque se puede perfeccionar- es innata. Dentro de las cualidades de la condición física, es muy importante buscar jugadores rápidos, porque la velocidad también es innata, no se mejora, y es fundamental en el fútbol. Después, por necesidad, a veces no puedes fichar lo que quieres y te tienes que conformar con jugadores de otras características diferentes a tu gusto personal".
Y con esa filosofía ya en la cabeza, le llegó una llamada desde Barcelona. José Luis Núñez quería un responsable que le reorganizara todo el fútbol base del club y varios de sus colaboradores le apuntaron la figura de Ramón Martínez como el idóneo para el cargo por la gestión que estaba realizando en el Valladolid. También tuvo mucho que ver un partido jugado en diciembre de 1987 en el Camp Nou. El Valladolid de Cantatore le dio un repaso impresionante al Barça de Luis Aragonés (2-4) con jugadores como los hermanos Fernando y Manolo Hierro, Peña, que marcó tres goles, Minguela, Torrecilla, Moyá... Todos captados por el ojo avizor de Ramón Martínez. Ahí comenzó su fichaje por el Barça.
Su llegada coincide con la de Johan Cruyff, que avisa que también quiere gestionar directamente al filial, al Barcelona Atlético. Es la temporada 1988-89, la posterior al motín del Hesperia. Ramón se encuentra que salen del club 13 jugadores y llegan 12. Uno arriba, uno abajo. Los recita de memoria, pero tampoco es el caso recordarlos uno a uno. Revolución total. Con el tiempo, se supo que casi ninguna de esas primeras incorporaciones había sido idea de Cruyff. Media docena tenían el sello de "recomendados por Javier Clemente"... En sus primeros meses en el club, el ex de Pucela se encontró situaciones muy extrañas, como por ejemplo que cinco jugadores ganaban lo mismo de primas si ganaban o perdían, o incluso ganaban más si perdían porque no tenían que descontar el 10 por ciento que en caso de triunfo iba a un fondo común para repartir con el resto de jugadores de la plantilla que no jugaban y los masajistas, físios, utilleros…
Dejó un buen recuerdo en el Barcelona
Su relación, desde el principio, con Cruyff fue complicada. En varias ocasiones fue a ver partidos y a determinados jugadores y se encontró a otros técnicos del club enviados por el holandés… para hacer el mismo informe. "El problema surge porque a Cruyff nadie podía contradecirle y yo le decía lo que pensaba, le gustara o no. Y ahí chocamos, pero yo fui a ver bastantes partidos con Toni Bruins, su ayudante. Lo que ocurre es que hacía más caso a lo que le decía Toni que a lo mío, por otra parte, es entendible porque era un hombre de su confianza. Pero yo al principio trabajé bien con él. Pero, eso sí, creía que estaba en posesión de la verdad, y yo le contradecía. Cruyff, dicen, era un genio y los genios son difíciles de entender".
"Cruyff mandaba técnicos a los mismos partidos a los que yo iba. Quería hacer todo por su cuenta"
Antón Parera, entonces secretario general del club con mando en plaza, tiene un buen recuerdo del año y medio que convivió con Ramón Martínez. "Fue una apuesta de Joan Gaspart, para intentar cambiar el funcionamiento deportivo del club. Hizo lo que le dejaron hacer. Con Cruyff no se podía trabajar, aunque no se pudiera decir entonces ni casi ahora. Era imposible. Esos fichajes que hicimos Korneiev, Eskurza, Romerito… eran suyos. Ramón se cansó y se fue. Además, le llamó el Real Madrid. Le comprendo perfectamente. En el club el recuerdo que dejó fue el de ser un profesional competente".
Ramón y Cruyff tuvieron un par de cambios de impresiones fuertes con la figura de Charly Rexach por medio. "No quería cobrar sin trabajar y me fui. El motivo por el que me fichó José Luis Núñez era para montar una estructura técnica, pero no pude participar en su montaje porque quien lo montaba todo era Johan Cruyff", reconoció Martínez meses después en Antena 3. Sonríe cuando le recuerdo sus palabras. "No quiero dar más vueltas al asunto. Sólo sé que la directiva no quería que me fuera. Ni Núñez. Un día que estábamos todos reunidos y les comuniqué mi marcha aunque me quedaban tres años de contrato. El presidente me comentó al oído: "Se va usted al Real Madrid, que yo lo sé". La verdad es que ese día no tenía nada firmado. Había interés del club blanco como de otros clubes…".
En abril del 90 se presenta en el Santiago Bernabéu. Ramón Mendoza le entrega la llave de los fichajes, pero conociendo al presidente, la libertad absoluta era imposible. "Mi cargo era de secretario técnico. Comenzamos la temporada 1990-91 con Toshack, pero la situación no era la deseada y el club puso a Di Stéfano, acompañado de Camacho. Tampoco mejoró el panorama. El presidente dimitió para presentarse a las elecciones y se comenzó a buscar un entrenador para la temporada siguiente. En esa, se contrata a Antic. Nos reunimos en casa del presidente con Pacho Maturana y llegamos a un acuerdo con él para que fuera el entrenador de las dos siguientes temporadas. No firmamos nada, pero nos dimos la mano. Como los resultados de Antic no podían ser mejores, el presidente decidió que siguiera. Llamó a Maturana, le explicó la situación y la aceptó con todo el dolor de su corazón. Se portó como un señor. Desmiento que cobrara nada del Real Madrid".
El fichaje fallido de Sacchi
Con Antic confirmado y, en plena pretemporada, a Mendoza le da otra revolera, llama a Ramón Martínez y le dice que se vaya a fichar a Sacchi. No valieron explicaciones ni de ética ni de lógica. Allá que se fue Ramón Martínez hasta Milano Maríttima, en pleno Adriático. Palizón de coche desde Milán, y negativa del técnico italiano que había decidido aceptar la oferta de la selección italiana. Antic, mientras, ajeno a todo y trabajando con el equipo. Era evidente que Ramón Mendoza quería como fuese un hombre para los despachos porque a los pocos meses fichó a Leo Beenhakker como director deportivo… en espera de cargarse al entrenador y ponerle en el banquillo.
"Con Mendoza tuvimos fichado de palabra a Maturana, pero Antic lo hizo tan bien que tuve que decirle que no podía venir".
Ramón Martínez sonríe cuando recuerda la situación. "Cuando Radomir y Leo se cruzaban por los pasillos del club llovían los cuchillos. Antic sabía perfectamente que el presidente había fichado a Beenhakker para que fuera su recambio en el banquillo. La amenaza era constante. Al final lo destituyó estando líderes… y Beenhakker acabó la temporada. En la 1992-93 comenzó Floro y acabó Del Bosque después de aquello de los gritos del vestuario del Lleida. En la 1994-95 trajimos a Jorge Valdano. Ganamos la Liga, pero la temporada siguiente la falta de paciencia nos llevó otra vez a Vicente del Bosque, que siempre estaba preparado y terminamos con Arsenio. Ahí acabó mi primera etapa en el Real Madrid".
En esos seis años, Ramón Martínez dota de una estructura solida a la sección de fútbol y amplia la red de ojeadores. Uno de sus grandes logros fue convencer a Raúl de que fichara por el club blanco cuando el Atlético cerró sus divisiones inferiores. Él llevó las negociaciones en persona. Con la llegada de Lorenzo Sanz a la presidencia, Ramón Martínez deja el club blanco y un mes después volvió a su primera casa. Al Valladolid. Segunda etapa. Hasta 2000. Cantatore, Kresic y Manzano son sus entrenadores.
La vuelta de Florentino Pérez a la presidencia con Jorge Valdano de director general, propicia su vuelta al Santiago Bernabéu. Segunda etapa. Lo suyo continúa siendo la cantera, el fútbol base, sin alejarse nunca de las decisiones del primer equipo porque continuaba teniendo predicamento antes sus superiores directos. Le escuchaban. Cuando llegó, Vicente del Bosque ocupaba el banquillo. Tres años. Luego, una temporada de Queiroz. Intento fallido con Camacho, paréntesis de García Remón y llegada de Luxemburgo. En esos tiempos el club también incorpora a Arrigo Sacchi a su organigrama. El club decide fichar a Luxemburgo…
Florentino se marcha y Ramón Martínez con él
Pasa un año sabático. "Me dediqué a vigilar la construcción de mi propia casa hasta que me llamó el Celta. Estaba en Segunda, pero era el Celta y tenía jugadores y potencial para intentar volver a Primera. Fueron dos años de sufrimiento constante, pero también de los mejores de mi vida. Tuve una gran relación con el presidente, Carlos Mouriño y con el director general Antonio Chaves. Nos entendimos bien hasta en las adversidades. La primera temporada tuvimos cuatro entrenadores: Stoichkov, que no tuvo suerte; López Caro, a quien yo conocía del Madrid; Antonio López, y Menéndez. Casi bajamos a Segunda B. Sufrimos mucho, la verdad y teníamos una gran plantilla. La segunda comenzamos con Pepe Murcia y el equipo comenzó a reaccionar con la llegada de Eusebio. A falta de tres jornadas, hizo debutar a Iago Aspas con 21 años y fue el revulsivo que evitó el descenso".

No hay dos sin tres. El regreso de Florentino Pérez y Valdano significa su tercer aterrizaje en el Bernabéu. Un año de Pellegrini; tres de Mourinho; dos de Ancelotti en su primera etapa; Benítez sustituido por Zidane en enero; Lopetegui y Solari, como preámbulo de la vuelta de Zidane y, posteriormente la de Ancelotti. Desde la sombra vuelve a dar su opinión al presidente cuando este le requiere. En 2020, su posición cambió en el organigrama oficial, de director de fútbol pasó a adjunto del director general, José Ángel Sánchez.
"¿Qué puedo decir del Real Madrid después de haber pasado veintitantos años de mi vida? Es mi casa. He trabajado, además, donde siempre me ha gustado. En el primer equipo, en la cantera, en la base… Siempre me dio igual ir a ver un partido de un infantil que nos interesara, que la final de la Copa del Mundo. Todos me dicen que debo tener que tener un archivo extraordinario después de tantos años, pero lo importante es que el club se haya aprovechado de ello. La cantera del Real Madrid ha estado ahí siempre, antes de yo llegar, estuvo don Miguel Malbo, que se jubiló cuando llegué la primera vez y Vicente del Bosque. Nuestra función siempre ha sido formar jugadores para el primer equipo y si no podían llegar tan arriba que nos sirvieran para poder financiar los gastos con sus traspasos a otros clubes y que fuera rentable. El jugador que sale de nuestra cantera puede jugar en cualquier equipo, es polifuncional, se adapta a cualquier sistema. Lo que siempre digo también es que es más fácil sacar jugadores ganando, perdiendo es más difícil".
"El jugador de la cantera del Real Madrid puede jugar en cualquier equipo del mundo porque se adapta a todos los estilos y todos los sistemas"
No le gusta personalizar, pero acepta que su relación con Florentino Pérez y Jorge Valdano, traspaso lo profesional. "Trabajar con Jorge Valdano era un magisterio gratis. Todo se resolvía en el momento, no se dejaba nada para el día siguiente y cuando no se coincidía con él, daba las explicaciones pertinentes de la decisión tomada. Tiene sabiduría futbolística, y la ha transmitido desde el césped, vestido de corto; desde los banquillos; desde su despacho de director deportivo del mejor club del mundo y desde los micrófonos, las cámaras y el papel en su rol de comentarista, analista y columnista. Todo con elegancia e inteligencia. Un lujo y una suerte haber trabajado con él. De Florentino no tengo que hablar yo. Hablan las estadísticas, que no son sensaciones. Lo que ha conseguido patrimonial y deportivamente nadie lo va a poder igualar. Ya se acordará de él la historia. Personalmente, he tenido la suerte de tener su confianza a nivel profesional, y por si fuera poco en el momento más duro de mi vida, estuvo a mi lado; nunca le voy a poder agradecer todo lo que hizo por mí".
"Valdano tiene sabiduría futbolística y lo transmite desde el campo, desde el banquillo, desde la dirección general y desde los medios de comunicación"
Se revuelve cuando se le insinúan informaciones sobre determinados fichajes de cualquiera de sus tres etapas. Aunque no lo diga, considera que nunca ha tenido buena Prensa, precisamente porque siempre intentó alejarse de ella. "Ustedes quieren saber lo que nosotros tenemos que guardar para nosotros. Es nuestro trabajo". Prefiere no dar la relación de los jugadores que han salido de la cantera en sus tres etapas y han jugado en el Real Madrid o el Primera. Y eso que lo tiene todo documentado en un documento "excel" que visita cuando su prodigiosa memoria le falla. "Creo que ya he hablado bastante. ¿Esto no será una entrevista como tal, ¿no? Y pensar que mis primeras fuentes de información eran las suscripciones a las revistas y los periódicos y las cartas de mis amigos… De Sudamérica lo tengo casi todo, incluida la colección de El Gráfico argentino, que es una joya".