¿Qué hacía Isco mientras 'su' Sevilla jugaba la final? ¡Jugar al pádel!
El malagueño, ahora sin equipo, ultima su puesta a punto en Madrid. Este miércoles se le ha visto disfrutando de otra de sus pasiones.

Este miércoles, mientras los que fueron sus compañeros hasta hace cinco meses peleaban por una nueva Europa League ante la Roma, Isco jugaba un partido... de pádel. El malagueño, agente libre desde que rescindió su contrato con el Sevilla en enero, se prepara en Madrid para regresar al fútbol este verano. En la capital está llevando a cabo un plan de preparación física junto a su entrenador personal, y ya son varios los días en los que se ha dejado ver por las pistas de un polideportivo de Vicálvaro, localidad pegada a Vallecas.

El internacional, con su partida reservada a las 22:00 horas, ha atendido amablemente a todos los aficionados que le han pedido fotos y ha disfrutado de otra de sus grandes pasiones junto a tres amigos.
Isco salió de Nervión por la puerta de atrás, después de una fuerte discusión con Monchi, y desde entonces se encuentra sin equipo. El último día del mercado de invierno estuvo a punto de firmar por el Unión Berlín, pero el fichaje se rompió sobre la bocina, ya con el jugador en Alemania. El club quiso realizar varios cambios en las condiciones previamente pactadas y el futbolista desechó el acuerdo.
En los últimos meses, el ex del Real Madrid ha trabajado duro en solitario para estar en plena forma cuando le llegue la oportunidad. Relevo ya informó de que el Rayo se plantea acometer su fichaje este verano, pero pUNIarece una opción improbable ante el enorme esfuerzo económico que supondría para los franjirrojos. Aunque Isco ve con buenos ojos la idea de regresar definitivamente a Madrid, mantiene un caché alto a nivel de salario y no parece dispuesto a rebajárselo en exceso.
Un cinco veces campeón de Champions con futuro incierto
A sus apenas 31 años, el mediapunta confía en que no es tarde para recuperar su mejor versión y en que puede volver a rendir al máximo nivel. En su paso por el Sevilla, al que llegó como petición expresa de Julen Lopetegui, su rendimiento estuvo por debajo de lo que se preveía de él. Sólo marcó un gol en sus 1.265 minutos entre todas las competiciones y jamás encontró la continuidad que se esperaba de él.
A Monchi nunca terminó de convencerle su incorporación y el divorcio comenzó a fraguarse a comienzos de diciembre. El detonante fue una tensa conversación entre el jugador y el director deportivo delante de varios miembros de la plantilla, en la que Isco evidenció que él estaba en Sevilla por la confianza de Lopetegui y no por la de Monchi. A partir de ahí, todo se rompió y ambas partes decidieron dejar sin efectos el vínculo que les unía hasta 2024.
Ahora, y después de unas últimas temporadas convulsas, el de Arroyo de la Miel quiere reencontrase con la ilusión perdida y ya cuenta los días para empezar un nuevo proyecto. El talento le sobra y no serán pocos los equipos que pregunten por él. Este miércoles, con sus excompañeros en plena final por la Séptima, él ha vuelto a coger la pala... sin despegarse del móvil.