GETAFE - ESPANYOL

La situación límite del Espanyol no cambia a Manolo González, el técnico que "va de frente", no se calla y cuida a los suyos

El conjunto blanquiazul se enfrenta este lunes (21:00) al Getafe en un duelo clave por la permanencia.

Manolo González en el banquillo del RCDE Stadium. /RCDE / David Jiménez
Manolo González en el banquillo del RCDE Stadium. RCDE / David Jiménez
Marc Mosull
Alberto Martínez

Marc Mosull y Alberto Martínez

Las alegrías en casa del pobre duran muy poco. Lo sabe bien Manolo González, que, tras salvar un match-ball contra el Celta, vuelve a estar en el ojo del huracán a causa de la eliminación de su equipo en Copa a manos del Barbastro, un conjunto que ocupa posiciones de descenso a Tercera RFEF. Le enfadó mucho la derrota al gallego y en la previa del encuentro de Liga ante el Getafe apuntó contra sus futbolistas: "Estoy hasta las narices de regalar minutos. Si tú vas a Barbastro y no eres capaz de ganar ni dar un paso adelante, pues después no vengas a quejarte. Esto va de trabajar y de dar rendimiento".

Rajada de Manolo González tras la derrota en Barbastro.

Lo que verdaderamente le molesta a Manolo, un tipo de lo más familiar y leal, es que ha detectado que algunos jugadores, que a día de hoy no son titulares habituales, no están suficientemente implicados. Con él, el trabajo no se negocia, y dado que "es un tío que va de frente", se queja de ello si lo considera necesario. "Currar, currar y currar. Esa es su receta", confiesan los que mejor le conocen.

Y es el primero que se aplica el cuento. No en vano, a las ocho de la mañana suele llegar cada día a la ciudad deportiva blanquiazul, tras conducir su SUV desde Mataró, que es donde vive, hasta Sant Adrià del Besòs. "Normalmente, también se marcha tarde", cuentan. Sabe lo que le ha costado llegar a la élite -"se lo ha ganado a pulso", dijo ayer Bordalás- y quiere aprovechar su oportunidad.

Su persona de confianza es Gerard Garrido, su segundo. Con él ya coincidió dos años en la Peña Deportiva y cuando se confirmó que seguiría al frente del primer equipo tras el ascenso, pidió su incorporación. En el vestuario, Manolo es muy querido y respetado, pues ha conseguido unir al grupo y tiene a los futbolistas de su parte. Sin ir más lejos, Jofre Carreras le considera "un padre" por toda la confianza deportiva y apoyo personal que le ha brindado siempre, especialmente cuando fallecieron sus padres.

Y es que aunque tenga fama de tío serio, en las distancias cortas se gana a la gente, a jugadores y empleados. Con palabras y con gestos. "Él mira mucho por el trabajador. En la Peña Deportiva había una utillera que decía que casi no le daban nada y Manolo apretó al club para que le pagaran más. Amenazó con dejar el cargo si no lo hacían", revelan los que le conocen.

El plebiscito de la grada

Está claro que si le terminan cesando no será porque sus futbolistas hayan contribuido voluntariamente a ello. También goza del apoyo unánime de la afición, como se demostró tras el triunfo frente al Celta. La grada, a sabiendas de que su cargo pendía de un hilo, terminó coreando su nombre -y pidiendo la cabeza de la propiedad- en un gesto que emocionó al preparador gallego, que ese día celebró los goles con más efusividad que nunca.

Su vehemencia y naturalidad, la de un tipo normal que ha llegado arriba del todo desde el barro, ha enganchado a la masa social. También su innegable sentimiento perico. "A mí, por ejemplo, que me canten 'A Segunda' me revienta, me revienta muchísimo. Se lo he dicho a la media parte, me estaba ardiendo todo por dentro", llegó a decir tras el derbi en Montjuïc. Esa respuesta le unió todavía más a una afición que pide un cambo de rumbo en el palco, pero no en el banquillo.

Con Fran Garagarza tiene buena relación, cordial. "Los dos son honestos y van de cara", comentan algunos de los que les conocen. No hay que olvidar que, más allá de todas las circunstancias que envolvían al Espanyol, si Manolo González tuvo la oportunidad de coger al equipo en Segunda y ascenderlo es porque el director deportivo le designó como sustituto de Ramis. Y aunque no era su primera opción, le renovó tras lograr el objetivo de regresar a LaLiga. Por todo ello, Manolo le está agradecido.

Un invierno sin fichajes

Y es que de hecho, lo primero que hizo Garagarza cuando llegó al Espanyol fue frenar el fichaje de Ferran Costa para el filial y firmar a Manolo González; "un hombre de club", según se ha encargado de decir varias veces el vasco. Tiene claro el entrenador blanquiazul que no tendrá ningún refuerzo en invierno y lo acepta con naturalidad. "Si no hay dinero para invertir poco puedo hacer desde mi posición", declaró el extécnico del Badalona, que hace lo que puede con lo que tiene, aunque no case con su libreto. Es consciente que dada las limitaciones de la plantilla debe minimizar riesgos y sacar el máximo provecho a sus futbolistas.

"Queremos dejar la portería a cero. Ser sólidos y estables, controlar al rival y contraatacar. El otro día nos salió bien, no tuvimos posesión pero llegamos con peligro. No es la idea de juego que yo tengo, pero es lo que creo que le va mejor al equipo", analizó en la previa ante el Getafe. Y es que Manolo lo que quiere es que su equipo sea competitivo como lo fue a inicios de curso. Y tiene muy claro que no debe preocuparse de lo que no depende de él. Tampoco de un hipotético cese. "Se preocupa de currar y de intentar ganar. Y ya está", confirman sus allegados.

Evidentemente, Manolo González sabía que tenía la soga al cuello el día del Celta, pero "entiende que lo que le ha pesado no son tanto las derrotas como la forma de caer"; en San Mamés, en Barbastro y especialmente en Montilivi. El club comparte la misma opinión. "El partido del Girona hizo mucho daño", se escuchaba en la ciudad deportiva al día siguiente, tras la reunión de madrugada con La Curva. Ya explicamos en Relevo, que la entidad ya tenía atado a su relevo en el banquillo, un Sergio González que ya fue la primera opción de Garagarza, aunque no es tan fácil tomar la decisión, pues con "Manolo hay un factor emocional".

No se escuda en ello, pero al entrenador gallego "el calendario no le ha ayudado nada", especialmente fuera de casa, donde apenas ha rascado un empate. Sí se le puede achacar la derrota en el debut en Valladolid, el único encuentro de visitante que no fue contra un equipo del top-8 de LaLiga. Y en casa suma 12 puntos, un rendimiento notable. Además, le queda un partido pendiente contra el Valencia, que de ganarlo alejaría al conjunto perico de la zona roja.

¿Se la juega ante el Getafe?

Manolo está tranquilo. "La situación no es tan límite como el día del Celta", bien es cierto que una derrota o una mala imagen en el Coliseum volvería a abrir el debate sobre su continuidad, pues "aunque la mayoría lo quieren en el Espanyol, hay gente del club que quiere que pasen cosas", cuentan las mismas fuentes. En todo caso, a nadie se le escapa que el mes de diciembre, con cuatro partidos ante rivales de la Liga del Espanyol (Getafe, Osasuna, Valencia y Las Palmas) es clave para el entrenador perico y el de la entidad, cuyo futuro a corto y medio plazo también está condicionado a la permanencia.