Sólo es agosto y Vinicius deja en evidencia la planificación del Real Madrid
La lesión de brasileño pone en jaque al club, empeñado en no fichar un delantero. Miembros de la plantilla no lo entienden. Más de una decena de atacantes se han ofrecido este verano.

Vinicius confirmó los peores presagios y el Real Madrid perderá a su estrella para las próximas seis semanas. Una rotura en el bíceps femoral le dejará KO siete partidos en el mejor de los casos y deja a Ancelotti un solar en la delantera, con sólo tres hombres en nómina más Bellingham, disfrazado de nueve, y Valverde, comodín como extremo. Casi toda la responsabilidad ofensiva recae ahora sobre Rodrygo, Brahim y Joselu, dejando en evidencia la planificación deportiva cuando la temporada acaba de empezar.
Es agosto y el conjunto blanco no tiene ni '9' ni '7'. El primero, por decisión propia. El club se resiste a caer ante el clamor popular y vende que no habrá fichajes para la delantera. Respaldados por los últimos títulos conseguidos y por el gran fichaje de Jude, mantiene su hoja de ruta y ahorra con la intención de hacer un gran fichaje en 2024 con el que completar una plantilla a la que no le faltan muchas más piezas.
Ni un Harry Kane loco por la música y puesto en venta por el Tottenham o un Kai Havertz que siempre quiso jugar en el Bernabéu hicieron cambiar de idea a la directiva, poco dispuesta a grandes desembolsos. Más de una decena de atacantes llamaron a las oficinas de Valdebebas ofreciéndose, por si alguno provocaba que Florentino Pérez sacase la chequera. Pero nada. Entre ellos, Randal Kolo Muani, que a estas alturas espera espera que Eintracht y PSG desbloqueen su fichaje. La política es cada vez más estricta. Sólo se acometen incorporaciones si todo encaja: informes, proyección de futuro, precio... Si no se cumplen todos los parámetros, no se arriesga. Han salido mal parado de casos fallidos y no quieren que vuelva a pasar.
A pesar de todo, el club nunca cierra la puerta de llegadas, consciente de que pueden darse lesiones, salidas u oportunidades de mercado que se pongan a tiro. No lo ha hecho en todo el verano y no lo va a hacer en los días que quedan, aunque las posibilidades de un fichaje son remotas. No dejarán de ojear hasta el final, igual que tampoco descartaron al 100% una llegada de Mbappé. El problema es que, además del francés, nada de lo fichable convence. En el caso de Kylian, los números nunca encajaron y sólo una rebaja considerable de las pretensiones por alguna de las partes permitiría el milagro de una incorporación de última hora. No lo esperen...
Ante esta situación, el vestuario mira con cierta incredulidad. Salvo giro radical de los acontecimientos, la taquilla que dejó libre Benzema estará vacía el próximo sábado 2 de agosto en el primer partido del Real Madrid en el Santiago Bernabéu esta temporada. Miembros de la plantilla no entienden la decisión, conscientes de que van cortos en la posición y de que la temporada es muy larga. Una situación así en marzo puede suponer perder un título.
Ancelotti, resignado, sobrevive con lo que tiene a mano. Es experto en sacar el máximo rendimiento posible de sus plantillas, pero nunca se lo pusieron tan difícil. Un resfriado de Rodrygo contra el Getafe y se verá obligado a tirar de los dos nuevos, Joselu y Brahim y sin alternativas en el banquillo más allá de algún canterano. Aunque no lo diga, sigue pensando que a su equipo le falta un atacante, pero también que no se lo van a traer. Y aunque esto pueda acabar en críticas para él y los jugadores, lo lleva con filosofía, siempre poniendo por encima de sus ideas lo que le transmiten desde arriba.
Al mercado le quedan cuatro días, pero siguiendo las directrices del Real Madrid, se ha acabado en Valdebebas. Sólo un inesperado cambio de planes de los mandamases podría desembocar en una llegada de última hora. El brasileño deja en evidencia un problema, pero el club no parece por la labor de atajarlo.