ENTREVISTA VINTAGE

Solsona, el "Pedri" de los 70: "El Barça le puso un cheque en blanco al Espanyol para ficharme, pero el presidente se negó dos veces"

El exjugador, ahora analista en medios de comunicación, repasa su carrera en la que ganó tres títulos también con el Valencia.

Dani Solsona, en la entrevista con Relevo. /AFP
Dani Solsona, en la entrevista con Relevo. AFP
Alberto Martínez
Lu Martin

Alberto Martínez y Lu Martin

Dani Solsona (1952) es el 'noi de Cornellà' y, hoy en día, uno de los analistas más lúcidos, quien ve el fútbol como pocos y lo cuenta como nadie en Rac-1. No es de extrañar porque en los 70 y en los 80 fue uno de los centrocampistas con más talento del fútbol español, como él dice un estilo "Pedri, Gundogan o Darder" en campos en los que había más tierra que hierba y en un estilo donde no se hablaba de 'tiquitaca', sino de furia. "Quizás me perjudicó", dice después de ser internacional siete veces, de jugar 373 partidos (63 goles) entre Espanyol y Valencia (ganó una Copa del Rey, Recopa y Supercopa de Europa) y de comprobar en primera persona en el Bastia y el Racing de Paris el fútbol 'champagne' de la Francia campeona de la Eurocopa de 1984. Abre el álbum de recuerdos y analiza la actualidad de Espanyol y Barça, dos vasos comunicantes, también en su carrera.

Usted se formó en el Espanyol, donde brilló, y se convirtió en un icono. Luego ganó títulos en Valencia y acabó en la liga francesa. ¿Le quedó algo por vivir?

Estuve en el nivel que me tocaba. Quizás pude hacer más, pero estoy contento con mi carrera. Me quedó una espina, sí, que es ir más veces con la Selección. Teniendo en cuenta el rendimiento del Espanyol y del Valencia, creía que iría más veces. Podría haber sido 15 y no siete. Siempre estaba en boca de todos. Quizás no era tan bueno.

¿Y por qué?

En aquella época las características del juego de España, todo basado en la furia, no me beneficiaban. Quizás yo era de otro estilo.

¿No cuajó en la Selección porque tenía buen toque de balón?

Me daba la sensación que sí. O quizás fue por estar en un equipo bajo como el Espanyol y eso me penalizó. No confiaron en mí o yo no estuve a ese nivel.

De usted dicen los que le vieron que era un centrocampista moderno en los 70. ¿Con qué jugador se compararía?

No me comparo con nadie, pero jugaba como podían hacerlo Darder, Pedri o Gundogan. Luego metía goles, tenía llegada... Me costaba volver pero siempre tenía compañeros que me ayudaban para que pudiera hacer otras cosas.

¿Le quisieron los grandes?

Sí, y de muy joven. Con 20 años lo leía en la prensa. En aquella época la sartén por el mango la tenía el club. Me quería el Real Madrid, pero en el Espanyol no me decían nada.

¿Nunca le llamaron del Real Madrid?

No me enteraba. No había representantes. Llamaban al club. Recuerdo que hicimos tres huelgas para eliminar el derecho de retención y para entrar en la Seguridad Social. Hasta el año 80 no pudimos entrar. Con 18 años cuando firmé fui con mi padre. Luego llegó el Barça...

¿Por qué no vistió de azulgrana?

Fue en el año 1977-78, el primero de José Luis Núñez como presidente. Se negoció por mí, pero el Espanyol no quiso. Manuel Meler se negó. Tenía miedo de que un tío de la casa se fuera, decía que el aficionado "rompería los carnets".

"El presidente tenía miedo de que el aficionado rompiera los carnets si me iba al Barça"

Dani Solsona Ex jugador de Espanyol y Valencia

¿Y usted hubiera ido al eterno rival?

Era un profesional y negociamos, pero el presidente dijo que no. Minguella estaba presente, y Gaspart, y lo pueden decir. Me contaron que le dieron un cheque en blanco y que pusieran la cantidad. Y el Espanyol dijo que no. Luego Núñez me quiso otro año cedido porque había tenido hepatitis... Y al final Meler volvió a negarse y en cinco días ya fue público que el Valencia me fichaba. Pagó 30 millones, un buen fichaje.

¿Irse del Espanyol al Barça era distinto antes que ahora?

Soy del Espanyol. Mi padre de niño me llevó a Sarrià. Quizás hace unos cuantos años hubiera reflexionado, pero en aquella época imaginar que Solsona fuera al Barça era lo mismo que si Rexach fuera al Espanyol. Saliendo de abajo, ascendiendo de la cantera, jugando muchas temporadas... No me podían aguantar más. Por eso me fui al Valencia. Un derbi era un derbi. Había muchos jugadores de la casa y mucha igualdad entre los dos equipos. Mi sentimiento con el Barça no viene de los 18 años, viene con 12, del fútbol base. Mi padre no me tenía que decir de qué equipo era. Yo era del Espanyol y el rival era el Barça.

¿Cómo era jugar en aquellos campos de fútbol de... césped?

Si ahora el césped es de 20mm y algunos dicen que la hierba está alta... En Sarrià el césped estaba en las bandas y en el medio había tierra. Cuando cortaban el césped en las bandas, tiraban el que sobraba en el medio. No teníamos campo de entrenamiento. Íbamos a Piscinas y Deportes que era un campo de tierra, o debajo de la tribuna nueva, o a una empresa de pinturas, en Badalona, Pinturas Ivanov. Todo era antiguo. Jugabas donde podías. Si ibas al norte, como a Santander, Vigo, Atocha, Oviedo... lo tenías crudo. Tengo grabado un día en concreto, que fuimos a Balaídos una hora antes y metí el pie en el barro... Dije: 'Hoy ni la toco, a la primera me van a dar una hostia'...

¿Los jugadores técnicos de hoy en día podrían jugar en esas condiciones?

Los buenos juegan en todos los campos, sí. Pero si el campo está bien, no miras la pelota. Tienes el radar y controlas. Pero en los malos campos tienes que mirar el bote e ir con cuidado porque vendrá el central de turno a pegarte... Todo ha mejorado, por suerte.

¿Le pegaron mucho?

No había cámaras... Había muchos carniceros. En Granada por ejemplo. Marcial dijo que no iba más a ese estadio. Aguirre Suárez, Falito, Jaén, Fernández... Esos te intimidaban. Ahora los jugadores están protegidos.

Usted también tendría alguno en su equipo...

Molinos no hacía daño, pero era el que más patadas pegaba en un minuto... Siempre le decía que era el jugador que más balones tocaba por partido. La pasaba, la perdía, la recuperaba, la perdía, la recuperaba y así en bucle. Luego teníamos a Rafa Marañón, que tenía la virtud y el defecto del delantero. Cuando le dabas un balón en el área, agachaba la cabeza y no veía a nadie. Rafa era uno de los mejores de su época. Era extremo, pero goleaba como el que más. Es como si ahora en el Barcelona, Ferran o Raphinha marcaran más que Lewandowski.

¿Sus hijos le vieron jugar?

Ya me hubiera gustado, porque mi hijo es crítico. A veces le cuento películas y no se las cree. Otras me dice, ¿has visto lo que hizo ese? Y le digo: 'esto ya lo hacía yo'. No se lo cree. ¿El pase de Laudrup a Romario? Eso ya lo hacía yo y nadie me lo enseñó.

¿Qué opina del Barça actual y de las críticas de Xavi a la prensa?

Yo creo que él, que ha estado tantos años, debe saber que cuando el equipo no funciona, sea el equipo que sea, siempre hay críticas. Que pueden ser más constructivas o menos. Pero a jugadores con experiencia, con un currículum, que han jugado muchos años, que han jugado todo tipo de partidos, eso no les puede pasar a factura. A nadie le gusta que le digan que lo hace mal, aunque Xavi diga que no lee; claro que lo mira y se lee las críticas. Pero debe estar por encima. El Barça no está bien y hay que decirlo.

¿A qué lo atribuye?

Se están buscando justificaciones del porqué está mal. Todo puede influir, sí. Pero yo tengo una opinión muy clara, que no comparten muchos. Yo creo que el Barça está en su tercera fase. La primera fue la de jugar con dos extremos abiertos. No funcionó del todo. Entonces pasó a la segunda, la de un cuarto centrocampista en lugar de un extremo. Y quedaron campeones. Pero ahora están en la tercera fase.

¿Y cuál es?

Con Cancelo, un lateral que querían, y Joao Felix, el equipo está indefinido. Ya sabemos qué quieren jugar con eso del cuadrado, el hombre libre, la salida etcétera... Todos los términos que quieras, pero ¿cómo encajamos todo eso? Si entre Cancelo y Balde, solo puede jugar uno, quizás debes colocar tres centrales; o si juegas con los dos, que uno suba y el otro no, crear esos mecanismos que no están funcionando. Entonces, contra equipos potentes meten a Cancelo por delante, desplazando al banquillo a Raphinha que estuvo lesionado o Ferran... Lo primero es hacer equipo. Tener clara la idea, la base, como la tiene el Real Madrid. Para mí el Barça no está definido. Antes de Cancelo sí lo estaba. También me hubiera quedado a Abde.

¿Y el Espanyol le hace sufrir?

No soy mucho de sufrir, pero estoy preocupado. De entrada, la temporada pasada que se bajó, que fue por pelos, pero... Creo que Luis García a la larga será buen entrenador. ¿Pero era el momento de que viniera? Esto es lo que debemos plantearnos. Pero todos esos mecanismos que quería Luis García sin apenas tiempo... No se logró. Ahora venía otra campaña con pretemporada, pero sin Darder, Denis... Yo creo que está muy bien la idea, pero que no la hemos visto muy plasmada en el terreno de juego. Y a veces no han salido las cosas porque no tienes a los jugadores, porque no lo han asimilado bien. Lo cierto es que el equipo no ha ido evolucionado. Yo encontré su despido al principio precipitado. Y ahora llega Ramis. Se vio otra cara ante el Elche, y ahora estos dos partidos lo determinarán todo.

El Valencia es otro de los grandes clubes de su carrera. ¿Le costó adaptarse?

Pasieguito me quería mucho y me fichó. Me dijo, vamos a ver al entrenador, que era Marcel Domingo. Yo llevaba ocho años en Primera, no era nuevo. Domingo me dijo, 'ya le he encontrado el sitio a usted: por banda derecha podrá hacerlo muy bien'. Yo era anárquico, pero partía del centro. El primer partido fue ante el Barça. Me tocó marcar a Toño de la Cruz. A los 30 minutos, De la Cruz, que era un loco y no paraba de atacar, me hizo defender todo el rato. Y le dije: 'oye Toño, que tengo que atacar yo, que tú eres defensa'. Solo jugué ese día ahí, luego ya pasé al medio.

Usted fue el socio ideal de Kempes...

Kempes era muy bueno. Era trabajador, con una arrancada impresionante, cuando llegaba a la portería se le hacía grande. En Valencia me querían renovar, pero a la baja. Me salieron ofertas de Francia. Me quiso el Mónaco pero al final no salió. Llegó el Bastia. No sabía dónde estaba exactamente el equipo. Vi que había buena temperatura. Le dije a la mujer y fuimos allí. Estuvimos dos años y medio, el tercer año había problemas para cobrar y ya me cambié a París.

¿Disfrutó en el Bastia más que en España?

Fueron buenas experiencias. Jugué con Tarantini, que estuvo cerca del Barça, y con el camerunés Roger Milla. Era muy bueno, y ya tenía una edad. La controlaba, se giraba... A veces veo vídeos en Youtube de esa época. Me ayuda a refrescarme la memoria.

Y luego París. ¿Cómo era aquella liga del fútbol champagne?

El tercer año me fui a París, en Segunda División, al Racing. Jugábamos en el Parque de los Príncipes. Ascendimos jugando muy bien. Me querían renovar, pero me querían como tercer extranjero. Vino el Rennes y me ofrecieron dos años. Si tuviera 30 años no me darían miedo competir en Primera en Paris, pero a mi edad... Me fui y ficharon a Francescoli y Littbarski y luego a Rubén Paz, otro uruguayo. Menos mal que me fui. Aquel fútbol era más estilista que el de España. Jugué contra el Girondins de Tigana. Recuerdo un partido de Copa que quedamos 2-2 y marqué de falta. Jugaban muy bien. Todo estaba pautado: el seis cortaba, el ocho repartía y el diez pensaba.

Lejos de la furia de España...