GIRONA 4 - REAL MADRID 2

Un póker del Taty sonroja a Militao en la huelga del Real Madrid

El argentino marcó cuatro goles en una noche memorable que deja señalado al central brasileño.

Taty Castellanos celebra uno de los cuatro goles que marcó al Real Madrid. /EFE
Taty Castellanos celebra uno de los cuatro goles que marcó al Real Madrid. EFE
Sergio Gómez

Sergio Gómez

Hay veces que el Real Madrid no sabe fingir. Cuando se obsesiona con algo (Champions, Copa, títulos nobiliarios…) olvida lo demás. Esta temporada, ese resto es LaLiga. Desde que se descolgó del Barça siempre confió haciendo una 'o' pequeña con los labios. Con la boca pequeña. Y cuando está en ese plan, lo primero que extravía es la defensa. En Montilivi se puso en huelga y Taty Castellanos, en los titulares. La derrota no entraba en los planes del delantero argentino, memorable, que marcó cuatro goles que le hicieron salir por la puerta grande y que metieron en la enfermería a Militao. El central brasileño, desconocido, salió en la imagen de los cuatro tantos...

Sin Courtois y sin Benzema, al Madrid se le fue el santo (los santos) al cielo y se rindió oficialmente en LaLiga con una jornada de brazos caídos, sin tensión, colmillo y sentido colectivo. Fue en el segundo tiempo donde se evidenció esa falta de motivación. Los goles del Taty partieron a los blancos, que pretendieron llegar a las soluciones con batallas individuales. Sobre todo Vinicius, encendido, en ocasiones histérico. Marcó el gol del 2-1 y asistió en el 4-2, pero volvió a perderse por el camino entre demasiados gestos y ruido. De nuevo las dos caras... 

El Girona, por su parte, con hasta seis bajas, se tomó el encuentro con mucha seriedad y certificó su permanencia siendo fiel a una idea que superó por completo al Madrid, que acabó abochornado. Los blancos no se jugaban la Liga, pero recibir cuatro goles en Montilivi, además de manchar la imagen y enturbiar el ambiente de los últimos días, nunca es buena mochila para encarar las cumbres.

TATY CASTELLANOS

💯 Mis 'dieses'

Si Taty Castellanos sonríe, el Girona suele acabar el partido sonriendo. Hoy volvió a comprobarse tras una actuación que quedará en la memoria. Necesitaba el argentino un día así después de unas semanas de dientes de sierra: un error en el 0-0 ante el Barça le llevó a cerrar sus redes sociales por la cantidad de insultos recibidos, unos días después se desquitó contra el Elche y no pudo jugar por sanción en Valladolid. Contra el Real Madrid fue un trueno. Cuatro toques, cuatro goles. Y en los cuatro salió en la foto Militao...

En el primer tanto, saltó en un pase quirúrgico de Rodrigo Riquelme, desajustó toda la defensa y el delantero cabeceó la asistencia de Miguel Gutiérrez. Doce minutos después, otro mal marcaje de Militao fue letal. Un balón caído desde la estratosfera pilló al brasileño con las defensas bajas y al Taty con la sangre en el ojo. El delantero utilizó su cuerpo para obstaculizar al madridista, dejó botar la pelota, le ganó la posición y batió a Lunin. En el tercero, en el primer minuto del segundo tiempo, perdió de vista al ariete en otro despiste. Y en el cuarto, le ganó la espalda para firmar un póker que recordarán en Girona por décadas.

Taty Castellanos, felicitado por sus compañeros.  EFE
Taty Castellanos, felicitado por sus compañeros. EFE

Castellanos se convirtió en el sexto jugador que le marca cuatro goles al Real Madrid en un mismo partido en toda la historia de La Liga y el primero que lo logra desde el 21 de diciembre de 1947. Stuani es leyenda en el club catalán, pero el argentino, máximo goleador del Girona (13), se ha confirmado como su relevo perfecto. El suyo fue un encuentro imborrable.

MILITAO Y LA DEFENSA DEL MADRID

🤔 Hay runrún

Uno siempre encuentra la manera de defenderse en los momentos oportunos. Estos, en el vocabulario del Real Madrid, se concentran donde cobra sentido la vida, donde se disputan los títulos. Cuando la banderilla de fuego no existe, cuando apenas hay estímulos, la retaguardia blanca suele presentar bajadas de tensión y acumular despistes que cuestan puntos. Por ahí comenzó a alejarse esta Liga a comienzos de este año. Y por esas grietas comenzó a meterse el Girona para derrumbar a los blancos en Montilivi. Todas las abrió Militao, que salió señalado en el hundimiento en Girona. El brasileño estuvo desconocido, desfigurado por sus excesos de confianza. Y ante Taty Castellanos cometió cuatro que supusieron cuatro bofetones que fueron imposibles de remontar. Justo un día después de que Ancelotti dijera que el brasileño era ahora más pesimista… en Montilivi pecó tanto de optimismo que acabó desnudo. Su tarde fue inexplicable.

Militao, superado por el Taty Castellanos.  EFE
Militao, superado por el Taty Castellanos. EFE

VINICIUS

😎 Me reafirmo

Vinicius volvió a ser Vinicius contra el mundo... hasta que el 4-1 cerró toda esperanza de remontada. En un Madrid desconcentrado, fue la única turbina de Ancelotti y el centro de toda conversación. Y esto último no suele ser sinónimo de tranquilidad. Tuvo de nuevo esas dos caras que le hacen pasar de la azotea al sótano. El brasileño fue el más peligroso y al que más le envolvió la polémica después de que volvieran a frenarle a golpe de faltas. El jugador que dejó una lambretta y el que se encendió contra Iglesias Villanueva tras recibir un pelotazo cuando estaba en el suelo. El que dibujó un jugadón por la izquierda y el que comenzó a encenderse con varios jugadores del Girona, a simular y a limpiarse el escudo de campeón de mundo. El que más faltas sufrió pero el que vio primero la amarilla. Enrabietado, picado y, en ocasiones, fuera de sus casillas marcó el 1-2 al aprovechar un gran pase de Asensio y abrió gas para asistir a Lucas en el 4-2. Fue el único jugador del Madrid que demostró tener todos los sentidos en un partido para olvidar. Y también el único que debe controlar muchos gestos que perjudican tanto a su imagen como al fútbol de su equipo. Son demasiadas revanchas las que pretende librar en cada partido fuera de casa.

Vinicius se queja a Iglesias Villanueva.  REUTERS
Vinicius se queja a Iglesias Villanueva. REUTERS

LUNIN

❌ No me ha hecho cambiar de opinión

Lunin solo juega cuando se dan uno de estos dos escenarios: cuando no hay ni peligro ni nada en juego (su suplencia en Copa ante el Villarreal fue un mazazo para él) y cuando Ancelotti no tiene más remedio que ponerle. En Girona lo hizo por el último supuesto. Una gastroenteritis de Courtois le otorgó la titularidad y encajó cuatro goles del Taty Castellanos. En ninguno de ellos se le puede cargar responsabilidad, aunque su imagen recogiendo el balón de dentro de la portería, hasta en cuatro ocasiones, no le deja en buen lugar.

Lunin, cabizbajo, en Girona.  EFE
Lunin, cabizbajo, en Girona. EFE

La situación del ucraniano no es fácil. Tiene por delante a un tipo que hace milagros y, además, el entrenador no se siente del todo seguro con él. Sus oportunidades, por tanto, caen con dosificador. No jugaba desde el pasado 15 de febrero. Hándicap para un puesto donde la regularidad en el juego es esencial para alimentar la confianza y en un equipo como el Madrid, donde el portero está obligado a despejar las pocas ocasiones en contra. Y en Montilivi no impuso. Tras el segundo tanto del Girona se le vio inseguro en alguna salida de balón. La estadística es otra enemiga: Lunin sólo ha mantenido su portería a cero en 4 de los 16 partidos que ha jugado con el Real Madrid. Tiene más goles en contra (18) que encuentros disputados (16).

EL GIRONA DE MICHEL

📀 Mi 'bonus track'

Hay pocos equipos del estrato del Girona con tanta calidad y organización. Y hay menos entrenadores aún con las ideas tan claras como Michel. Las bajas (dolorosa la de Aleix Vidal, corazón de este Girona) no le restaron ni arrojo ni intensidad. Ni tiene ningún tipo de complejo. Lejos de acobardarse en torno a Gazzaniga, saltó a por el Madrid sin vértigo y con plan: resistir, buenas vigilancias a Vinicius, un Oriol con mando en el centro del campo y un Taty Castellanos en estado de gracia. Con esa fórmula ha logrado que Montilivi sea un lugar seguro (es el quinto mejor equipo en casa), ha certificado la permanencia y ha dejado al Madrid hecho jirones.