Las horas más bajas de Ultras Sur: "Aparecen para seguir vendiendo su marca, pero son pataletas, están acabados"
Fuentes policiales y de Antiviolencia dibujan la realidad de los radicales del Real Madrid, más como un trabajo de marketing que como una amenaza real.

La imagen se está convirtiendo en cíclica: cada cierto tiempo los pocos que quedan del grupo Ultras Sur, hacen alarde de su simbología y sus cánticos, siempre fuera del estadio Santiago Bernabéu. El pasado sábado, en plena celebración del título de Liga, se hizo viral un vídeo en el que se les podía ver, muchos a cara descubierta, sin ocultar sus símbolos y canciones más típicas, algo que sí hacen dentro del campo para evitar ser expulsados. Son, según fuentes policiales, alrededor de 200, aunque el núcleo verdaderamente peligroso se centra en un círculo mucho menor.
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Volverán a aparecer ahora, antes del partido contra el Bayern de Múnich. "Es una acción residual, un paripé, porque en realidad están bastante acabados", explican fuentes de Antiviolencia a Relevo. "Los históricos muchas veces ya ni entran al fútbol, pero sí es verdad que van apareciendo algunos más jóvenes con cierto sentimiento de pertenencia. Estas apariciones son siempre en partidos grandes o muy poco vigilados, nunca dentro del estadio, casi siempre en "su" calle (Marceliano Santamaría) y muy raras veces con violencia. Es una forma de conservar su marca, de poder seguir vendiendo".
De hecho los datos están ahí: desde la temporada 2017-18 no entran como colectivo al Santiago Bernabéu. Ocurrió por última vez en el amistoso homenaje a Santiago Bernabéu y en un partido de la selección española. Su actividad se centra principalmente en algunos desplazamientos y también ha descendido drásticamente desde la 2015-16, aunque es verdad que hay un pequeño repunte después de la pandemia. Por supuesto aquellos que son socios y no están sancionados por nada, siguen accediendo, o los que consiguen entradas de manera legal, pero nunca en grupo e identificados como Ultras Sur desde entonces.
El último acto violento registrado como grupo data de la final de Copa del Rey 22-23, el 6 de mayo del año pasado, cuando se enfrentaron a radicales de Osasuna. Más allá de eso, sí que está registrado un uso más o menos recurrente de bengalas en la calle Marceliano Santamaría, donde se han convocado en ocho ocasiones en los últimos meses: seis de ellas en partidos de Champions League y dos de LaLiga, contra Barcelona y Atlético de Madrid.
"Pensar que van a desparecer del todo es imposible. Pero sí lo que se ha conseguido: que estén dentro de límites socialmente tolerables. Contra las bengalas es complicado luchar porque, ya no sólo en los aledaños del Real Madrid sino en muchos otros, si 200 personas sacan una bengala, el problema que te genera intentar cortarlo es mucho mayor. Puedes terminar generando una batalla campal", aseguran fuentes policiales. De hecho son ellos los encargados de controlar todo lo que ocurre fuera de los estadios, que es, actualmente, el único foco de violencia que se registra.
De hecho es que la normativa de la Ley Antiviolencia no prohíbe las bengalas como tal. Desde luego no se pueden encender dentro de los campos ni tampoco si pueden suponer un riesgo a otras personas, lo que ofrecer cierto margen de movimiento para algunos tipos de celebraciones, aunque siempre es complicado de evitar algunas quemaduras o lesiones similares, lo que en cualquier caso justificaría la acción policial de retirarlas y el trabajo de prevención.
Lucha por el dinero de la marca Ultra
Dentro del entorno Ultra Sur hay una pelea, en el año 2013, que es la que marca la realidad de lo que queda de ellos en este momento. El "golpe de Estado" dentro de su organización, en el que algunos miembros más jóvenes se impusieron por la fuerza a los veteranos, con alguno de ellos escapando en el último momento de una agresión con armas de fuego. La razón era mucho más mundana que futbolística: el control del dinero.
Ahora, 11 años después, económicamente la verdad es que están fatal: venden carnets de socio por 40 euros y algo de merchandising en una cuenta de correo electrónico, como camisetas o sudaderas, pero ya no tienen entradas del club ni ningún tipo de ayuda para aumentar su músculo monetario. Florentino Pérez los echó de forma más o menos efectiva.
De ahí vienen estas manifestaciones públicas, más allá del sentimiento de pertenencia o la forma que tienen de entender su afición al fútbol: "Son pataletas. Les sirven para dar la sensación de seguir en activo y poder explotar los pocos recursos que les quedan. Florentino los echó y la verdad es que los más representativos ya ni entran en el estadio", aseguran las mismas fuentes.
"Les queda eso: tifos, homenajes a alguno de sus miembros, bengalas fuera del estadio... porque dentro no van a volver a entrar", zanja. Al menos no como grupo. Sí que se produjo un incidente individual durante el pasado derbi madrileño entre dos viejos conocidos: uno de ellos es el presidente de la peña La Clásica, Carlos Clara, que peleó con un miembro de Ultras Sur. Está pendiente de aplicar el reglamento interno del Real Madrid en este incidente, que quedó registrado por sus dispositivos de control. Clara, de momento, ha seguido muy activo en las votaciones para socios compromisarios, en las que figuraba entre los candidatos.